Servir es un acto de amor que se realiza mejor en ‘Combo’

En Bogotá, una madre y sus tres hijos reúnen a un grupo de amigos y voluntarios para atender a distintas poblaciones en estado de abandono sin discriminar 

Por Luz Marina Trujillo Vanegas

En la Fundación ‘El Combo’ el servicio no tiene nombre, color, raza, edad o género, por esto, cuenta con 4 líneas de trabajo en donde atienden a población en primera infancia, adolescentes, habitantes de calle, personas de la tercera edad, trabajadoras sexuales, comunidad LGBTIQ+ y animales en estado de abandono. 

“Todas las personas deberían vivir el voluntariado por lo menos una vez en la vida”. Con esta premisa nació El Combo, una Fundación social por y para las personas que con el tiempo han perdido su voz.

En las calles de Bogotá se esconden miles de historias, entre esas, las de cientos de personas y animales que viven en condición de pobreza, abandono, discriminación o maltrato; sin importar su género, identidad, edad u oficio, requieren de ayuda y, en muchas ocasiones, de una simple mirada.

Bajo el liderazgo de Janeth Molina, una madre con una profunda vocación de servicio, y junto con sus hijos, 3 jóvenes que adquirieron el mismo don, un día se formó un combo de amigos de la familia para dar voz a los más necesitados.

A pesar de que por años la familia Molina ha realizado voluntariados con diferentes poblaciones, en el ejercicio del mismo encontraron algunas trabas y demoras en la ayuda que requerían cientos de personas, por lo cual, decidieron crear la Fundación El Combo, más que una organización, una red de apoyo.

En El Combo no existen limitantes a la hora de ayudar, los 4 fundadores dirigen cada uno las ayudas a las diferentes poblaciones que lo requieren. Janeth Molina es líder de Población habitante de calle y personas de la tercera edad, Fernanda Molina lidera la Población primera infancia y adolescencia con recursos limitados, Samuel Molina es el encargado de la Población trabajadoras sexuales y comunidad LGBTIQ+, y por su parte, Samira Molina es la responsable de la Población animal en estado de abandono. 

Una atención para todos, sin estigmatización

Con la atención a las diferentes poblaciones, la Fundación El Combo busca desestigmatizar el servicio. En muchas ocasiones, existe la errónea creencia de que sólo se debe ayudar a cierto grupo poblacional, o que ciertas personas se merecen la ayuda y otras no. En El Combo, la ayuda se le brinda a cualquier persona que lo necesite, sin importar su condición, orientación sexual o incluso el motivo por el que están en dicho estado.

A través de jornadas de voluntariado en diferentes zonas de la ciudad, tales como Ciudad Bolívar, Kennedy, Usme y el centro de Bogotá; El Combo entrega alimentos, ropa, medicamentos e incluso elementos puntuales que son requeridos por los diferentes grupos poblacionales (camas, cobijas, etc). 

Para la Fundación, existen muchas formas de vincularse con el servicio. Además de los aportes económicos, que son de gran ayuda, las personas pueden realizar donaciones en especie, donar su tiempo y energía en las jornadas de voluntariado, o simplemente ser portavoces de la necesidad que se vive en las calles. En El Combo ser una red de apoyo es la prioridad. 

“Nuestra misión es que cada día crezcamos más como red de apoyo para todas las personas que han perdido su voz a través del tiempo. Queremos llevar el mensaje por todo el país e incluso por fuera de él, en donde las personas reconozcan la necesidad que viven muchos colombianos y se sumen en el propósito de servir. Desde El Combo queremos hacer visibles a quienes por su condición los han tratado como si fueran imperceptibles”, indicó Samuel Molina, fundador de El Combo.

La Fundación inició con un Combo de 9 personas, incluyendo sus 4 fundadores, hoy en día, son más de 300 personas vinculadas, quienes con su ayuda han logrado que se realicen jornadas de voluntariado quincenales, incluso, en algunos meses se han logrado realizar cada 8 días, permitiendo que la ayuda aumente y que los diferentes grupos poblacionales se sientan realmente acompañados.

Tan solo en el primer semestre, la organización logró apoyar a más de 2,100 beneficiarios, y espera llegar a cada vez más personas con la construcción y el fortalecimiento de su red. 

“Deseamos que las personas puedan entender que incluso una mirada es un acto de servicio, hay muchos habitantes de calle o personas en estado de vulnerabilidad que solo quieren un saludo para sentir que están vivos; que más allá de dinero buscan que alguien les compre un medicamento o un alimento en lugares en donde no los dejan ni ingresar; que al no sentirse ignorados comprenden que no son invisibles, que aún hacen parte de la sociedad”, puntualizó Molina.

A la familia Molina además de la sangre, los une la pasión por el servicio, por esto, buscan llevar un mensaje que trascienda, al tiempo que El Combo se hace más grande. 

¿Cómo ayudar?

Para conocer más detalles de La Fundación El Combo, visita sus redes en Instagram, Facebook y TikTok.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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