La Ecoaldea Aldeia Moarandu es un referente en arte y educación en Nazaré Paulista, San Pablo

La profesora, actriz y directora teatral Janaína Chichorro creó un proyecto inspirado en las prácticas del fundador de la Escola da Ponte, el portugués José Pacheco

Ubicada dentro del Parque Estatal de Itaberaba, la Ecoaldea Aldeia Moarandu es un espacio de 20.000 metros cuadrados ubicado cerca del embalse de Nazaré Paulista, en el interior del estado de San Pablo. Este lugar alberga a la profesora, actriz y directora teatral Janaína Chichorro, referente en las prácticas pedagógicas innovadoras del educador portugués José Pacheco.

Janaína fue responsable de la transformación de la Escuela Estatal Profesor Rosende en la vecina ciudad de Bom Jesus dos Perdões. Cuando llegó, la institución se encontraba entre las peor valoradas del Estado, con profesores cansados ​​y alumnos desmotivados. “El entonces director había visto una conferencia de Pacheco en la que desafió al público a que si alguien seguía vivo en la escuela, lo llamaran. Y el director lo hizo”, recuerda.

Invitada por Pacheco e inspirada por Paulo Freire, Maria Nilde y Ana Mae Barbosa, creó el Proyecto Escuela de Puertas Abiertas Rosende (Proepa) junto a un equipo de ocho docentes, uno por cada asignatura de sexto grado. “Creyeron en la idea. Nos reuníamos voluntariamente los sábados para planificar, intercambiar ideas y comprender los desafíos de cada grupo de estudiantes. Fue un proyecto artesanal, hecho con cariño y propósito”.

Desde entonces, Moarandu se ha consolidado como un espacio para el arte y la educación en la región, donde se realizan talleres y experiencias sobre cultura popular, prácticas pedagógicas, agroecología y bienestar. “Este es el lugar más propicio para que estas prácticas se lleven a cabo. Incluso estamos trabajando para transformar este espacio en una escuela rural, a través de la Ley de Directrices y Bases”, enfatiza. 

La escuela está hecha de personas

Implementado entre 2017 y 2020, Proepa fue reconocido por la Junta de Educación de San Pablo por sus prácticas innovadoras. El proyecto comenzó con dos clases de sexto grado, con aproximadamente 70 niños, y finalizó al completar noveno grado, el último año de la educación primaria.

La primera decisión fue audaz: mantener las puertas de las aulas siempre abiertas. Los estudiantes recibieron un horario diario, antes y después del recreo, con las actividades que debían realizar, los espacios en los que podían pasar tiempo y los profesores con los que aprenderían. Había libertad, pero también responsabilidad.

“Podían estudiar portugués en el bosque, crear una pirámide alimenticia en 3D en Arte, investigar tablas de consumo en Geografía. El aprendizaje se desarrollaba de forma integrada, conectando las disciplinas con temas del mundo real”, afirma la educadora.

El proyecto también fomentó el liderazgo estudiantil. Había grupos responsables de limpiar, organizar los materiales y responder preguntas. Las clases no eran obligatorias y sólo se podían programar cuando surgían temas que los propios estudiantes sentían que necesitaban comprender mejor. “Fue curioso ver cómo el aula se llenaba para una clase de raíz cuadrada”, recuerda entre risas. “Preguntaban, querían comprender. El aprendizaje provenía de la curiosidad, no de la obligación”.

Educación con sentido

José Pacheco se dio a conocer mundialmente tras crear la Escola da Ponte (Escuela Puente). Sus prácticas docentes buscan romper con la rígida rutina de las escuelas, con planes multidisciplinares, mediación pedagógica y tutorías personalizadas. Para lograrlo, la participación familiar es esencial.

En Proepa, los padres y tutores participaron desde el principio, firmando un compromiso y siguiendo todo el proceso. “Presentamos la idea de que sería un proceso gradual. Los alumnos ganarían autonomía y la escuela debía estar preparada para ello”, comenta Janaína.

Las asambleas escolares también se convirtieron en un instrumento de convivencia democrática. Los propios alumnos proponían agendas, debatían conflictos y creaban soluciones colectivas. “Se dieron cuenta de que tenían voz, de que podían moldear el entorno en el que estudiaban. La escuela se volvió más tranquila, más vibrante. Era hermoso ver el respeto y la alegría en el ambiente”. “Este fue el proyecto más real y transformador que he vivido en la educación pública formal”, resume la profesora. “Vimos que es posible construir una escuela donde la gente quiera estar, aprender y cuidarse mutuamente. Una escuela vibrante”, dice con orgullo.

Conociendo a José Pacheco

Fue durante sus estudios universitarios a finales de la década de 1990 que Janaína Chichorro conoció la pedagogía del educador portugués José Pacheco. “Leí el libro La escuela que siempre soñé sin imaginar que pudiera existir, de Rubem Alves, y descubrí que lo que había imaginado ya existía”.

La lectura se convirtió en una práctica. En 2004, conoció al educador por primera vez, cuando este ya vivía en Brasil y reunía a personas de diversas regiones para debatir nuevos métodos de enseñanza. Este movimiento dio origen al grupo “Conspiradores Románticos”, un colectivo que celebra reuniones anuales para reflexionar sobre la obra de Pacheco, intercambiar experiencias y perfeccionar el proceso de transformación de la escuela.

“A cada director que dice querer cambiar la escuela, Pacheco le dice que hay docentes que quieren transformarla. Vamos allí, lo experimentamos y empezamos a avanzar”, afirma la docente. Profesora del sistema escolar estatal de San Pablo desde la década del 2000, Janaína, quien también es actriz y directora de teatro, es una auténtica activista educativa. Con el apoyo del propio José Pacheco, adaptó para el escenario el libro “Para os Filhos dos Filhos dos Nossos Filhos” (Para los hijos de los hijos de nuestros hijos), una colección de cuentos inspirados en experiencias escolares.

El resultado fue un espectáculo con video mapping y dramaturgia original, presentado en la red Sesc y en festivales. Posteriormente, también dirigió una lectura dramatizada para el Circuito de Artes del Sesc, basada en el libro “Aprender en Comunidad”, en la que Pacheco escribe cartas a brasileños que lo inspiran, desde Paulo Freire hasta Nise da Silveira. Tenía muchas ganas de llevar el tema de la educación al teatro porque todos dicen que es aburrido, que no atrae a la gente. Pero es imposible vivir en un país que piensa así. Cuando empecé a investigar el teatro latinoamericano, que da mayor libertad a los actores y les permite participar también en la creación del espectáculo, decidí crear obras sobre Zé Pacheco.

Al combinar arte y pedagogía, Janaína nos muestra que fomentar la educación emancipadora es el mayor legado que podemos dejar. “Fue en la escuela, siendo aún estudiante, donde conocí las mejores relaciones y descubrí el teatro. Una profesora de arte me introdujo en este mundo. Nos pidió que nos expresáramos a través del arte sobre un referéndum. Fue entonces cuando comprendí el poder del aprendizaje creativo”, concluye la educadora. 

Descubre la Ecoaldea Aldeia Moarandu

Además de impartir talleres y experiencias presenciales en la Ecoaldea Aldeia Moarandu, Janaína Chichorro también ofrece cursos de formación en línea para educadores, presentando las prácticas pedagógicas de José Pacheco y orientando sobre cómo implementar los proyectos.

Para más información, puedes seguirla en Instagram.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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