AMBI: una oportunidad para romper el ciclo de la violencia en Guatemala

En Guatemala, miles de niños comienzan su vida con una desventaja que no eligieron: la desnutrición infantil marca el desarrollo físico y emocional de la niñez, especialmente en las comunidades más vulnerables del país

By Gabriela Méndez

Solo en 2024, más de 28.700 niños menores de cinco años fueron diagnosticados con desnutrición aguda y 83 perdieron la vida a causa de la desnutrición en Guatemala, según datos del Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Siinsán). 

Detrás de estas cifras hay hogares del país centroamericano donde la comida no siempre alcanza, madres que improvisan con lo poco que tienen y niños que crecen sin los nutrientes necesarios para aprender, jugar y soñar.

Para intentar proteger a muchos niños y niñas que crecen rodeados de carencias, violencia y pocas oportunidades es que surge la ONG Amor y Bienestar (AMBI). Esta organización social cuenta con un modelo integral de atención que combina alimentación, salud, educación y recreación.. Más allá de ser un programa de apoyo, AMBI se ha convertido en un lugar seguro donde los niños pueden sentirse vistos, escuchados y acompañados.

La organización nació en 2010, pero su historia comenzó mucho antes, a partir de una experiencia profundamente personal que transformó el dolor en propósito. Así lo relata Ana Murga, fundadora y directora de AMBI.

A sus 23 años, Ana tuvo secuestrados a sus padres, un bárbaro crimen del que sólo su madre logró regresar con vida. De la irreparable pérdida de su padre también surgió la pregunta: ¿Cómo un niño que nace en medio del amor puede llegar a convertirse en una persona que le quita la vida a otra y con eso mata también todas las ilusiones de una familia?

En la búsqueda de respuestas, Ana se adentró en las zonas más estigmatizadas y violentas del país. Allí encontró una realidad que se repetía una y otra vez: niños y niñas criados con cariño, pero creciendo en medio de la pobreza, hogares fragmentados, presión constante para integrarse a estructuras delictivas y una alarmante falta de oportunidades. Comprendió entonces que la violencia no nace de la nada, sino de la ausencia de opciones.

El nombre de la organización encierra un doble significado, ya que representa los valores que guían su trabajo y, al mismo tiempo, es un homenaje íntimo al padre de su fundadora, a quien en casa llamaban Ambi.

Amor y Bienestar: una forma de acompañar

AMBI atiende actualmente entre 450 y 500 niños cada semana, de 4 a 15 años. Hasta la fecha, más de 3.500 niños han sido beneficiados por el programa. 

“Cuando un niño se alimenta bien, su cuerpo se fortalece; con salud, puede jugar; y a través del juego aprende y comprende el mundo. Por ello, la organización integra alimentación, salud, recreación y educación como pilares inseparables del desarrollo infantil”, comenta Murga.

El impacto del programa va más allá de los niños. Con el acompañamiento constante, AMBI ha observado una disminución de conductas violentas, mejoras nutricionales, mayor ingreso y permanencia en el sistema educativo, mejores calificaciones y, sobre todo, un cambio profundo en la manera en que los niños y sus familias imaginan su futuro.

Uno de los ejemplos más claros del impacto de AMBI es la historia de Gabriel*. Llegó a la organización siendo niño y creció en el programa, donde encontró acompañamiento, formación y un espacio seguro. Con el tiempo logró graduarse y obtener su primer empleo, dando un paso que para muchos jóvenes de su contexto resulta  inalcanzable. 

Sin embargo, el  vínculo de Gabriel con AMBI no terminó ahí. Él decidió regresar cada sábado para cocinar, enseñar y acompañar a los niños más pequeños, convirtiéndose en el referente que él mismo alguna vez necesitó. Con el apoyo de la organización, retomó sus estudios y se graduó nuevamente, esta vez con una decisión clara. Volver no como beneficiario, sino como guía y ejemplo. Su historia demuestra que, cuando existen oportunidades reales, es posible romper el ciclo y construir un futuro distinto.

*Gabriel (nombre ficticio, utilizado por motivos de seguridad)

Una red de apoyo que sigue creciendo

El trabajo de la ONG es posible gracias al compromiso de voluntarios, padrinos, aliados y personas que creen que la prevención es la clave para un mejor país. La ciudadanía puede sumarse como voluntarios, apadrinando a un niño o a un grupo, compartiendo información o incluso impulsando proyectos en comunidades específicas con el acompañamiento técnico de la organización.

¿Cómo donar? 

Banco Industrial

  • Cuenta monetaria número: 018-014814-0
  • Nombre: Ambi, Amor y bienestar 

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