Pallium Latinoamérica reconoce la importancia de aliviar el dolor y acompañar hasta el final

Desde hace más de 25 años, esta ONG brinda cuidados paliativos a personas con enfermedades avanzadas en Argentina

Por Paula Galinsky

El fin de un tratamiento o la imposibilidad de curar determinadas enfermedades a veces vienen acompañadas de frases como “ya no hay nada por hacer”. Sin embargo, cuando se agotan las instancias, aún queda mucho. La ONG Pallium Latinoamérica llega en esos momentos, con la intención de aliviar el padecimiento físico o emocional mediante la atención paliativa. 

Su programa solidario de cuidados paliativos domiciliarios cumple 25 años y está orientado a personas con enfermedades avanzadas, muchas de ellas asociadas al dolor crónico, que desean permanecer en sus hogares y no cuentan con recursos para acceder a este tipo de atención. 

La asistencia se concentra en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que su alcance educativo (realizan capacitaciones presenciales y virtuales) se extiende a nivel nacional y regional, con miles de profesionales formados en atención paliativa. Si bien tienen sede en Argentina, trabajan en red con referentes de Brasil, Colombia, Ecuador, Uruguay, El Salvador y México. 

El equipo incluye un staff de médicos, enfermeras, psicólogas, terapistas ocupacionales, nutricionistas, trabajadores sociales y voluntarios. “Asistimos especialmente a quienes no tienen recursos y lo hacemos con un equipo interdisciplinario”, explica Gustavo De Simone, director médico de la ONG y especialista en Medicina Paliativa.

El alivio como punto de partida

Buscar el alivio del dolor del paciente es uno de los objetivos principales de la tarea de Pallium Latinoamérica. “El indicador más importante es la existencia de sufrimiento severo asociado a la enfermedad, no solo el final de la vida”, explica De Simone.

Según el especialista, el enfoque paliativo está recomendado para personas con enfermedades crónicas avanzadas y progresivas que atraviesan sufrimiento físico, psicológico, vincular o espiritual. “No solo intentamos calmar el sufrimiento, sino incluso prevenirlo”, señala.

El trabajo cotidiano se centra en síntomas frecuentes como el dolor, el insomnio o la dificultad respiratoria, promoviendo estrategias de alivio del dolor, pero también en lo que no siempre se ve. “Promovemos una comunicación empática y honesta, acompañamos los miedos y preocupaciones, trabajamos la esperanza y, cuando es posible, el cuidado en el propio hogar”, agrega el médico.

Los cuidados en primera persona

En la experiencia de las familias, ese acompañamiento marca una diferencia concreta. Marta D’Amato, hija de Mario, quien atravesó un cáncer de colon con metástasis hepáticas, recuerda el acompañamiento de la ONG: “Sin ellos, hoy no tendríamos la tranquilidad de saber que mi padre se fue sin sufrimiento, acompañado y contenido gracias a la atención paliativa”.

Adriana Caradzoglu, hija de un paciente con mesotelioma pleural acompañado entre 2007 y 2010, coincide y asegura que “encontrar gente profesional y formada para brindar toda la ayuda posible, incluido el alivio del dolor, da fuerzas para sentirse acompañado y guiado en el camino”.

En los casos de enfermedades neurodegenerativas, el apoyo se vuelve parte de la rutina diaria. Milagros, esposa de un paciente con ELA acompañado en 2026, cuenta: “La ONG me brindó a un médico y a un enfermero especialistas en cuidados paliativos. Son un gran apoyo para mí, me guían en todo lo que hago en el cuidado de mi esposo”.

Desafíos y derechos pendientes

A pesar de los avances legales en el país, el acceso a los cuidados paliativos sigue siendo desigual. “Existe una ley y contar con ella es un gran avance, pero la implementación enfrenta grandes desafíos. La mayoría de los servicios de atención paliativa se concentran en grandes centros urbanos, dejando sin acceso a buena parte de la población rural y de localidades más pequeñas”, advierte Carlos Arriagada Bustos, coordinador del equipo asistencial de Cuidados Paliativos de la ONG y médico especialista en Medicina Familiar. 

Entre las barreras, enumera la falta de profesionales capacitados, los recursos limitados y la resistencia cultural a hablar de la muerte. “Esta combinación hace que muchos pacientes con dolor crónico pierdan la oportunidad de mejorar su calidad de vida durante meses o años”, afirma.

Para el médico, “debemos dejar atrás la idea de salvar vidas a cualquier precio y abrazar la de vivir con dignidad hasta el final”, sostiene.

Cómo colaborar con Pallium Latinoamérica

Pallium Latinoamérica sostiene su trabajo con  donaciones y el apoyo de la comunidad. Quienes deseen colaborar o informarse pueden visitar su sitio web o escribir a palliumadm@gmail.com.

La organización también recibe consultas de voluntarios con formación previa y promueve sistemas de padrinazgo para fortalecer la asistencia a las personas en situación de vulnerabilidad.

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