La iniciativa social muestra que la disciplina y el respeto pueden transformar la vida de niños, jóvenes e incluso adultos en Duque de Caxias, abriendo caminos para talentos que sueñan con cambiar su vida a través de este arte marcial
Llegar a Parada Angélica, en Duque de Caxias, es como visitar un territorio de frontera. El barrio marca el límite del municipio con Magé y, al igual que muchas zonas de la Baixada Fluminense, enfrenta desafíos vinculados a la vulnerabilidad social, la falta de oportunidades y la violencia urbana. Fue en ese escenario donde conocí el Proyecto SilverBack (León de Cristo), una iniciativa creada para resignificar el tiempo y los sueños de niños, jóvenes y adultos del territorio.
Al frente del proyecto está Sérgio Benedito, pastor, conductor de aplicación e instructor de Jiu-Jitsu. Hablar con él fue sumergirse en una historia de fe, disciplina y lucha diaria para sostener un espacio de contención y transformación. A continuación, la entrevista:
Coluna da Neuza: ¿Cuándo nació el proyecto y cuál es su finalidad?
Sérgio: El Proyecto SilverBack nació en junio de 2021, después de una graduación que recibí y de una responsabilidad que mi profesor me transfirió. La idea es simple y, al mismo tiempo, poderosa: sacar a niños, jóvenes e incluso adultos del letargo, la pasividad.
Si se quedan sin rumbo, pueden terminar entrando en la criminalidad, lo que perjudica no solo su vida, sino también la de sus familias y la de la comunidad. El objetivo es mostrarles un mundo distinto del que el barrio suele ofrecer.
Coluna da Neuza: ¿Qué ofrece exactamente el proyecto?
Sérgio: El foco principal es el Jiu-Jitsu y la defensa personal. Pero acá no solo se enseña a pelear. Trabajamos jerarquía, disciplina, humildad, responsabilidad, compromiso y, por encima de todo, el respeto. Queremos que los alumnos lleven estos valores no solo al tatami, sino también a su vida.
Coluna da Neuza: ¿Qué considerás una victoria?
Sérgio: Una victoria es ver llegar a los alumnos y que se queden. Sin ellos, el proyecto no existiría. Tenemos personas que están acá desde el comienzo y otras que empezaron hace poco. Otra victoria fueron las conquistas en campeonatos, como la Copa Magé, realizada a fines de marzo. Llevamos seis atletas y volvimos con cuatro cinturones en primer lugar y dos medallas de segundo. Eso muestra el potencial que tenemos.
Coluna da Neuza: ¿Qué representa para vos conducir este proyecto?
Sérgio: Realización. Me siento maravillosamente bien al saber que tenemos talentos que pueden cambiar su vida y ofrecer una mejor condición a sus familias. Tengo muchos sueños y planes, y creo que de acá pueden salir atletas de alto rendimiento.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son los mayores desafíos del proyecto?
Sérgio: La falta de comprensión de algunos padres sobre los entrenamientos y las competencias. Muchos no creen en el potencial de sus hijos, y eso termina desmotivando. También enfrentamos las operaciones policiales, que muchas veces hacen imposible entrenar por cuestiones de seguridad. Y, claro, está la cuestión estructural: no tenemos sede propia. Usamos el espacio cedido por el profesor Vando, líder del proyecto Um Passo a Mais Capoeira.
Voces del tatami
Más que medallas, el SilverBack colecciona historias de transformación. Hablé con algunos alumnos, como Luiz Otávio, de 16 años, que contó que considera el proyecto un “lugar para desestresarse, descansar y aprender. Acá me siento feliz y confiado. Quiero alcanzar alto rendimiento en el deporte”.
Para Alisson Cardoso, de 15 años, el deporte se volvió un refugio: “Antes no hacía nada con mi vida, ahora entreno por amor. Esto cambió mi rutina y mi forma de ver el futuro”.
Los relatos muestran cómo el Jiu-Jitsu impacta profundamente la vida de los participantes. Luiz Eduardo Benedito, de 16 años, afirma: “El Jiu-Jitsu cambió mi vida. Si pudiera, viviría en el tatami. Sueño con pelear fuera del país y seguir carrera en el UFC”.
Por otro lado, Wélson, de 13 años, destacó: “Antes era frágil. Después del Jiu-Jitsu me volví más fuerte, aprendí a respirar y hasta a correr mejor. Gané postura y resistencia”.
Los beneficios también alcanzan al entorno familiar, como relata Rosana Gonçalves da Costa, madre y abuela de alumnos: “Cambiaron completamente. Están más obedientes, tranquilos y educados. Hacen las tareas de casa, van a la escuela y aprenden a tener disciplina. Aunque no se vuelvan profesionales, solo con ese cambio ya valió la pena”.
Finalmente, Vitória Martins, de 14 años, resume el sentimiento de muchos: “En el tatami olvido todo lo malo que pasa afuera. Es mi libertad”.
Cómo ayudar al Proyecto SilverBack
Mantener el proyecto en funcionamiento es una lucha diaria. La iniciativa sobrevive con la ayuda de la comunidad. Quienes quieran colaborar pueden:
- Hacer donaciones financieras vía Pix 21975597627
- Ofrecer materiales como tatamis, bolsas de boxeo, pesas y elásticos
- Apadrinar a un alumno que no tenga condiciones de comprar uniforme
- Ofrecer tiempo como voluntario en áreas como fotografía, enfermería, administración o marketing
- Apoyar el perfil en Instagram con “me gusta”, comentarios y compartidos
El Proyecto SilverBack va más allá del deporte. Es un antídoto contra la desesperanza que marca a tantos jóvenes de la Baixada Fluminense. Como me dijo Sérgio Benedito, “el sueño es que de acá surjan talentos capaces de transformar la vida de su familia y de su comunidad”.
Y al escuchar los testimonios de quienes ya tuvieron su vida cambiada por el tatami, queda claro para mí que la lucha del SilverBack es, sobre todo, una lucha por un futuro posible.
La Coluna da Neuza forma parte del Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de Sherlock Communications.





