ARCAS: conservando el patrimonio natural guatemalteco

Por Gabriela Méndez

Guatemala, con su biodiversidad y ecosistemas únicos, enfrenta un desafío constante para proteger su riqueza natural. Desde las exuberantes selvas del Petén hasta las costas del Pacífico, la fauna silvestre se ve amenazada por el tráfico ilegal, la pérdida de hábitat y la degradación ambiental

Con 34 años desde su creación la Asociación Rescate y Conservación de Vida Silvestre (ARCAS), ha surgido como un faro de esperanza y acción, para la conservación de fauna silvestre en Guatemala, brindando una segunda oportunidad a miles de animales rescatados del tráfico ilegal. 

Esta asociación surgió ante la necesidad urgente de contar con un Centro de Rescate y Rehabilitación que pudiera atender a las especies en peligro de extinción y devolverlas a su hábitat natural. Fundada por un grupo de ambientalistas, la organización ha crecido hasta convertirse en un referente en la protección de especies en peligro de extinción y en la restauración de ecosistemas clave, como los manglares de la Costa Sur.

ARCAS opera uno de los centros de rescate y rehabilitación más importantes de la región, con capacidad para atender a una amplia variedad de especies. Desde su fundación, ha rescatado más de 17.000 animales y  liberado a más de 5.700 animales, los rescates incluyen especies en peligro de extinción como la guacamaya roja, el jaguar y el tapir. 

Conservación y educación: transformando comunidades

La misión de ARCAS trasciende el rescate de animales. A lo largo del tiempo, la asociación ha comprendido que para proteger la fauna es esencial involucrar a las comunidades locales en la conservación de su entorno. A través de programas de educación ambiental, ARCAS ha inspirado a niños, jóvenes y adultos a convertirse en guardianes de su patrimonio natural.

Un ejemplo destacado de este enfoque es el Rally Parlama , un proyecto con más de 20 años de trayectoria educando a diversas generaciones sobre la importancia de preservar las tortugas marinas. Hoy en día, muchos padres que en su juventud participaron en el proyecto regresan acompañados de sus hijos, perpetuando un legado de compromiso con la protección ambiental. Además, en su tortugario, ha liberado más de un millón de tortugas parlama en las aguas del Pacífico, asegurando así la continuidad de esta especie emblemática.

Restauración de ecosistemas: devolviendo vida a los hábitats

La conservación efectiva no solo se trata de proteger la fauna, sino también de restaurar los hábitats naturales que sustentan la vida. La Asociación ha trabajado intensamente en la recuperación de áreas críticas como los manglares de la costa pacífica y los bosques naturales del Petén. Estos esfuerzos benefician no solo a la fauna, sino también a las comunidades locales que dependen de estos ecosistemas para su sustento.  

Solo en el año 2023 ingresaron 247 animales al centro de rescate de Petén y se han liberado a 153  animales en áreas protegidas, incluyendo  aves, mamíferos y reptiles. Entre las especies liberadas se encuentran el mono araña y otras especies, todos ellos símbolos de la riqueza biológica de Guatemala. Uno de los momentos más destacados de 2024 fue la tercera liberación de Guacamayas Rojas en la historia de ARCAS, este año se logró la liberación de 19 guacamayas rojas en el Parque Nacional Sierra del Lacandón en Petén, la segunda área protegida más grande de Guatemala. Estas majestuosas aves, que hoy se encuentran en peligro de extinción debido al tráfico de especies y la destrucción de hábitat, volvieron a volar libres gracias a un esfuerzo conjunto entre ARCAS y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

Las guacamayas liberadas llevan collares de monitoreo que permitirán seguir su adaptación al entorno natural, un paso crucial para asegurar su supervivencia. Este trabajo no solo implica la incubación natural de los huevos, sino también la protección por parte de sus padres y el seguimiento de los pichones durante su crecimiento. Desde hace 20 años, ha apoyado la reproducción de más de 100 guacamayas, contribuyendo significativamente a la recuperación de esta especie. Hoy, gracias a estos esfuerzos, hay al menos 300 guacamayas volando libremente en Guatemala.

“Para quienes participaron en esta liberación, ver a las guacamayas retomando su lugar en la naturaleza fue un momento lleno de emoción y esperanza. Es un recordatorio del valor de proteger nuestras riquezas naturales y del impacto positivo que las acciones de conservación pueden tener en la biodiversidad del país. Esta acción no es solo una celebración de la vida silvestre, sino un paso más hacia la conservación de la biodiversidad que enriquece a Guatemala. Recordemos que la conservación es un proceso a largo plazo”, expresó Manuel Farfán Pinto, Director Ejecutivo de ARCAS.

El poder del voluntariado: un esfuerzo global para la conservación

El trabajo de la organización no sería posible sin el apoyo de voluntarios y estudiantes de todo el mundo. Cada año, la organización recibe cientos de personas que contribuyen con su tiempo y conocimientos en tareas de cuidado animal, reforestación y educación ambiental. Además, colaboran con universidades internacionales,ofreciendo a estudiantes de veterinaria y próximamente de biología la oportunidad de aprender sobre la rehabilitación de fauna silvestre en un entorno de campo. Este intercambio no solo enriquece a los estudiantes, sino que también permite que el centro se mantenga como referencia en la conservación de la biodiversidad. 

A pesar de los grandes logros alcanzados, la lucha contra el tráfico ilegal de fauna sigue siendo uno de los mayores retos. La falta de recursos y de voluntad política ha debilitado el control de este delito, reduciendo el número de decomisos y, en consecuencia, de animales que pueden ser rescatados y rehabilitados. Sin embargo, la organización no se detiene y planea expandir sus programas educativos y crear nuevas áreas de conservación en colaboración con comunidades locales y entidades internacionales.

“Cada acción cuenta en la protección de la biodiversidad.ARCAS invita a todas las personas interesadas a sumar sus esfuerzos, ya sea a través de denuncias al tráfico de especias, siendo parte del voluntariado, donaciones o simplemente compartir su mensaje”, finalizó Farfán.

Puedes seguir su trabajo y conocer más sobre sus proyectos en sus redes sociales o contactarlos directamente al correo: info@arcasguatemala.org

Si usted está interesado en apoyar ARCAS  puede ingresar a los siguientes canales: 

Compartilhe esse artigo
Facebook
LinkedIn
X
WhatsApp
Telegram
Threads
Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
Sigue a Lupa do Bem en Instagram, Facebook y LinkedIn.
La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

Read the article »