A través de la música y el deporte, instituto promueve autonomía de personas con discapacidad visual

deficiência visual

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), Brasil tiene más de 6,5 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales unas 500.000 son completamente ciegas

Perder la visión no es lo mismo que perder la capacidad de ver. Cuando se pierden los ojos, otros sentidos se potencian. El Instituto dos Cegos – Centro de Reabilitação Visual, en São José do Rio Preto (SP) ,dedicado a la habilitación y rehabilitación de personas con discapacidad visual, promoviendo su autonomía y reintegración social.

Romiro Pedro da Silva, gestor de la institución, explica que, para entrenar el tacto, primero se ofrecen clases de artesanías antes de enseñar el sistema braille.

La organización cuenta con una sala de tecnología asistiva destinada a promover la autonomía, independencia, calidad de vida e inclusión social de personas con discapacidad o movilidad reducida. En este espacio, los alumnos aprenden a usar el celular, acceder a WhatsApp, enviar correos electrónicos y desarrollar otras habilidades digitales.

“Tenemos incluso un equipo que lee libros automáticamente cuando se colocan frente a él”, relata. Como algunas personas tienen dificultades para usar computadoras, también se ofrecen clases de mecanografía.

También se brinda atención a niños y adolescentes en edad escolar, con clases fuera del horario habitual. “Transformamos todo el material que envían los colegios en braille o lo ampliamos según la necesidad de quienes tienen baja visión”, cuenta Romiro, y aclara que reciben estudiantes tanto de escuelas públicas como privadas.

En el proceso de habilitación y rehabilitación, la inclusión es fundamental. Por eso, siempre que es posible, se invita a toda la clase del estudiante a visitar el instituto. “Organizamos jornadas de vivencia para que todos puedan conocer las dificultades y comprender el día a día de su compañero”.

Después del primer año de atención, se realiza una reevaluación y, dependiendo de la evolución, los participantes pueden recibir el alta de algunos profesionales. “Solo reciben el alta cuando alcanzan el nivel de autonomía necesario”, explica.

Incluso después del alta, los participantes siguen visitando la institución una vez al mes para actividades sociales. “Pasan todo el día acá, conversando, viendo películas y cantando karaoke. Algunos días también organizamos bailes. Esto termina siendo su segunda casa”.

Un motivo de orgullo para la institución es la ausencia de lista de espera. “Atendemos a todos los que llegan y de forma gratuita”, celebra Romiro, destacando que no hay límite de edad para participar.

El equipo está conformado por 36 profesionales, entre médicos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales y profesores de informática, música y educación física, atendiendo a 280 estudiantes de São José do Rio Preto y de otras 102 ciudades de la región.

El instituto mantiene alianzas con el Sistema Único de Salud (SUS), las secretarías de educación y la secretaría de asistencia social.

Mercado laboral y autonomía

Datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) revelan que más de 6,5 millones de personas en Brasil tienen algún tipo de discapacidad visual, de las cuales unas 500.000 son completamente ciegas y 6 millones tienen baja visión.

La búsqueda de empleo para esta población está marcada por muchos desafíos. Por eso, la entidad mantiene alianzas para facilitar el acceso de los participantes al mercado de trabajo. “Uno de nuestros alumnos, que es excelente con computadoras, comenzó a trabajar recientemente en una empresa de automatización”.

Para garantizar que tanto la empresa como el nuevo empleado estén preparados, un profesional visita el lugar de trabajo, brinda orientación sobre accesibilidad y ayuda al trabajador a desplazarse por el espacio.

Este proceso de adquisición de autonomía es fundamental para fortalecer la autoestima. “Antes, muchos adultos pasaban el día entero en casa; nosotros les enseñamos a tomar el colectivo. La evolución es tan grande que hasta se han formado parejas acá”, cuenta Romiro.

En busca de mayor independencia, también se ofrecen clases de cocina, donde los participantes aprenden a preparar platos básicos.

Evolución de la institución

La institución fue fundada el 1° de septiembre de 1948 en São José do Rio Preto, en el interior del estado de São Paulo, bajo el nombre de Instituto Riopretense de Ciegos Trabajadores, con apoyo de empresarios, comerciantes y entidades de la sociedad civil.

En un principio, el objetivo era evitar que las personas con discapacidad visual fueran abandonadas en la calle, por lo que funcionó como albergue hasta 1994. “Las familias dejaban a sus parientes aquí y no volvían más. Tuvimos un asistido que vivió en el instituto durante 28 años”, recuerda.

En esa época, las personas aprendían a fabricar productos como escobas, que luego vendían en las calles. “Eso mostraba a la sociedad que eran personas útiles”.

Actualmente, la organización ofrece actividades deportivas como judo, con clases impartidas por una atleta paralímpica. También cuenta con un gimnasio propio, y uno de los profesores de educación física integra el Comité Paralímpico Brasileño (CPB).

Otra actividad destacada es la formación musical. “Nuestro profesor de música fue alumno del instituto y ahora enseña a niños y adultos”, relata Romiro. Tres profesionales se dedican a la enseñanza de canto e instrumentos como guitarra y batería. Al final del año, se organizan presentaciones para las familias.

El Instituto también produce prótesis oculares en alianza con el SUS y ofrece consultas oftalmológicas abiertas a la comunidad tres veces por semana, a precios accesibles. Para fomentar la accesibilidad y la inclusión, también producen menús en braille para bares y restaurantes, y toda la recaudación se destina a la propia institución.

Cómo colaborar

El Instituto de Ciegos está ubicado en la Rua Dr. Cléo de Oliveira Roma, n° 200, Jardim Morumbi, São José do Rio Preto – SP, y acepta donaciones de personas físicas y empresas. También se puede colaborar comprando en la tienda solidaria. Las personas voluntarias son bienvenidas para tareas como contar historias y organizar donaciones. Para más información, se puede seguir sus perfiles en Facebook e Instagram o visitar el sitio web.

Compartilhe esse artigo
Facebook
LinkedIn
X
WhatsApp
Telegram
Threads