Casa, comida y estudio: colectivo transforma vidas de personas trans en el sur

Iniciativa liderada por Jerci Cardoso ya ha apoyado a cerca de 150 personas de la comunidad LGBTQIA+ y busca donaciones para estructurar la Casa Casulo, el primer espacio de acogida de este tipo en la región

En un escenario en el que la exclusión social, la deserción escolar y la vulnerabilidad aún forman parte de la realidad de muchas personas trans en Brasil, las iniciativas comunitarias siguen desempeñando un papel esencial en la reconstrucción de trayectorias. En este contexto surge, en Pelotas (RS), el Colectivo T Juliana Martinelli, una red de acogida que nació de la urgencia y se consolidó a través de la acción.

El nombre es un homenaje a la travesti y activista histórica de Pelotas, quien luchó por los derechos de la comunidad LGBTQIAPN. En su memoria, la alcaldía de la ciudad sancionó la Ley Educadora Juliana Martinelli, que reserva vacantes laborales para personas trans en empresas que prestan servicios al municipio.

Fundado en 2019, el colectivo trabaja principalmente promoviendo el acceso a la educación para travestis y personas trans, sin dejar de lado necesidades básicas como alimentación, escucha y orientación. Al frente de la iniciativa está Jerci Cardoso, de 61 años, quien transformó su propia historia en una herramienta de conexión y movilización social.

Hoy, el grupo amplía su alcance y concentra esfuerzos en la creación de la Casa Casulo, un espacio que promete ofrecer acogida y nuevas oportunidades para quienes más lo necesitan. A continuación, conoce esta hermosa historia, contada por Jerci para la Columna de Neuza.

Columna de Neuza: ¿Cómo nació el Colectivo Juliana Martinelli y cuál era el objetivo inicial?

Jerci Cardoso: El colectivo surgió en 2019, a partir de la necesidad de ayudar a personas trans con la rectificación de nombre y documentos. Comenzamos con un grupo pequeño, de ocho personas, todas muy comprometidas. Era algo muy directo: ayudar a quienes no podían acceder a derechos básicos.

Columna de Neuza: ¿En qué momento el colectivo amplió su actuación?

Jerci Cardoso: Durante la pandemia de COVID-19. La situación se volvió muy difícil en varios aspectos y para muchas personas, así que comenzamos también a distribuir despensas, productos de higiene y apoyo psicológico.

Creamos grupos de WhatsApp e hicimos encuentros virtuales con psicólogas voluntarias. Fue ahí cuando nos dimos cuenta de lo necesario que era el colectivo y de que, por eso mismo, necesitaba ir más allá.

Columna de Neuza: Actualmente, ¿cuál es la principal misión del colectivo?

Jerci Cardoso: Nuestro enfoque principal es la educación. Queremos incentivar a travestis y personas trans a retomar sus estudios, ya sea mediante programas de educación para jóvenes y adultos, preparatoria o incluso educación superior. Creemos que la educación realmente cambia vidas.

Columna de Neuza: ¿Cómo se lleva a cabo este incentivo en la práctica?

Jerci Cardoso: Buscamos llegar hasta donde están estas personas, conversamos para entender su realidad y orientarlas. Trabajamos en alianza con escuelas y universidades de la región. Es un movimiento de acercamiento, mostrando que es posible volver a estudiar, incluso después de muchas interrupciones.

Columna de Neuza: ¿El colectivo atiende únicamente a personas trans?

Jerci Cardoso: Al principio sí, pero hoy atendemos a toda la comunidad LGBTQIA+, además de familias y personas en situación de vulnerabilidad. La necesidad es grande y no podemos cerrar las puertas.

Coluna da Neuza: Quais são as principais iniciativas em andamento? 

Jerci Cardoso: Temos o projeto “Meninas Estudando”, na área de educação, e o “Mesa LGBT”, que trabalha com distribuição de alimentos. E agora estamos muito focados no “Casa Casulo”.

Columna de Neuza: ¿Cuáles son las principales iniciativas en marcha?

Jerci Cardoso:  Porque será la primera casa de acogida para personas LGBTQIA+ en el extremo sur del estado. La idea es ofrecer un espacio seguro para quienes fueron expulsados de sus hogares o están en situación de vulnerabilidad, además de ayudar en la inserción laboral y en los estudios.

Columna de Neuza: ¿En qué etapa se encuentra este proyecto?

Jerci Cardoso: La casa ya existe, está en fase de reparaciones y necesitamos muchas cosas como literas, colchones y ropa de cama. La necesidad de abrir es grande, incluso ya tenemos lista de espera.

Columna de Neuza: En total, ¿cuántas personas han sido impactadas por el colectivo hasta hoy?

Jerci Cardoso: Cerca de 150 personas, de alguna manera, ya han pasado por aquí y hemos logrado que unas ocho personas trans regresen a estudiar, lo que para nosotros es una gran victoria.

Columna de Neuza: ¿Cuál fue el momento más significativo de esta trayectoria?

Jerci Cardoso: Ser invitada a la graduación de dos personas trans que fueron apoyadas por el colectivo. Una se graduó en políticas públicas y la otra en gastronomía. Eso no tiene precio. Es ver que el esfuerzo valió la pena.

Columna de Neuza: ¿Cuáles son los mayores desafíos actuales?

Jerci Cardoso: El financiero, sin duda. No tenemos apoyo institucional y dependemos exclusivamente de donaciones de la comunidad. Todo lo que hacemos proviene de nuestra red de apoyo.

Columna de Neuza: ¿De qué manera tu historia personal influye en este trabajo?

Jerci Cardoso: Viví 35 años en la prostitución. Eso me permite hablar con conocimiento y crear conexión. Cuando hablo con una travesti en la calle, ella sabe que entiendo dónde está en ese momento, comprendo su situación. Eso marca la diferencia.

Educación para personas trans: dignidad e inclusión

En un país donde el acceso a la educación y a la dignidad aún es desigual, iniciativas como el Colectivo Juliana Martinelli muestran que la transformación social no comienza únicamente con grandes políticas públicas; muchas veces nace de la escucha, la acogida y la acción efectiva.

Más que ofrecer apoyo de emergencia, el colectivo construye caminos reales hacia el futuro, conectando a las personas con oportunidades que antes parecían lejanas. Pero para que este trabajo continúe y crezca, el apoyo de la sociedad en general es esencial.

Es posible contribuir con el colectivo mediante donaciones, voluntariado o difusión. Toda contribución fortalece esta red viva y ayuda a garantizar que más historias puedan reescribirse con dignidad, respeto y nuevas posibilidades.

Al ser preguntada sobre el futuro del colectivo, Jerci Cardoso afirma: “Que la Casa Casulo funcione plenamente y que podamos ayudar a aún más personas a reconstruir sus vidas con dignidad”, concluye.

Sigue al Colectivo Juliana Martinelli en Instagram.

Ayuda con la remodelación de la Casa Casulo comprando un boleto para la Rifa Solidaria del Colectivo T Juliana Martinelli.

La Columna de Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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