Refugio Chipilo: un hogar en México nacido del amor por los animales

Hace más de dos décadas, su equipo lucha contra el abandono animal en Puebla y transforma la vida de cientos de perros callejeros

Por Miriam González

En las calles de México, donde millones de perros callejeros sobreviven sin protección, existe un lugar que representa cuidado y amor: el Refugio Chipilo. Este espacio es mucho más que un albergue; es el resultado de una convicción nacida del amor por los animales, un verdadero hogar donde cada vida importa y donde la dedicación humana marca la diferencia entre la vida y la muerte para cientos de perros abandonados y maltratados.

Con más de 20 años de funcionamiento, este refugio nació de la imposibilidad de evitar el sufrimiento de los animales en un país con una situación particularmente grave: México encabeza las listas en América Latina de población de perros callejeros, con cifras aproximadas de que existen aproximadamente 28 millones de perros, y el 70% de ellos están en la calle, según datos de la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE). 

A nivel regional, se estima que en Perú hay más de 6 millones de perros y gatos callejeros o abandonados en todo el país, dos millones de los cuales se concentran únicamente en Lima, según organizaciones animalistas como WUF y Voz Animal. Y en Brasil, según datos de Statista para 2024, se calcula que hay aproximadamente 2,9 millones de perros en condiciones vulnerables o en situación de calle. 

Frente a esta realidad, la historia del Refugio Chipilo también es la historia de quienes han decidido no mirar hacia otro lado. Al centro de este esfuerzo se encuentra José Antonio Llarena, quien describe su camino como algo que no se elige, sino que se siente desde siempre: “Realmente no hay un momento de nacimiento de este refugio, uno nace ya con el amor para los animales. La motivación para continuar es que no tengo corazón para ver sufrir a los animalitos. Además, es importante entender que en México los perros callejeros son un problema social enorme que requiere de la suma de esfuerzos de todos para ser enfrentado”  explica José.

La rutina diaria y el valor de cada vida

Desde muy temprano, cuando aún muchos duermen, José comienza una rutina a las 6:30 de la mañana, las escobas y los recogedores comienzan a moverse sin descanso para limpiar cada rincón y recibir a los 184 perros que hacen de este lugar su hogar temporal. No se trata solo de la limpieza o la comida, sino de los detalles de cariño diarios, la atención constante permite que estos perros, muchos de los cuales tienen heridas profundas en el alma y el cuerpo, puedan tener una vida digna. En México, ser un perro callejero es enfrentarse a una batalla constante, pero el refugio lucha con la convicción de que cada vida tiene un valor único e irrepetible.

Es imposible hablar del Refugio Chipilo sin recordar a Perla, una perrita que llegó con la columna rota y sin sensibilidad en la parte inferior del cuerpo, víctima de maltrato. Perla lleva siete años en el refugio, donde recibe cuidados especiales, como la colocación diaria de guantes para proteger sus patas traseras y evitar que se lastime. La historia de Perla simboliza no solo el acto de salvar una vida, sino también el compromiso inquebrantable de proteger y amar sin importar las dificultades. En un país donde la cifra de perros abandonados parece no tener fin, el refugio sabe que cada perro salvado es un mundo entero y que su misión va más allá de ser solo un refugio: es un acto de dignidad y amor incondicional.

Desafíos, solidaridad y un llamado a la comunidad

La labor del refugio no sería posible sin la lucha diaria contra la falta de recursos y el abandono institucional. Al no recibir apoyo gubernamental, depende exclusivamente de la solidaridad de donantes particulares y empresas que creen en la causa. Sin embargo, el verdadero motor del Refugio Chipilo son las personas que abren sus corazones y manos para ayudar, que donan su tiempo, recursos o visibilidad a través de las redes sociales. Se trata de una labor comunitaria en la que cada apoyo, por pequeño que sea, suma y hace posible que los perros tengan alimento, cuidados médicos y, sobre todo, un espacio seguro donde puedan recuperarse y esperar un futuro mejor. El refugio invita a todos a formar parte de esta cadena de solidaridad, ya que considera que el trato ético a los animales es fundamental para el bienestar social y el equilibrio del planeta.

Refugio Chipilo no solo ofrece un techo, sino que es una invitación a la empatía y un llamado a construir una sociedad más justa y completa, donde el amor por los animales sea un reflejo del respeto y cuidado por los demás, independientemente de la especie. A largo plazo, el sueño es que esta causa continúe, que las nuevas generaciones tomen el relevo y que se sumen más manos y más corazones a esta lucha diaria. Porque, en última instancia, cada vida salvada en Refugio Chipilo es una pequeña victoria que nos acerca a un México más humano, consciente y esperanzador.

Para ayudar, es posible sumarse a las actividades organizadas por el refugio a través de sus redes sociales, donde se publican rifas y campañas de apoyo, o realizar una donación directa (los datos están disponibles en su perfil de TikTok). También es muy fácil ponerse en contacto con el fundador, José Antonio Llarena, directamente en sus redes sociales o al correo allarenaoz@yahoo.com.

Redes sociales oficiales: Instagram, TikTok y Facebook.

Compartilhe esse artigo
Facebook
LinkedIn
X
WhatsApp
Telegram
Threads
Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
Sigue a Lupa do Bem en Instagram, Facebook y LinkedIn.
La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

Read the article »