FIMRC Costa Rica transforma el acceso a servicios de salud en comunidades vulnerables

Desde hace 20 años brindan acceso gratuito a medicina general, psicología y farmacia, en 14 zonas de escasos recursos y de extrema pobreza de la comunidad de Alajuelita, en Costa Rica.

Por Flor Monestel

“Cuando iniciamos el proyecto de atención médica tuvimos casos de niños y niñas con parásitos en sus genitales, debido a la falta de higiene y a una severa desnutrición”, así de impactante describe Dayan Alvarado, gerente de operaciones de FIMRC Costa Rica, el inicio de labores en los barrios más vulnerables de Alajuelita, en el sur de la capital costarricense.

Con un impacto directo en una población de 11.000 habitantes, la FIMRC Costa Rica tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de personas de escasos recursos e incluso pobreza extrema; mensualmente se atienden alrededor de 350 pacientes, nacionales y extranjeros, en un horario de lunes a viernes y no es requisito tener un seguro de salud.

“Hoy somos testigos de cómo un proceso de educación en salud puede transformar el cuidado y el bienestar de las personas, convirtiéndose en una cultura colectiva en donde unos se preocupan por los otros. Crecimos de la mano con las comunidades y hemos aprendido sobre su estilo de vida y sus condiciones socioeconómicas, por lo que es gratificante saber que nuestra contribución va más allá de una simple consulta médica”, comenta Alvarado.

De acuerdo con proyecciones demográficas del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) para 2024, Alajuelita se compone de ​99.629 habitantes y es uno de los cantones más poblados del país. En ella se encuentran zonas como El Jazmín, La Morocha, Monte Alto y otras 11 zonas vulnerables que pertenecen a la red de FIMRC Costa Rica.

Financiación para un acceso gratuito

El único ingreso económico que tiene la organización es su programa de voluntariado, a través del cual estudiantes de las carreras de Ciencias de la Salud, en Estados Unidos, realizan una pasantía presencial de una semana en Costa Rica.

Este da un valor agregado al estudiante al brindarle un visión global de cómo funcionan los sistemas hospitalarios en otros países, el comportamiento general de una sociedad y el contexto país, concientizando su trabajo como futuros médicos. 

Sin embargo, la pandemia tuvo un impacto negativo debido a los pocos estudiantes que están ingresando, y con ello se vio una significativa reducción en la finanzas. Con esta disminución hubo que rebajar la consulta psicológica a una vez por semana; la compra de medicamentos ahora se enfoca en las enfermedades más comunes como colesterol, diabetes, asma, y en los virus estacionales como gripe o gastrointestinales; y el pago de servicios públicos, alquiler de las oficinas y salarios, en ocasiones es todo un reto financiero.

Para Alvarado, la clave del éxito durante los 20 años que tienen de realizar esta labor “se enfoca en la calidad de los servicios que brindamos, a pesar de la escasez de recursos. Vemos a la persona y no al paciente, entendiendo qué hay detrás de su situación y cuál es la mejor manera en la que podemos ayudarle, desde nuestras condiciones”.

Trabajo colaborativo para un abordaje integral

FIMRC Costa Rica cuenta con 5 colaboradores: 1 gerente de operaciones, 1 médico general, 1 psicólogo, 1 encargada de estadías estudiantiles y 1 persona de mantenimiento y limpieza. Está ubicada estratégicamente en el distrito San Felipe de Alajuelita, ya que es un punto intermedio para conectar con las diferentes comunidades.

A pesar de los desafíos que enfrentan en su objetivo por alcanzar el máximo de cobertura, han logrado establecer diversas actividades, entre las que destacan cuatro principales: 

  • Programa de voluntariado: la organización tiene convenios con diferentes universidades de los Estados Unidos, mediante los cuales los estudiantes de Ciencias de la Salud pagan por ser parte de FIMRC Costa Rica durante una semana y de manera presencial, contando esta experiencia clínica con la totalidad de créditos en materias como Salud Comunitaria u otras relacionadas. 

La cuota de matrícula en el programa es mucho menor a la que deberían hacer los estudiantes si deciden llevar la materia académica en su país. La misma incluye sus traslados, alimentación y hospedaje, por lo que la rentabilidad es limitada.

Durante su estadía los participantes están en la consulta médica junto con el Dr. Andrés Jiménez, médico general, y la Dra. Lilly Pochet, psicóloga, y realizan tareas médicas básicas como la toma de signos vitales; además, deben colaborar en el resto de las actividades que se organizan, según sus capacidades y enfoque del programa. Es importante destacar que ellos contribuyen de manera gratuita.

  • Medicina básica primaria: a cargo del Dr. Jiménez y asistida por los voluntarios. En ella los pacientes acuden a una consulta médica básica y de seguimiento por sus distintos padecimientos, en caso de requerir una atención a profundidad son remitidos a los centros de la red hospitalaria nacional.

Adicional a los extranjeros, existe un espacio para estudiantes nacionales que requieren hacer su Trabajo Comunitario Universitario (TCU), principalmente con menores de edad. 

Los medicamentos se adquieren por medio de donaciones de distintas farmacias de Alajuelita, de los estudiantes, la sociedad en general y comprar propias. Todos son originales, de venta libre en el mercado y en condiciones idóneas. 

  • Clínicas móviles: se realizan periódicamente y durante una semana. Su enfoque está en las comunidades de Alajuelita, pero se han organizado giras a las provincias de Limón y Puntarenas.

En ellas ayudan los estudiantes extranjeros y nacionales. Datos propios indican que se atienden unas 100 personas durante esos días, convirtiéndose en una cifra de 2.000 pacientes anualmente.

  • Educación para el bienestar: se enfocan en construir conocimiento acerca de enfermedades, tratamientos médicos, medicamentos, consejos de atención básica, procesos psicológicos y salud reproductiva. Los programas están enfocados en poblaciones como Síndrome de Down, mujeres víctimas de distintos tipos de violencia, personas con discapacidad y sociedad en general.

FIMRC Costa Rica nace en el país gracias al Dr. Vikram D. Bakhru, de origen hindú y estudiante de medicina en Estados Unidos, para ese momento. En una visita al país aprendió sobre el trabajo de las ONG, las carencias y oportunidades en el área de salud. Con la creación, reunió a un grupo pequeño de colaboradores compuesto por un médico general y un gerente de operaciones, quienes echaron a andar el proyecto.

Si está interesado en contactar a FIMRC Costa Rica lo puede hacer en los siguientes canales:  

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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