Los kits incluyen: dos toallas nocturnas y tres regulares, un protector, un paño de mano y una bolsa impermeable para el cambio de toallas
El Territorio Indígena Curré se ubica en el cantón de Buenos Aires, provincia de Puntarenas, en Costa Rica. Desde ahí, se teje un proyecto que busca cambiar la mentalidad de las niñas y menores de edad de escasos recursos respecto a la salud menstrual.
Incâ, que significa menstruación en idioma autóctono Brunca, es la organización sin fines de lucro que nace de la necesidad de colaborar para que niñas de escasos recursos tengan acceso a productos de higiene femenina, justamente porque su condición socioeconómica no les permite cubrir este gasto de forma mensual. Esto se suma a una realidad llena de mitos y creencias sobre la menstruación, no solo en la comunidad indígena, sino en diferentes zonas del territorio nacional.
A pesar de que su labor se enfoca en la confección de kits reutilizables, la ONG tiene el compromiso de cambiar uno de los principales mitos y es que la menstruación es sucia, mala y hasta motivo de “castigo divino”, como les han mencionado menores de edad debido a su falta de conocimiento y educación. De esta manera lo relata, María Imelda Lázaro, fundadora de Incâ.
“El pensamiento respecto a la menstruación es generacional. Crecimos con la idea errónea de que nuestra propia sangre es sucia o mala y eso se ha interiorizado hasta llegar a la actualidad en la vivimos, cuando en realidad es totalmente natural y parte del desarrollo femenino. Es doloroso ver cómo las niñas se avergüenzan y no son capaces de hablar del tema, siendo más visible en las comunidades vulnerables y de extrema pobreza, principalmente por la formación que han tenido a lo interno de sus familias y de cómo fueron criadas las mujeres a su alrededor”, amplía Lázaro.
Según estimaciones propias de la ONG, desde su fundación en 2022 se han elaborado más de 5.000 toallas individuales para ser distribuidas en la comunidad de Curré y zonas acercas, así como en otras provincias de Costa Rica; esto último, gracias a alianzas que han hecho con otras ONG o entidades de bien social. De hecho, Incâ ha establecido un trabajo colaborativo con Voces Nuestras, organización enfocada en derechos humanos, que a su vez le conectó con el proyecto Niñas Sabias, que trabaja para eliminar la estigmatización de la menstruación en México y Costa Rica.
Promover la higiene femenina y la salud menstrual
De acuerdo con estimaciones de ONU y UNICEF, cada mes más de 2.000 millones de personas en el mundo menstrúan, sin embargo, millones de mujeres y niñas no tienen acceso a productos menstruales o a agua y saneamiento seguros para gestionar su salud e higiene femenina.
A través de estos kits se busca promover la higiene femenina en edad tempranas: menos infecciones debido a los materiales de una toalla comercial, se evitan malos olores y, en el caso de las personas de escasos recursos, un ahorro económico. “Debemos educar y crear conciencia en las menores de edad sobre su salud menstrual y empoderarlas de su cuerpo, que a largo plazo traerán muchos beneficios para ellas”, agrega Lázaro.
La tarea de Incâ es bastante meticulosa, desde la escogencia de telas tipo alergénicas hasta el impermeable (llamado PUL) que debe ser de buena calidad para evitar derrames o filtraciones. Una vez que se tienen a mano los insumos, se procede con la elaboración de las toallas y el proceso de calidad para garantizar que funcionan.
El impermeable utilizado en las toallas se trae de los Estado Unidos y tiene un costo alto, por lo que la ONG debe hacer actividades para recaudar fondos; sin embargo, han contado con la ayuda de entidades privadas que colaboran para traer el material.
Estimaciones del Programa para el Medio Ambiente de la ONU, menciona que en promedio las mujeres que usan toallas sanitarias generan 60kgs de residuos de este artículo durante su vida, eso equivale a 100.000 toneladas de desechos al año.
Desafíos económicos y comerciales
Cuando la demanda de kits menstruales es alta, Incâ contrata más costureras para sacar adelante los pedidos, ayudando con la economía de las mujeres de Curré; sin embargo, esta contribución es mientras dura la manufactura.
“Cuando tenemos un pedido muy grande llamamos a más costureras de la comunidad y les pagamos por su servicio. Este pago es gracias a lo que vamos recaudando de actividades propias, donaciones y encargos, pero llega un momento en que termina la producción y la ayuda de parte de la ONG”, explica la fundadora de Incâ.
Aparte del impermeable, que es el recurso más costoso, se encuentra el desafío de la comercialización del producto, debido al desconocimiento general de las personas que aún piensan que las toallas reutilizables son sucias o no tienen la misma función que una comercial. Plataformas digitales como whatsapp y redes sociales se usan para promocionar los kits; también, el boca a boca entre los vecinos de las comunidades cercanas y los pedidos de organizaciones como Niñas Sabias.
¿Cómo ayudar?
Incâ no recibe donaciones permanentes ni tiene personal dedicado al 100%, por lo que realizan actividades para recaudar fondos; sin embargo, creen que el cambio es posible gracias a la solidaridad y el compromiso de las personas y empresas. “Hacemos un llamado a todas las personas u organizaciones que puedan ayudarnos a llegar a más lugares de Costa Rica”.
Para más información puede comunicarse al correo electrónico marialazaroe@gmail.com, al whatsapp +506 8854 7917, o en la red social Facebook.





