La juventud al rescate de Belén, la ciudad amazónica que busca reflotar de sus problemas

La organización JOABE identificó que vivir en medio del agua y la precariedad también ha llenado los hogares de estrés, enfermedades y desde hace 10 años lucha por aliviar los males a través del trabajo lúdico con menores

En el distrito de Belén, los niños y niñas de 4 años tienen la obligación de aprender a nadar. Esta habilidad, que en otros lugares podría considerarse un pasatiempo, es aquí una necesidad vital. Es una medida de autoprotección para evitar más tragedias en un lugar donde la vida se desarrolla sobre el agua. 

Belén, ubicada en la ciudad de Iquitos (región Loreto, en Perú), es mundialmente conocida como ‘La Venecia Amazónica’ pero, lejos de tener una impresionante arquitectura, es un lugar empobrecido e inundado de problemas que concentra más de 2.600 familias. La mayoría no cuenta con agua potable, el nivel de contaminación del agua aquí es tan alta que no han podido volverla apta para el consumo humano. Tampoco cuentan con un sistema de drenaje y cuando el caudal del río Itaya crece, las casas quedan en medio del agua durante seis meses (de enero a junio). 

Todo ese tiempo las familias deben navegar y trasladarse a diario en botes o lanchas para ir a sus trabajos o escuelas. Además, deben construir puentes para llegar a sus destinos y lo hacen ellos mismos porque el Estado no se hace presente. Las casas altas son construidas con palos, quincha y calaminas, y en cada una pueden habitar hasta tres familias generando hacinamiento, lo que puede derivar también en problemas de salubridad. 

En ese periodo de inundación, los problemas en los hogares también incrementan, el estrés se apodera de los padres, se registran casos de violencia con más frecuencia y los espacios para la recreación se acortan. Según el portal ‘Síseve’ del Ministerio de Educación, en 2017 se atendieron a 635 niños, niñas y adolescentes, cifra que se elevó a 1,014 en el 2023. De acuerdo a esta misma fuente, para el 2023 la atención por violencia sexual contra menores de edad llegó a 56 % en esta región. 

Trabajo infantil

En esta parte de la Selva peruana, la realidad de los menores se torna tan compleja como triste. Hay muchas trabas para su adecuado desarrollo y derecho al juego. Esto lo sabe muy bien Manuel Mozombite, fundador de la organización Jóvenes y Adolescentes Beleninos (JOABE), quien desde hace 10 años ‘rema’ en Belén buscando la recuperación socioemocional de los niños y jóvenes a través del juego libre y la educación.  

Manuel recuerda que, cuando solo tenía 7 años, decidió trabajar. A su corta edad entendió que para mejorar las condiciones económicas de su familia debía ayudar y lo hizo vendiendo frutas, verduras y dulces en el distrito de Belén, lugar donde nació, creció y por el cual, hoy, lucha incansablemente. Con el paso del tiempo, también fue consciente de que perdió parte de su niñez por laborar en las calles, pero es algo de lo que no se arrepiente y dice que -por el contrario- debido a sus vivencias, sigue trabajando para que más niños tengan acceso a la sana recreación. 

JOABE se fundó en 2014, dos años después de una serie de desafortunados hechos que afectaron la vida de las personas que viven allí. En 2012 se registró la primera y la más fuerte serie de inundaciones de la historia de Loreto en la que Belén fue la más perjudicada. El mismo año, en la zona baja del distrito, un incendio arrasó con más de 147 casas y tuvo un total de 1500 afectados. El origen de ese incendio fue el uso inadecuado de las cocinas artesanales llamadas ‘tushpas’ que las familias hasta hoy tienen en casa. 

Por si esto no fuera suficiente, otro tema que preocupa son las enfermedades causadas por el agua que se mantiene empozada, de donde emanan olores fétidos y mantiene la basura flotante. Esto perjudica a niños y adultos mayores provocando asma, malaria, dengue, leptospirosis (enfermedad bacteriana que se transmite por la orina de animales infectados o mediante el agua) y constantes resfriados.  

En lo que va del 2024, el departamento de Loreto ha registrado un alarmante número de víctimas por malaria: dos personas fallecieron (un adulto mayor y un niño) y ya ha superado las 8.000 personas afectadas. En cuanto a la anemia, en 2023 afectó al 58.1% de los niños y niñas menores de 36 meses.

Belén parece ser una zona que vive constantemente a prueba. Con grandes desafíos y poca ayuda, JOABE no desmaya en su lucha y continúa enfocado en promover valores y educación a través del arte y el juego. En épocas en las que el río crece, cuyas fechas coinciden con las vacaciones de los niños, ellos van al local de JOABE donde reciben clases de arte, dibujo y reforzamiento de las materias que llevan en las escuelas. 

La organización, actualmente conformada por 28 jóvenes, también realiza actividades culturales, deportivas y campañas de limpieza en las que involucra a los vecinos y visitantes del Perú y extranjero. “Realizamos un plan anual. Entre las acciones programadas contemplamos visitas a las diversas comunidades para jugar con los niños. Pero, sin duda, la actividad que más los emociona son las ‘Chocolatadas’ que hacemos todas las Navidades”, dice Manuel. 

Tayra Ocumbe, de 17 años, es una de las voluntarias más jóvenes en la organización. Se encarga de ayudar con las tareas a los escolares y de ir a las comunidades llevando materiales didácticos y juegos para alejarlos del posible caos que podría rodearlos en sus hogares. “En estos meses en que los chicos van al colegio, los ayudamos los lunes y martes durante dos horas. Vemos qué cursos necesitan reforzar y trabajamos con ellos sin dejar de lado la diversión”, dice Tayra.

La calidad en educación dirigida a los menores no es óptima, tampoco las condiciones en las que estudian. De acuerdo con el Censo Escolar del Ministerio de Educación de 2022, solo el  6.1% de los colegios públicos de Loreto cuentan con servicios básicos de agua, desagüe y electricidad.

Ante todos los desafíos que enfrentan en Belén, Tayra asegura que no todo es negativo y que tiene mucha esperanza en las personas de esta parte del Perú. “Hay gente muy buena aquí que quiere ayudar y mejorar la vida de los vecinos de Belén. En cuanto a mí, solo puedo decir que JOABE alegra mi vida, ayudar a niños hace que yo olvide mis problemas para poder contagiarles solo energías positivas”, agrega. 

¿Te gusta la labor que realiza JOABE?

La organización Jóvenes y Adolescentes Beleninos (JOABE) recibe voluntarios que quieran apoyar estas nobles actividades dirigidas a menores. Para tener la categoría de ‘Voluntario’ el requisito obligatorio es que tienes que ser de Belén. Si deseas ayudar desde otras zonas del Perú o el mundo, te convertirás en ‘Embajador’. 

Los niños y las niñas de este distrito necesitan de herramientas para seguir aprendiendo. Si estás interesado en colaborar, ten presente que ellos requieren:

  • Cuadernos
  • Libros
  • Lápices, lapiceros, plumones
  • Pelotas (fútbol – vóley) 
  • Colchonetas
  • Sillas
  • Escritorios   

Si quieres conocer más y/o ponerte en contacto con ellos, puedes hacerlo a través de sus redes. 

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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