Casa Hogar de las Niñas de Tláhuac: 35 años de esperanza para niñas en México

Por Vanessa Arriaga

Ciudad de México, agosto de 2025.- Mientras el sol comienza a iluminar el cielo y las fachadas de los edificios, algunas personas inician su jornada, ya sea para ir a estudiar, trabajar o hacer alguna actividad; en una modesta casa color ladrillo en el municipio de Tláhuac, Ciudad de México, decenas de niñas despiertan entre murmullos y bostezos. 

Aunque lucen como cualquier infante lleno de sueños, comparten historia con un sector infantil que no es menor: en Latinoamérica hasta 21% de los niños y niñas vive sin uno o ambos padres, situación derivada de causas como migración, fallecimiento, pobreza, violencia y conflictos, con una incidencia particularmente alta en el Caribe y Venezuela, de acuerdo con datos de 2023 de UNICEF

La migración laboral de los adultos es uno de los factores más frecuentes, aunque no el único. Mientras que la mayoría de estos menores queda bajo el cuidado de familiares extendidos o la comunidad, un número considerable termina institucionalizado o enfrentando la vida en situación de calle. Respecto a México, 5 millones de infantes están en riesgo de perder el cuidado de sus familias debido a la pobreza, violencia o procesos judiciales, según cifras de Aldeas Infantiles SOS

Reducir este panorama es una de las misiones de la “Casa Hogar de las Niñas de Tláhuac”, la cual cumple 35 años en este 2025. Fue en 1990 cuando Leonor Arias y Alessandro Durán, quienes recorrieron las calles de la zona y el panorama era el mismo: niñas fuera de la escuela, expuestas a condiciones precarias y a mayor vulnerabilidad comparada con los varones. Así, convencidos de que la desigualdad de género inicia en la infancia, decidieron hacer algo para ofrecer refugio, estructura y oportunidades de desarrollo integral.

Un día ordinario, una realidad extraordinaria

Afuera de la Casa Hogar, se observa una lona que invita a las personas a visitarlos los martes por la mañana para acudir a su bazar, las ganancias de éste las ocupan para las pequeñas cuyas edades oscilan entre los 6 y 12 años de edad. Este espacio cuenta con patios, salones de clase, baños con regaderas, comedor y, por supuesto, habitaciones para descansar.

Un día normal para ellas implica levantarse, tomar clases y participar en actividades recreativas, la diferencia con otras niñas de su edad es que, al terminar esa jornada, no todas regresan a casa con sus familias, sino que se dirigen al dormitorio compartido en el cual, seguramente, comparten historias con sus amigas quienes han tomado el papel de hermanas.

La mayoría de ellas ha experimentado abandono, total o parcial, por parte de sus familias. Algunas mantienen un frágil vínculo legal con un tutor; otras, sencillamente, dependen de la casa hogar como último asidero. La Casa Hogar es una de tantas que tratan de minimizar los efectos del abandono infantil, especialmente en México cuyas cifras son alarmantes, en 2023, se reportó que el fenómeno creció 70% en seis años, siendo Ciudad de México, el Estado de México e Hidalgo, las entidades con mayor número de casos.

Y, ¿qué pasa a los 13 años?

Cuando las pequeñas concluyen la primaria, la relación con la Casa Hogar no termina, pues son parte de su nueva familia. Para ello, cuentan con un programa de seguimiento a las egresadas que monitorea su trayecto por la secundaria, preparatoria, universidad e incluso en el ingreso al mundo laboral. 

Algunas de ellas regresan como voluntarias, sobre todo de enfermería o acompañamiento, incluso es actividades recreativas, ante todo, son jóvenes que crecieron con la misma visión de Leonor y Alessandro, así como ellas lograron desarrollarse, quieren apoyar a otras niñas que pasan por lo mismo.

Historias hay muchas y cuando se le pregunta a Javier Sánchez, encargado del Área de Desarrollo Institucional, sobre un “caso de éxito” (aunque todas las pequeñitas lo son), destaca un nombre que hasta pareciera tener una connotación en tan solo tres letras: Luz. Ella, desde niña, anunciaba su sueño de ser abogada, nunca cambió de idea y tras sortear obstáculos para su educación superior, la joven ahora está a punto de concluir la carrera de Derecho.

No todo es luz y esperanza

Como muchas de las organizaciones del mundo y más en México, su mayor reto es el financiamiento. La pandemia también pasó factura a este nicho al debilitar la red de donativos, por lo que la institución depende del trabajo incansable de su patronato y de la creatividad para gestionar fondos. Han diversificado el voluntariado y agradecen todo tipo de apoyo, desde donaciones en especie hasta talleres formativos.

Por ello, Javier Sánchez destaca que: “La Casa Hogar está abierta a visitas. Queremos que la gente conozca nuestro trabajo, lo viva, lo comparta. Difundir y dar visibilidad puede transformar destinos”. Especialmente en las niñas, quienes forman un sector poblacional altamente vulnerable, son más propensas a la exclusión escolar, al trabajo infantil, la violencia física y sexual, y la falta de oportunidades para romper el ciclo de pobreza.

La Casa Hogar es un espacio con las puertas abiertas para las pequeñas en situación de abandono, pero también para cualquier persona que quiera aportar un grano de arena que, sumado al de muchos otros, es capaz de frenar la marea para permitirle que las niñas rían, aprendan, sueñen y sean mujeres fuertes y resilientes.

¿Cómo ayudar?

La Casa Hogar de las Niñas de Tláhuac, recibe donaciones en especie o donaciones para solventar los gastos de las pequeñas. En sus redes sociales cuentan con la información para los interesados, o bien desde Movimiento de Acción Social.

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