Fundación Limpia Panamá: transformando el panorama ambiental del país

voluntariado ambiental

La recolección de residuos y la reforestación son dos de las principales iniciativas de la ONG, quienes trabajan bajo la consigna de que cuando la comunidad se organiza el impacto es real

Por: Lorena Alba

Desde su creación, la Fundación Limpia Panamá ha construido su trabajo de la mano de voluntarios, comunidades y aliados, combinando formación, organización ciudadana y acciones en terreno. Hasta la fecha, han realizado más de 300 jornadas ambientales, que incluyen limpiezas, actividades, iniciativas de impacto y programas educativos.

En ese camino, la organización ha impulsado el voluntariado ambiental como una forma concreta de actuar, educar y demostrar que el cambio sí es posible cuando las personas se involucran y sostienen el esfuerzo en el tiempo.

“En Panamá, el problema de la basura suele verse como algo normal, haciéndola parte del paisaje; la realidad es que muchas personas no dimensionan lo grave que esto es, no solo para el medio ambiente, sino también para la salud, la economía y la calidad de vida en general”, señala Yazuri Guido, directora y fundadora de Fundación Limpia Panamá.

Aunque destacan que su impacto va más allá de una cifra, aseguran que su trabajo con distintas comunidades a lo largo del país, les ha permitido alcanzar a más de 10.000 personas entre voluntarios, familias, estudiantes, docentes y colaboradores de empresas.

Foto: Reproducción

Un trabajo complejo, pero también gratificante

La Fundación Limpia Panamá trabaja en varias líneas, pero reconoce que algunas implican retos mayores. En términos logísticos, la reforestación suele ser una de las tareas más exigentes.

La organización detalla que realiza trabajo directo en áreas protegidas como el Parque Nacional Soberanía y el Parque Nacional Camino de Cruces, donde buscan combatir amenazas ambientales como la paja canalera, una especie invasora que afecta la regeneración del bosque.

“El acceso, el terreno, el esfuerzo físico, los materiales y el tiempo son agotadores, pero también profundamente gratificantes. Tenemos la esperanza de que cuando nosotros ya no estemos en este mundo, esos árboles sigan allí, creciendo y sosteniendo vida”, amplía Guido.

Dentro de su trabajo, la Fundación reconoce que uno de los mayores desafíos no es solo organizar una jornada, sino sostener la situación cuando el problema se repite rápidamente. Por eso, la limpieza de playas y ríos es importante, pero no suficiente por sí sola.

Uno de los aprendizajes más importantes para la ONG ha sido entender que la intención de ayudar existe, pero muchas personas necesitan un espacio y una estructura para actuar. En ese sentido, Limpia Panamá resalta que el voluntariado ambiental no solo genera un impacto positivo, sino también una conexión emocional y social: crea comunidad, identidad y sentido de pertenencia.

En otras palabras, su objetivo no se queda en hacer una actividad, sino en impulsar un cambio de hábitos ambientales que se sostenga más allá de una jornada puntual.

Desde La Acción: un libro que retrata la parte más humana del movimiento

Foto: Reproducción

El camino de la Fundación también quedó plasmado en el libro Desde La Acción, una publicación que documenta más de 300 jornadas de impacto y que, según Limpia Panamá, refleja el trabajo real detrás de cada actividad.

“Desde La Acción es prueba de algo sencillo pero poderoso: la transformación ambiental empieza en lo cotidiano”, señalan.

Además de registrar jornadas y aprendizajes, el libro también deja ver la esencia humana del proyecto: una fundación sostenida por mujeres, familias, jóvenes y comunidad, con un liderazgo que se construye en medio de la vida real.

Para el 2026, la organización busca consolidar nuevas líneas de trabajo enfocadas en formación, sostenibilidad y continuidad. Entre sus prioridades está fortalecer la educación ambiental y ampliar su llegada a escuelas públicas y privadas, apostando por el rol de niños y adolescentes como impulsores del cambio en sus hogares.

También plantean mantener jornadas sostenidas en puntos críticos, con una gestión más estratégica de residuos y voluntariado organizado, además de desarrollar proyectos vinculados a reciclaje, economía circular e inclusión comunitaria.

Un proyecto que se volvió tradición: Mes de los Océanos en Costa del Este

Entre los ejemplos que mejor reflejan el impacto del trabajo colaborativo, destacan una jornada anual que realizan en Costa del Este, durante el Mes de los Océanos, que se conmemora en septiembre.

En esta actividad participan más de 10 organizaciones, junto con representantes de empresas privadas, estudiantes, instituciones gubernamentales y voluntarios independientes.

“El antes y después se refleja en que las organizaciones que participan quieren repetirlo, y con el tiempo esta jornada se ha convertido en una tradición que vuelve cada año con más fuerza”, finaliza Guido.

¿Cómo sumarse?

Fundación Limpia Panamá señala que la ciudadanía puede sumarse de distintas maneras: participando en jornadas como voluntarios, apoyando como aliados desde empresas o instituciones, donando materiales o recursos, compartiendo educación ambiental en casa, escuela o trabajo, y ayudando a difundir campañas y convocatorias.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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