Milagre Sertão impulsa la autonomía y los ingresos en el Nordeste

La organización, fundada en 2013, evoluciona desde acciones asistenciales hasta proyectos sostenibles que fortalecen a las comunidades de la región semiárida

El Milagre Sertão nació en 2013, en pleno apogeo de una grave sequía en el Nordeste, cuando la realidad de la región semiárida adquirió nuevos contornos ante los ojos de una generación que aún no había experimentado en carne propia los efectos extremos de la sequía. La iniciativa surgió de una simple invitación: recolectar botellas de agua para donar, lo que terminó convirtiéndose en el detonante de algo mucho mayor. “Esa fue la primera vez que pudimos observar en tiempo real este efecto de la sequía, algo de lo que siempre habíamos oído hablar, pero nunca habíamos presenciado”, recuerda Rodrigo Bittencourt, cofundador y actual presidente de la ONG.

El creador inicial, Pedro Ramos, reunió a amigos dispuestos a actuar tras recibir donaciones que no fueron recogidas por quienes las habían solicitado. A partir de este impulso espontáneo, el grupo comenzó a planificar su primera acción para entregar agua y canastas de alimentos básicos. Sin embargo, las reuniones revelaron rápidamente que el deseo de ayudar iba más allá de la emergencia. “Empezamos a ver otras oportunidades y nos dimos cuenta de que era posible ampliar el alcance del proyecto”, dice Rodrigo. Poco después, se constituyeron formalmente como ONG.

Las primeras acciones fueron itinerantes y se centraron en brindar asistencia, combinando la entrega de donaciones con servicios básicos como atención médica y asistencia legal. A lo largo de los años, las visitas llegaron a más de 20 ciudades de Paraíba y dos de Pernambuco, siempre adaptadas a las necesidades específicas de cada comunidad.

Este contacto frecuente permitió a la ONG forjar vínculos sólidos y acumular experiencia para dar el siguiente paso. “Siempre tuvimos la idea de aportar algo con mayor impacto, pero aún no teníamos la credibilidad, el conocimiento ni el equipo suficiente para ello”, explica Ramos.

La transición a un modelo basado en el impacto a largo plazo se produjo gradualmente. Los cursos y talleres ofrecidos durante las acciones itinerantes, como emprendimiento, cultivo de palma y artesanía, sirvieron de laboratorio. Al observar los resultados reales, el equipo comenzó a estructurar un enfoque más sólido.

El primer intento tuvo lugar en Monteiro, pero la distancia dificultó el seguimiento continuo. El punto de inflexión llegó años después, en la comunidad de Serrote Baixo, en Algodão de Jandaíra, donde la ONG había trabajado anteriormente. «Conservaron todo lo que habíamos construido allí, desde la pequeña plaza hasta otras mejoras. Vimos el potencial».

Desde entonces, Milagre Sertão ha operado con una metodología basada en tres pilares: educación, salud e infraestructura. En educación, han cobrado fuerza los cursos vocacionales: peluquería, costura, repostería y un programa de emprendimiento en colaboración con la Fundación Dom Cabral. La organización también está comenzando a desarrollar actividades de educación cívica para niños y jóvenes, con planes de ampliarlas al refuerzo escolar y otras iniciativas formativas. 

En materia de salud, la atención se centra en la atención odontológica, después de que la ONG identificara que la comunidad ya cuenta con servicios médicos regulares ofrecidos por las autoridades públicas. En el ámbito de la infraestructura, se están utilizando tecnologías sociales: perforación de pozos, construcción de cisternas, fosas sépticas agroecológicas y sistemas de tratamiento de agua. Algunas de estas soluciones se desarrollaron en colaboración con universidades y empresas. “Buscamos tecnologías sencillas y de bajo costo que puedan utilizar y mantener de forma autónoma”, afirma Rodrigo.

Un ejemplo emblemático es el sistema de tratamiento de agua con energía solar, desarrollado con Aqualuce, aplicado inicialmente en Monteiro. También existe el sistema de desalinización creado para potabilizar el agua salobre común en la región, además de dos nuevas iniciativas llevadas a cabo con la Universidad Federal de Paraíba: fosas sépticas agroecológicas, que combinan el saneamiento y la producción de alimentos, y el sistema de acuaponía, que integra la piscicultura con el cultivo de hortalizas utilizando muy poca agua. “Es seguridad alimentaria, generación de ingresos y autonomía”, resume.

El impacto ya es visible. Familias de la comunidad han creado negocios basados ​​en los conocimientos adquiridos en los cursos, vendiendo paños de cocina, bocadillos salados, pasteles y otros productos. Para Rodrigo, sin embargo, el mayor resultado no se limita a las cifras. “Creo que el mayor impacto es la esperanza que les brindamos. Se dan cuenta de que existen oportunidades, de que el mundo no es solo esa comunidad. Eso, para nosotros, es lo más impactante”.

Las lecciones aprendidas durante más de una década también han moldeado la forma en que la ONG se relaciona con los territorios. Una de ellas, dice Rodrigo, fue comprender que la solución ideada por el equipo no siempre es la más adecuada para los residentes. “Les proyectamos nuestras necesidades, pero las realidades son muy diversas, incluso dentro del mismo estado. Por eso, hoy empezamos por escucharlos, comprenderlos y conocerlos. Es esencial para que los proyectos ganen impulso”.

Para quienes deseen apoyar a Milagre Sertão, hay varias maneras de participar. La ONG lanza convocatorias de voluntarios cada seis meses, pero también recibe interesados ​​durante todo el año. También existe la posibilidad de contribuir como donante mensual a través de los planes disponibles en su sitio web, además de donaciones a través de Pix y campañas específicas. “Contáctanos por Instagram, correo electrónico o sitio web. Hablaremos contigo y te guiaremos sobre la mejor manera de participar”, invita Rodrigo.

¿Cómo contribuir?

En el sitio web oficial, puedes optar por ser donante mensual a través de planes de suscripción que van desde R$ 30,00 hasta R$ 200,00. Además de apoyar el proyecto de forma continua, los donantes recurrentes reciben beneficios como informes de transparencia semestrales, cupones de descuento en la “Tienda Milagrosa” y participación en sorteos exclusivos.

Para quienes prefieren realizar contribuciones puntuales y rápidas, la organización ofrece el sistema PIX a través del CNPJ 17.803.943/0001-55. También es posible realizar depósitos directamente en la cuenta de ahorros de la Caixa Econômica Federal (Agencia 0904, Op. 013, Cuenta 25465-3) o utilizar tarjetas de crédito y recibos bancarios a través de plataformas de pago en línea, lo que facilita donaciones nacionales e internacionales de cualquier monto.

Además de las contribuciones financieras directas, es posible ayudar comprando productos específicos, como canastas básicas de alimentos o kits de higiene, cuyos valores se detallan en el portal. Todos los fondos recaudados se destinan íntegramente a las acciones de la ONG, que busca promover el desarrollo sostenible y el empoderamiento de las comunidades marginadas del interior de Paraíba.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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