Equipo de profesionales especializados apoyan a más de 150 familias sordas en Colombia a través de una “educación para la vida”

En un mundo de no oyentes lo más importante es saber escuchar

Por Margarita Aguilar

Solo un 5% de los jóvenes con algún nivel de discapacidad auditiva en Colombia encuentran oportunidades de acceso a la educación superior, según un informe de la Corporación Universitaria Iberoamericana en el marco del Día Mundial de la Cero Discriminación 2023, evidenciando la desinformación de servicios para el reconocimento de la diversidad linguistica y la carencia de proyectos gubernamentales que fortalezcan el respeto a la comunidad sorda, dando como consecuencia la inequitativa educativa en todos los niveles.

La fundación ICAL, organización que lleva más de media década dedicada a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad auditiva y a educar de manera adecuada a niños en formación preescolar y bachillerato. Desde sus inicios la fundación siempre ha sido motivo de inspiración y superación. La familia Brigar y la familia Samper, con uno de sus integrantes sordos, deciden emprender esta valiosa misión, toman como referente el Instituto Mexicano de la Audición y el Lenguaje y posterior a su visita, inauguran, hace más de 60 años, al Instituto Colombiano de la Audición y el Lenguaje (ICAL).

En la actualidad la Fundación ICAL, brinda servicios de integrales para sordos, intentando mejorar los procesos de inclusión desde dos enfoques; la salud y la educación. El colegio campestre ICAl ubicado en la sabana centro de Colombia, está conformado por 170 alumnos de los cuales el 90% de ellos son sordos profundos o cuenta con algún dispositivo de lenguaje. 

“Sin familia, es muy difícil que un proyecto de vida de un niño sordo sea de altas proyecciones. Cuando involucramos a las familias en el trabajo con los niños buscamos la confianza en el desarrollo para que después de 11 años ese joven pueda ubicarse en un cargo de técnico o hasta ser profesional” afirma Julian Falla, Director General de la Fundación para el niño sordo ICAL

El equipo profesional ICAL se enfoca en comprender a las familias, cuyo propósito es sacar su familia adelante, para saber qué oportunidades pueden brindarle a su proyecto de vida. Las metodologías que implementan son basadas en la biculturalidad donde conocen su lenguaje, les dan la bienvenida y alienan en un lenguaje conjunto, en este caso el lenguaje de señas colombiana. 

“El oyente es el que debe entender que sí visita algún espacio físico de ICAL, debe entender que la inclusión va más allá de un papel, y está ingresando a un espacio de cultura sorda y debes respetarla.” asegura Julian. 

Los profesores de esta fundación son educadores de educación especial, está especialidad se dedica a formar y acompañar a niños o niñas con Necesidades Educativas Especiales (NEE). Se considera que un alumno o alumna con Necesidades Educativas Especiales (NEE) cuando requiere, durante un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, determinados apoyos y atenciones educativas por presentar una discapacidad.

Victoria Olmos, actual rectora, construyó su vida profesional en el colegio campestre ICAL, y reconoce que ser parte de esta familia es una fortuna.

“ICAL me escogió a mí. Nosotros formamos niños felices porque hemos evidenciado que si educamos niños felices y el equipo es feliz se pueden lograr cosas inimaginables” me afirma Victoria contando su experiencia, la cual viene desde aprendiz, maestra, coordinadora y luego en el 2008 asume la rectoría con el reto de que en el 2012 se gradúa la primera promoción de alumnos ICAL.

Desde entonces, ICAL tocó  el alma de ella y de muchas más personas de diferentes maneras. Ella sueña con que el bullying a los niños con discapacidad, que para ella es el más alto en el país, se disminuya.

“La inclusión lastimosamente se volvió una ley y no una herramienta cultural. No es bueno para ningún niño con discapacidad y mucho menos para un niño sordo educarse en espacios donde no conocen su lenguaje, el docente no cuenta con la experiencia adecuada y para rematar las instituciones no son aptas para el desarrollo” afirma Victoria.

En ICAL usan el modelo de inclusión inversa, en la cual retoman elementos de la pedagogía Método Montessori. En esta medida, el maestro del Colegio Campestre ICAL orienta procesos, potencia habilidades, propone desafíos y estrategias para la construcción del conocimiento como medio para crear soluciones cognitivas en los estudiantes.

“El trabajo por proyectos ha dado muy buenos resultados. Te sorprenderías de ver las cosas que hemos logrado en niños cognitivos y sordos. Hace poco en las olimpiadas de matemáticas además de ser reconocidos por su progreso educativo aprendieron el manejo del dinero y los riesgo de gastarlo sin propósito como en un casino. Educamos para la vida” 

La familia siendo motor en todo este proceso de educación, también se involucra con la fundación. A los padres de familia se les informa sobre derechos de cuidador, los enamoran de la lengua de señas con clases gratuitas y con eventos especiales donde pueden ver los avances de sus hijos y sentirse orgullosos.

“Encontré en ICAL el colegio indicado para mis hijos. Somos una familia sorda y mis dos hijos estudian acá, y ha sido una experiencia muy bonita. Estoy segura que mis hijos van a tener un excelente futuro” madre de familia ICAL.

Es esperanzador saber que las nuevas generaciones podrán tomar estas buenas prácticas y replicarlas, porque todas las comunidades por pequeñas que sean merecen un espacio en el mundo en donde sean respetadas. 

¿Quieres apoyar esta causa?

Si quieres acompañar a estos niños y promover que existan en el mundo más fundaciones como la Fundación Ical, comunícate al número +57 320 8498139. https://icalcolombia.org/ https://www.instagram.com/fundacionical/

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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