Tecnología con propósito: la misión de Marcelle Chagas en la Mozilla Foundation 

Periodista e investigadora carioca, Marcelle Chagas forma parte de la Mozilla Foundation y trabaja para fortalecer la soberanía informacional, el combate a la desinformación y la justicia racial y territorial en el entorno digital brasileño. 

Cuando fue seleccionada como fellow (un programa internacional que apoya liderazgos innovadores) por la Mozilla Foundation, Marcelle Chagas comprendió que ese momento representaba más que un logro personal. Era un reconocimiento global del impacto que las mujeres negras pueden generar en el campo de la innovación y la justicia digital.

En uno de los procesos más competitivos del mundo, se destacó por su trayectoria comprometida con la creación de soluciones tecnológicas centradas en las necesidades reales de la población brasileña.

“Estoy desarrollando el informe internacional ‘Territorios Digitales’, a través de GriôTech, en colaboración con Mozilla Foundation y el Instituto Peregum. Mapeamos los flujos de desinformación e información en territorios tradicionales de Brasil, uniendo tecnología, ancestralidad y justicia informacional”, afirma la periodista carioca.

Chagas construyó su carrera en la intersección entre comunicación, tecnología e impacto social. Su trabajo ganó visibilidad precisamente por integrar saberes locales con una mirada crítica sobre los desafíos globales de la información. Ahora, como integrante de una red internacional de investigadores de Mozilla, representa a Brasil, junto a otra brasileña de Belém do Pará, en debates sobre el futuro de internet.

“Me gustaría ver avanzar políticas públicas que reconozcan la información como un derecho humano, integrando justicia racial, de género y territorial a la formulación de leyes y estrategias digitales. Esto incluye el fortalecimiento de la educación mediática en las escuelas públicas, la inversión en infraestructura de conectividad en las periferias y territorios tradicionales, y la creación de mecanismos públicos de protección contra la violencia digital, especialmente para mujeres negras, comunicadoras y activistas. También es fundamental garantizar la transparencia algorítmica, la responsabilidad de las plataformas y el apoyo a iniciativas comunitarias de tecnología basadas en saberes locales”, afirma.

Para Chagas, combatir la desinformación exige una mirada territorializada. Según ella, cada región tiene su propia dinámica de circulación de información, marcada por la cultura, las costumbres y las condiciones locales.

Por eso, las soluciones no pueden ser genéricas. “Necesitamos metodologías locales de análisis y respuesta”, dice. La eficacia en el enfrentamiento de la desinformación pasa por el fortalecimiento de redes comunitarias y por el apoyo a la comunicación de base.

Esa visión se conecta con el concepto de soberanía informacional, tema aún poco difundido en el debate público. Se trata, según Marcelle, de la capacidad de producir, distribuir y proteger la información dentro del país, por medio de liderazgos e investigadores locales. “Estamos perdiendo talentos hacia el exterior. La innovación está siendo desarrollada en otros países con mentes que podrían estar construyendo el futuro de Brasil”, alerta.

A pesar del reconocimiento internacional, critica la falta de valorización interna. La llamada “fuga de cerebros” (el éxodo de profesionales calificados al exterior) es, según la profesional, reflejo de un sistema que no reconoce ni invierte en la innovación creada por personas negras, periféricas y mujeres. “Es una vara de medición desigual”, dice. Para cambiar esto, es necesario invertir de forma consciente, con foco en la inclusión y en el potencial transformador de las ideas locales.

Junto a Mozilla, Chagas busca ampliar los espacios de participación para poblaciones históricamente marginadas en el entorno digital. Pero recuerda que, mientras recibe apoyo internacional, quien más necesita ayuda ahora es la Red de Periodistas Negros (JP) por la Diversidad en la Comunicación, iniciativa que también integra y que actúa en el combate a la desinformación y en la valorización de voces negras. “Si creés en una comunicación más justa y plural, apoyá a la Red JP”, invita.

“La tecnología no es neutral. Mi consejo es: no aceptes las soluciones ya hechas. Cuestioná, creá, hackeá y reconstruí la tecnología con base en tu vivencia, en los dolores y las potencias de tu territorio. Buscá redes y personas con los mismos propósitos. Aprendé lo básico sobre cómo funcionan los sistemas, pero andá más allá: poné el corazón, el territorio y la ancestralidad en el centro de la innovación. La transformación viene de la osadía de imaginar otros futuros posibles y vos podés ser quien los dibuje”, finaliza.

Cómo colaborar

La fundación es una organización sin fines de lucro que impulsa iniciativas globales en defensa de la privacidad, la transparencia y la justicia digital. Contribuir es simple y puede hacerse desde el sitio oficial mozilla.org/pt-BR/donate, con diferentes valores y formas de pago. También podés seguir a la institución en Instagram.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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