El Instituto Mapinguari enfrenta el lobby del petróleo en Amapá

Su labor comenzó con la defensa de áreas protegidas y hoy es un referente en la conexión entre clima, alimentación y agua

Amapá es el estado mejor conservado de Brasil: el 73 % de su territorio está ocupado por áreas protegidas. Sin embargo, también enfrenta desafíos importantes en términos de desarrollo humano. Su capital, Macapá, tiene el Índice de Desarrollo Humano (IDH) más bajo del país (0,695). En este contexto, el Instituto Mapinguari ha asumido un papel clave en la resistencia contra el lobby del petróleo en la cuenca de la desembocadura del río Amazonas.

Para el biólogo Yuri Silva, la explotación petrolera en la costa ecuatorial podría representar una inyección económica significativa, pero conlleva enormes riesgos para la biodiversidad y las comunidades locales. “Dicen que el petróleo salvará a Amapá, pero si se gestiona con la misma lógica de los grandes proyectos en la Amazonía, lo único que hará será aumentar la especulación inmobiliaria, el crecimiento descontrolado de las ciudades y la deforestación”.

Yuri es cofundador del Instituto Mapinguari. Desde su perspectiva, el debate sobre el petróleo debe abordarse con mayor responsabilidad, sobre todo por parte de las autoridades locales. “Nos venden cifras infladas y promesas poco claras. Nuestra lucha no es solo decir ‘no al petróleo’, sino cuestionar cómo se administrarán los royalties, qué capacidad tiene el gobierno para gestionar la explotación y qué impactos sociales y económicos puede traer para nuestra gente”.

“Si van a defender la explotación petrolera, que lo hagan con datos concretos. ¿Qué se está planeando realmente? ¿Cómo se va a preparar la ciudad de Oiapoque para recibir un proyecto de esta magnitud? ¿Qué medidas se están tomando para evitar que la ciudad termine rodeada de asentamientos precarios? Lo que intentamos es llevar la discusión a un nivel más profundo”, advierte Yuri.

Instituto Mapinguari: de la conservación al debate social

El Instituto Mapinguari nació en 2015, fundado por un grupo de biólogos de la Universidad Federal de Amapá. Hoy cuenta con el respaldo del Instituto Clima y Sociedad. “Empezamos con un enfoque muy fuerte en la protección de las áreas de conservación del estado, pero pronto nos dimos cuenta de que no se puede hablar de conservación sin hablar de la gente, sin incluir a las comunidades y entender sus necesidades”, recuerda Yuri.

Para hacer frente al avance petrolero, el instituto ha fortalecido su trabajo con comunidades indígenas de Amapá, el Movimiento de Afectados por Represas (MAB), la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) y organizaciones juveniles como el Colectivo Utopía Negra. Además, colabora con redes nacionales e internacionales como el Observatorio del Marajó, Greenpeace, Arayara y Purpose.

El instituto también forma parte del Comité COP30, una coalición de organizaciones que incide en la planificación de la COP30. “Llevamos nuestra experiencia territorial a estos espacios de debate global. Participamos en las conferencias climáticas y de biodiversidad, dialogamos con los negociadores del Itamaraty para que la realidad de nuestras comunidades se refleje en las decisiones internacionales”, explica Yuri.

Enfrentando el lobby del petróleo

Desde hace menos de un año, el Instituto Mapinguari ha fortalecido su trabajo en la defensa de las cuencas hidrográficas y del océano. En sus inicios, la ONG se enfocaba en la biodiversidad de tierras protegidas con acciones puntuales. Sin embargo, en los últimos cuatro años ha crecido en alcance e impacto, convirtiéndose en una fuerza clave en la movilización social.

“No podíamos seguir ignorando un debate tan candente como este. Nos hemos dedicado a desmontar la narrativa exagerada sobre los beneficios del petróleo. Participamos en audiencias públicas, realizamos incidencia política y llevamos a cabo campañas de comunicación con intervenciones en las ciudades”, comenta Yuri.

Para el biólogo, los pequeños pescadores y los pueblos indígenas son los más vulnerables a los impactos de la explotación petrolera. “Si no fortalecemos a estas comunidades, ante una eventual crisis ambiental o económica provocada por el petróleo, podrían verse aún más empobrecidas”, advierte.

Con el objetivo de profundizar el debate, el instituto ha participado en foros nacionales e internacionales, como los Diálogos Amazónicos y las últimas conferencias sobre el Clima y la Biodiversidad. Estas participaciones han posicionado a la organización en el centro del debate climático global, elevando su rol como una voz clave para la Amazonía.

Sistemas alimentarios: construyendo resiliencia

Más allá del petróleo, el Instituto Mapinguari también trabaja en la transformación de los sistemas alimentarios, impulsando la transición agroecológica junto a comunidades quilombolas en los alrededores de Macapá. A través de asesorías técnicas, el año pasado realizaron doce jornadas de trabajo colectivo para la implementación de sistemas agroforestales. “Queremos que los sistemas de producción en la Amazonía sean cada vez más justos, equitativos y resilientes ante el cambio climático”, afirma Yuri.

En estas comunidades, la base de la alimentación es la mandioca, pero su producción ha caído tanto que ya no es una fuente de ingresos viable. “Por eso promovemos la diversificación: mantener la mandioca, pero combinada con otros cultivos en sistemas agroforestales. Integramos maíz, calabaza, frijol, sandía, plátano, açaí, cupuaçu, pupuña y hortalizas en general”, explica.

Para Yuri, es fundamental que existan políticas públicas que apoyen y remuneren esta transición: “Lanzamos una campaña para que el gobernador reactive la Política Estatal de Agroecología, Producción Orgánica y Sociobiodiversidad (PEAPOS), que llevaba años bloqueada en la Asamblea Legislativa. Finalmente, el año pasado fue aprobada. Ahora necesitamos que se implemente. Que haya asistencia técnica agroecológica y recursos específicos para este tipo de producción. También es clave que el gobierno fomente la apertura de nuevos mercados para estos productos”. 

¿Cómo apoyar esta causa?

Para conocer más sobre el Instituto Mapinguari, visita su sitio web o síguelos en Instagram y Facebook.

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