Ser Mulher em Tech: La ONG que transforma el acceso de las mujeres a la tecnología en Brasil

Iniciativa conecta a ejecutivas, jóvenes y empresas para abordar la baja presencia femenina en IT de forma práctica y estructurada.

En un escenario donde la tecnología será responsable de la creación de 78 millones de nuevas oportunidades laborales en todo el mundo para 2030, según el Foro Económico Mundial, la presencia de mujeres en este sector aún avanza lentamente. Hoy en día, sólo el 20% de las personas que trabajan en TI son mujeres, según un estudio realizado por Laboratória en colaboración con la consultora McKinsey & Company. Para Elisabete Waller, cofundadora y vicepresidenta de la ONG Ser Mulher em Tech, estos datos no son solamente estadísticas, son el punto de partida de un trabajo que comenzó mucho antes de la formalización de la organización y que hoy trabaja para cambiar esta realidad de forma estructurada y estratégica.

Ser Mulher em Tech nació en la práctica antes de convertirse en una asociación. El trabajo con ONGs y escuelas públicas comenzó en 2018, inicialmente como un proyecto entre amigas, mucho antes de convertirse oficialmente en una ONG. La idea era simple pero contundente: ir donde están las chicas y mostrarles, en la práctica, que la tecnología también es un espacio para las mujeres. Según Elisabete, las charlas en ONGs y escuelas públicas de San Pablo, y ahora también en Río de Janeiro, son el corazón de la organización y un paso importante para inspirar a más mujeres en el ámbito tecnológico.

La decisión de empezar con chicas de clase media y media-baja no fue casual. “Cuando transformamos a una chica, ella transforma al menos a cuatro personas más de su familia”, explica Waller. Para ella, el retorno de la inversión social (ROI) es evidente: al entrar en el ámbito tecnológico, estas jóvenes no sólo cambian su propia trayectoria, sino que también transforman la realidad de toda su familia y las generaciones futuras.

En 2020, nació el programa de mentoría, ahora una de las iniciativas más conocidas de la ONG. El modelo es individual: una ejecutiva tecnológica con experiencia asesora a una mujer que se está iniciando o reposicionando en el sector, o en una fase de crecimiento profesional.

Más que orientación técnica, el programa trabaja con la inspiración a través del ejemplo. Cuenta con cerca de 200 mentoras, todas en puestos de alta dirección, que demuestran en la práctica que es posible lograrlo. “Si ella pudo, yo también puedo”, es la lógica que sustenta el programa.

En 2024, la organización creó el “Círculo de Conversación“, un formato colectivo que reúne a una ejecutiva y hasta cuatro mujeres para debatir temas específicos de su carrera profesional, como el primer puesto de liderazgo o los retos tras un ascenso. A diferencia de la mentoría individual, aquí el enfoque se centra en el intercambio entre mujeres diversas, en escuchar y en compartir inseguridades comunes. Las reuniones tienen lugar una o dos veces al mes, según el calendario, y han demostrado ser un potente espacio de apoyo y crecimiento.

Uno de los puntos más interesantes es la perspectiva generacional. Elisabete observa que las diferencias entre la Generación X, los Millennials y la Generación Z están presentes en los programas de mentoría, pero no como un conflicto, sino como un aprendizaje mutuo. “Incluso aprendemos el nuevo idioma”, dice, refiriéndose a la joven becaria de 17 años que trabaja directamente con ella en el proyecto del libro. Para ella, las mujeres tienen una mayor capacidad de adaptación a estos cambios, lo que facilita el diálogo intergeneracional.

También en 2025, la ONG comenzó a anunciar oportunidades de prácticas y programas de formación en sus redes sociales, atendiendo una demanda recurrente de las participantes: muchas no sabían por dónde empezar a buscar oportunidades. Ese mismo año, se lanzó el podcast “Ser Mujer en Tecnología”, con un lanzamiento previsto para este año. Cada episodio presenta a una ex alumna o a una mujer en el mercado laboral, conectando la teoría con la práctica a través de historias reales de transición, desafíos y logros en tecnología.

Otro hito reciente es el libro “Ser Mujer en Tecnología”, cuyo lanzamiento está previsto para el 26 de febrero en la Livraria da Travessa del Centro Comercial Villa-Lobos de San Pablo. El libro reúne a aproximadamente 30 mentoras y aprendices en una colección diseñada para inspirar a nuevas mujeres a incorporarse y permanecer en el sector, pero también para inspirar a la sociedad en su conjunto, demostrando que un entorno más diverso marca la diferencia en las organizaciones. El proyecto, patrocinado por Great People Books, en colaboración con Great Place to Work, contará con versiones físicas y digitales.

Todas estas iniciativas se vinculan con la denominada “Teoría del Impacto” de la organización, estructurada en torno a tres pilares: inspirar, empoderar e influir. Inspirar trabajando directamente con mujeres y niñas a través de mentoría, grupos de debate y presencia en escuelas. Empoderar orientando a las empresas sobre cómo atraer, retener y desarrollar a las mujeres en tecnología. Influir actuando dentro del ecosistema (gobiernos, escuelas, familias y sociedad) para deconstruir la idea de que el mundo IT es “cosa de hombres nerd”.

Para Elisabete, la baja presencia de mujeres en STEM refleja la forma en que se cría a niños y niñas desde la infancia. Mientras que a los niños se les anima a desarrollar el razonamiento lógico desde pequeños mediante numerosos juegos, a las niñas se les orienta hacia actividades más lúdicas y sociales. Esto crea, con el tiempo, la falsa percepción de que las carreras STEM no son para ellas. «Hoy en día, la tecnología implica arte, no sólo programación», afirma, abogando por una nueva perspectiva en este campo. Este concepto incluso da nombre a un nuevo proyecto de la ONG, “EmpowerArti – La tecnología es arte”, ya aprobado para la recaudación de fondos mediante incentivos fiscales. El cuidado en el seguimiento de las mentes también se refleja en las cifras: la ONG realiza encuestas en cada ciclo de mentoría y registra un 98% de altas calificaciones.

La organización también colabora con empresas porque, según Elisabete, no basta con atraer a las mujeres a la tecnología si estas continúan abandonando los estudios. Los estudios demuestran que las tasas de abandono escolar femenino en este campo son significativamente más altas que las masculinas. La propia presidenta de la ONG abandonó la tecnología al principio de su carrera debido a la falta de referentes femeninos, retomando su trabajo años después. Para la cofundadora, retener a las mujeres requiere un enfoque diferente al aplicado a los hombres.

Al final de la entrevista, Elisabete resume el mensaje principal que le gustaría transmitir a las niñas y mujeres que desean ingresar al sector tecnológico: “Sean fuertes, perseveren y estudien mucho”. Para ella, el sector cambia a diario, y quienes se dedican a aprender siempre encuentran oportunidades. Definir objetivos, revisarlos a diario y no dejar que los comentarios o las dificultades distraigan la atención son actitudes esenciales para construir una sólida carrera en tecnología.

Compartilhe esse artigo
Facebook
LinkedIn
X
WhatsApp
Telegram
Threads