En un contexto de desinformación y fallas estructurales en el sistema de salud, la organización se consolida como un actor clave en la atención, el acompañamiento y la incidencia en torno al tratamiento de VIH en el país
Testimonio de Mauricio Montes Martínez
Fue en medio de la incertidumbre, entre el estigma, la confusión y la falta de información clara, que encontré a VIHve Libre, una organización sin fines de lucro que no solo entiende lo que significa vivir con VIH en México, sino que lucha activamente por quienes lo hacen, con empatía, urgencia y convicción.
Crecí como un hombre gay en un pequeño y conservador estado de México, y con frecuencia escuchaba que ser gay era sinónimo de vivir con VIH y morir de sida. Ese mensaje se repetía en reuniones familiares, en la iglesia y en la escuela. No fue sino hasta que me fui a un internado en Estados Unidos que finalmente tuve el espacio para explorar y comenzar a entender mi identidad como parte de la comunidad LGBTQ+.
Tuve la fortuna de salir del clóset con seguridad ante amigos y maestros, pero la vergüenza y el estigma alrededor del VIH que había absorbido en México seguían pesando en mí. Desaprender esas creencias tan arraigadas ha sido un proceso continuo, uno que todavía estoy atravesando. Tras muchas conversaciones con mi terapeuta, me recomendó comenzar a tomar PrEP.
La PrEP (Profilaxis Pre-Exposición) es un medicamento para la prevención del VIH. Cuando se toma diariamente, la pastilla (Emtricitabina/Tenofovir) reduce significativamente el riesgo de adquirir el virus si se tiene una exposición.
Gracias al seguro médico privado que tuve durante la preparatoria, la universidad y en mi trabajo en EE.UU., acceder a la PrEP fue sencillo: solo tenía que hacerme pruebas y recoger mi receta cada tres meses.
Regresé a México en el otoño de 2023 con una reserva de PrEP para dos meses. Pero una vez que se me acabó, comenzaron los desafíos. Fui al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en mi ciudad natal, Querétaro, para preguntar cómo podía continuar con el tratamiento, y después de hablar con cuatro personas diferentes del personal, ninguna supo darme una respuesta clara. De hecho, parecía que ni siquiera sabían qué era la PrEP.
Tuve la oportunidad de hablar con Alain Pinzón, activista destacado del VIH y director de VIHve Libre. Me contó que la organización nació en junio de 2019 como un grupo de apoyo entre pares. En ese momento, Alain estaba lidiando con su propio diagnóstico. “La gente me decía: ‘deberías hacer un grupo de apoyo’”, recordó. “Al principio no me sentía listo. Pero después de unos seis meses, dije que sí.” Ese grupo comenzó a reunirse en el ya cerrado Centro de la Diversidad Sexual en la Ciudad de México.
Al inicio, era un espacio para hablar. Un lugar donde las personas que viven con VIH podían compartir cómo se sentían, cómo llevaban su vida, qué significaba tener este diagnóstico. Pero Alain pronto se dio cuenta de que la conversación no era suficiente. Las brechas en la atención, el abandono institucional y las constantes faltas de medicamento exigían acción directa. Lo que comenzó como un grupo de apoyo se convirtió en un movimiento: protestas en las calles, enfrentamientos con el IMSS y la Secretaría de Salud, y una negativa rotunda a quedarse callados.
El Informe Mundial sobre el Sida 2024, de ONUSIDA, señaló que el número anual de nuevas infecciones por VIH en América Latina aumentó un 9% entre 2010 y 2023, con ocho países que registraron incrementos desde 2015. En 2022, una proporción significativa (66%) de las nuevas infecciones por VIH se produjo entre personas de poblaciones clave y sus parejas sexuales. Ese mismo año, las nuevas infecciones por VIH fueron un 20% más altas que en 2010 entre hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres, un 42% más altas entre personas trabajadoras sexuales y un 19% más altas entre mujeres transgénero.
Adicionalmente, de acuerdo con datos de la OMS, en 2023, se estima que 39.9 millones de personas vivían con el VIH en todo el mundo y aproximadamente 630 mil personas murieron por causas relacionadas con el VIH en 2023.
En México, de acuerdo al Informe Anual 2024, VIHve Libre realizó un total de 5,459 pruebas; de estas, 196 personas dieron positivo al VIH.
“Hacemos todo lo relacionado con el VIH”, me dijo. “Pruebas, prevención, atención, consultas sobre ITS, PrEP, PEP, apoyo post violencia, pelear con las autoridades para conseguir medicamentos, mandar correos a las 2 de la mañana – lo que sea. Si es por el bienestar de las personas que viven con VIH, lo hacemos.” A veces incluso significa dar su propio medicamento cuando alguien más se queda sin él.
Cada caso es profundamente personal para Alain. No habla de “casos” ni de “pacientes”. Habla de personas. “Cada historia importa”, dijo. “Cada persona que nos contacta lo hace por una razón específica, con un miedo o una necesidad concreta. Eso me coloca en una posición de gran responsabilidad, pero también de escucha profunda.”
A pesar de la entrega, los retos son enormes. “El mayor es lograr que las autoridades entiendan que no somos el enemigo. Somos personas que vivimos con VIH. Esto nos afecta directamente. No podemos irnos como ellos. No podemos renunciar a esto.” Alain cree que, históricamente, los avances en la atención del VIH solo han sido posibles cuando las personas que viven con el virus están presentes en la conversación, algo que aún ocurre muy poco.
Aun así, hay victorias. Alain se ilumina al hablar de entregar medicamentos, hacer pruebas o simplemente estar ahí para alguien que lo necesita. “Una de las cosas más poderosas es poder mirar a alguien a los ojos y decirle: puedo ayudarte. A veces hasta les doy mis propias pastillas. Sé que no debería, pero lo hago. Porque nadie debería quedarse sin ellas.”
Le pregunté qué haría si tuviera más recursos. Sin dudarlo, me dijo: “Necesitamos un pequeño hospital. Una clínica comunitaria real. Algo que esté abierto 24/7. Ya tenemos a los voluntarios. Podríamos salvar vidas.” Su sueño es tener un lugar donde las personas puedan hacerse la prueba, recibir tratamiento, conocer su carga viral o sus CD4, y comenzar la medicación de inmediato. “Eso sería increíble”, me dijo. “Eso lo cambiaría todo.”
Actualmente, VIHve Libre se financia únicamente con donaciones de las personas que usan sus servicios. Sin apoyo gubernamental. Sin grandes patrocinadores. Y aun así, funciona, gracias al compromiso incansable de Alain y de los voluntarios que han construido algo desde cero.
Cuando le pregunté cómo imagina el futuro de VIHve Libre, hizo una pausa y sonrió: “Trabajando. Siempre trabajando. Aunque yo ya no esté. No estaré aquí para siempre. Pero este trabajo tiene que continuar. La gente tiene que seguir. Nunca se ha tratado de mí – se trata de asegurar que nadie más tenga que pasar por esto solo.”
Este Mes del Orgullo, puedes apoyar a VIHve Libre visitando este link.





