La fuerza económica de las favelas brasileñas

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Un relevamiento formal señala que las favelas mueven cerca de 300 mil millones de reales por año, con un consumo superior al de 22 estados brasileños

En Brasil existen 12.348 favelas, donde viven 17,2 millones de personas distribuidas en 6,6 millones de hogares, lo que equivale al 8% de las viviendas brasileñas. Los datos son del Instituto Data Favela, el primero del país en estudiar el comportamiento y el consumo de quienes viven en esos territorios.

Además de producir investigaciones, el instituto identifica oportunidades de negocio para empresas locales y externas, buscando fomentar la economía de las comunidades. Creado en 2013, es fruto de la asociación entre Celso Athayde, fundador de la Central Única de Favelas (CUFA), una de las mayores organizaciones sociales de Brasil que actúa en favelas de todo el país con proyectos de educación, cultura, deportes y generación de ingresos, y Renato Meirelles, presidente del Instituto Locomotiva.

Para fortalecer la generación de ingresos y ampliar el protagonismo local, Data Favela capacita a habitantes para aplicar sus metodologías de investigación, siempre bajo la supervisión del Instituto Locomotiva.

Recientemente, durante la Expo Favela Innovation SP (uno de los mayores eventos de emprendimiento e innovación de las favelas que conecta a habitantes, liderazgos comunitarios, startups e inversores en torno a negocios de impacto social), la institución presentó un relevamiento en el que participaron 16,5 mil personas en las 12,3 mil favelas mapeadas.

Renato Meirelles, junto a Bruna Hasclepildes, coordinadora de investigaciones, reveló datos que muestran la dimensión y la relevancia de las favelas en Brasil, muchas veces invisibilizadas en el debate público.

“Si las favelas brasileñas fueran un estado, serían el cuarto más grande del país. Tenemos más personas viviendo en favelas que paranaenses, gaúchos o baianos”, dijo Renato.

Según explicó, la población de las favelas (17,2 millones) solo es menor que la de los estados de San Pablo (45,9 millones), Minas Gerais (21,3 millones), y empatando con Río de Janeiro (17,2 millones).

“Hay más electores en las favelas que en toda la ciudad de San Pablo. No se puede seguir tratando a la favela como un territorio de exclusión, trabajando con la lógica de lo mínimo por el prejuicio. Sorprendentemente, el estado que más habitantes de favelas tiene es San Pablo.”

De esta forma, los estados con mayor número de favelas son: San Pablo (3.123), Río de Janeiro (1.724), Pernambuco (849) y Pará (723). Las más pobladas son Rocinha (RJ, 72.021 habitantes), Sol Nascente (DF, 70.908), Paraisópolis (SP, 58.527) y Cidade de Deus/Alfredo Nascimento (AM, 55.821).

Renato también subrayó que, aunque conocidas, esas comunidades casi siempre aparecen en los medios asociadas a la violencia, ignorando su potencial económico y cultural.

Renato Meirelles y Bruna Hasclepildes en Expo Favela. Foto: Aline Louzano

Orgullo y solidaridad

A pesar de los estigmas, el 94% de los entrevistados afirma sentir orgullo de vivir en la favela y el 87% la ve como un espacio de solidaridad. Durante la pandemia, por ejemplo, los habitantes de favelas donaron un 30% más que personas de otras áreas.

Aun así, las principales demandas son: 19% por mejoras en las condiciones de vivienda, 18% por mayor acceso a la salud, 18% por seguridad y 14% por infraestructura como saneamiento e iluminación.

Creatividad, emprendimiento y potencia de consumo

El espíritu emprendedor es marcado: un tercio de los habitantes de las favelas tiene negocio propio, aunque la mayoría todavía actúa en la informalidad. Entre esos emprendedores, el 79% planea expandirse o abrir un nuevo negocio en los próximos 12 meses, y el 73% cree que emprender es el camino más viable para mejorar la vida, más que trabajar con empleo en relación de dependencia.

Ese dinamismo empresarial se refleja en la economía: las favelas mueven cerca de 300 mil millones de reales por año, un volumen superior al consumo total de Paraguay y Bolivia y mayor que el de 22 estados brasileños.

El consumo en las favelas impulsa una investigación sin precedentes
Data Favela. Foto: Reproducción

El deseo de consumo en las favelas también es expresivo: 70% planea comprar ropa (8,6 millones de personas), 60% quiere perfumes, 51% busca productos de belleza, 51% materiales de construcción, 43% electrónicos, 43% cursos diversos y 29% cursos de idiomas.

Además, Renato explica que en la favela la ropa muchas veces funciona como “armadura contra el prejuicio”. Para muchos, consumir no es solo atender a una necesidad, sino afirmar una identidad y conquistar respeto.

La investigación muestra que el 78% de los habitantes ya se esforzó para comprar algo que no pudo tener cuando era joven, el 85% siente gran satisfacción al ahorrar para adquirir un bien, el 62% ya se sintió excluido por no poder consumir algo de moda y la mitad ya fue humillada por no usar determinada marca. “El no consumir también tiene un costo. El no consumir carga con un estigma en la favela”, resumió.

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