Trabajo artesanal y solidario: hacen pelucas con pelo donado para mujeres en tratamiento por cáncer

El proyecto funciona en Baradero, provincia de Buenos Aires. Reciben mechones de pelo de todas partes del país y confeccionan las pelucas a mano; ya entregaron más de 600

Por Paula Galinsky

Es una tarea artesanal: reciben pelo donado y lo cosen a máquina en hileras. Después unen a mano cada capa de pelo a una gorra como las de natación pero de microtul. Cuando la peluca toma forma, la lavan, la secan y le hacen un corte (el look puede incluir flequillo o rebajado). El trabajo es a pulmón, lo encaran unas 12 mujeres de Baradero, en la provincia de Buenos Aires. 

El resultado se destina a mujeres que, en su gran mayoría, están en tratamiento con quimioterapia por cáncer. “Nuestro objetivo es que vuelvan a encontrarse en el espejo, que aquellas que están pasando por un momento complejo puedan sentirse mejor”, cuenta Daniela Mangini (35), una de las fundadoras del grupo de voluntarias Doná Cabello Argentina.

Tienen ese nombre porque, en el inicio del proyecto, solo se encargaban de recibir pelo donado y distribuirlo. Hasta que se dieron cuenta de que podían ir por más. “Había dos organizaciones en el país que se dedicaban a hacer pelucas y, lamentablemente, ya no existen. Nosotras empezamos a promover la donación de pelo en 2010 pero, con el tiempo, decidimos involucrarnos más”, comparte Daniela que en 2015 se animó a empezar a coser pelo y transformarlo en cortinas que luego se convirtieron en pelucas. 

“Los tratamientos a veces son duros y nosotras intentamos enfocarnos en lo positivo e ir siempre para adelante, en sacarle una sonrisa a la persona, en ayudarla en este aspecto que no es menor”, agrega Daniela y aclara que también entregan pelucas frente a otras situaciones médicas por las que las mujeres tienen alopecia. 

Dice que lo ideal es que las mujeres viajen a Baradero a probarse las pelucas. “No es como comprar un par de zapatos, es bueno que se la prueben, aunque en algunos casos eso no es posible y la tenemos que mandar por correo”, relata la voluntaria que dice que el pelo donado también llega, en muchos casos, por correo. 

Tienen un taller en el que, sábado por medio, reciben la visita de personas que buscan una peluca. Siempre tienen en stock cerca de 150. Antes de la pandemia, se juntaban ahí a confeccionarlas pero, luego del coronavirus, cambiaron la modalidad y gran parte del trabajo de confección lo hace cada una desde su casa. 

El otro dato relevante es que el grupo se formó a partir de las ganas de ayudar: “No éramos amigas, nos unimos por esa causa a través de redes sociales”, aporta Daniela sobre el proyecto que está por cumplir una década.

“Algunas del grupo tenían experiencia en costura, pero ninguna en peluquería. Intentamos intervenir el pelo lo menos posible y la prioridad es que las pelucas sean cómodas”, asegura.

Llevan hechas más de 600 pelucas y detallan que en la confección demoran cerca de una semana. También reciben pelucas en desuso que reacondicionan para volver a entregar. Ellas hablan de prestar y no de regalar, porque la idea es que las usen mientras las necesiten y que luego vuelvan a Baradero.  

Daniela aclara que no aceptan donaciones de dinero y que hoy una de las cosas que más están necesitando es pelo. “Estamos recibiendo muy poco pelo por el costo que tiene el envío por correo. Por esto también pusimos un punto de acopio en Capital Federal, en el barrio de Belgrano”, comenta.

El pelo donado debe tener al menos 25 centímetros. “Hay gente que todos los años se lo corta y nos manda. No solo mujeres, también varones. La idea es sumar a más personas que lo hagan a conciencia. Por eso nos interesa que nos conozcan, ya que no todos saben que existe un proyecto como este”, suma Daniela.

La historia de Angélica

Angélica es una de las que comprobó la importancia de que exista esta red de mujeres. “En 2019 me detectaron cáncer, me agarró una desesperación terrible porque yo imaginaba que era solo un quiste benigno. Recuerdo que una de las cuestiones que me advirtieron fue que se me iba a caer el pelo después de la primera aplicación de quimioterapia”, repasa.

Cuenta que no tenía plata para pagar una peluca y que, buscando opciones en redes sociales, se encontró con Doná Cabello Argentina. “Las contacté un miércoles, me pidieron información sobre mi patología y al día siguiente me confirmaron que ese sábado podía viajar a Baradero a retirar una peluca”, señala.

Fue acompañada por sus sobrinos y dice que el encuentro con el grupo de voluntarias resultó “maravilloso”. “La gente no se imagina lo que duele pasar por eso y quedar pelada, tener una peluca es fundamental”, asegura.

Como le habían adelantado los médicos, Angélica perdió su pelo. Y durante el tiempo de la quimio, usó la peluca. Pero, por suerte, superado el tratamiento, recuperó su cabello y la devolvió. “Ahora deseo que circule, que hoy la esté usando otra mujer que la necesite. Si alguien en esa situación lee esto, le recomiendo que no se encierre y busque ayuda”, destaca.

El pelo de Lucía

Del otro lado de esta cadena solidaria hay personas como Lucía, de 13 años, que decidieron donar su pelo. “Fue una experiencia re linda saber que un cambio que yo quería hacer iba a beneficiar a otra persona”, señala a Lupa do Bem.

“Me gustó mucho sentir que mi pelo no iba a terminar en la basura de la peluquería, que iba a ser usado para algo bueno, para que otra mujer se sintiera linda”, sostiene Lucía, que planea usar el pelo largo por un tiempo pero que espera volver a donarlo en algunos años.

Cómo colaborar o pedir una peluca

Es posible contactar al grupo de voluntarias por Instagram a @donacabelloargentina. Además de pelo, reciben telas para la confección de las pelucas, pelucas usadas y shampoo. 

También existe la posibilidad de ayudar ofreciendo traslados o cubriendo el valor del envío de pelo o pelucas por correo.  

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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