Comida que transforma vidas: proyecto lleva comida de calidad a personas vulnerables

restaurante social

Refettório Gastromotiva muestra cómo un restaurante social puede generar oportunidades, pertenencia y respeto

Estuve en el Refettório Gastromotiva, en Lapa, Centro de Río de Janeiro, para conocer de cerca un restaurante social que articula gastronomía, educación e impacto social. El espacio funciona como restaurante, escuela y punto de acogida, atendiendo a clientes, alumnos, chefs, voluntarios y personas en situación de vulnerabilidad socioeconómica.

Durante la visita, conversé con Cláudia Queiroga, contadora de formación, gastrónoma social y cocinera solidaria de la ONG, quien explicó cómo el Refettório Gastromotiva transforma la comida en oportunidad, dignidad e inclusión. A continuación, la entrevista.

Columna de Neuza: ¿Quién es Cláudia Queiroga dentro del Refettório Gastromotiva?

Cláudia Queiroga: Estoy en el Refettório desde dos mil veinte y, desde entonces, me desempeño como cocinera solidaria. Aquí me reinventé profesionalmente y hoy soy Agente de impacto social de la institución.

Columna de Neuza: ¿Cómo surgió Gastromotiva?

Cláudia: Gastromotiva fue fundada por David Hertz, en São Paulo, hace dieciséis años. La iniciativa nació con la propuesta de unir a grandes chefs de cocina, educación e impacto social. Al principio, funcionaba en la casa del propio fundador, con chefs que donaban tiempo, clases y conocimiento.

La propuesta central siempre fue crear acceso a la formación en gastronomía para quienes nunca tuvieron la oportunidad de cursar una carrera por falta de recursos. Para ello, el proyecto construyó alianzas con instituciones, universidades públicas y privadas, además de chefs reconocidos que donan horas de clase, equipamiento e insumos.

Columna de Neuza: ¿Cómo se expandió este trabajo a lo largo del tiempo?

Cláudia: Llegamos a tener ciento cincuenta y cuatro cocinas solidarias distribuidas por Brasil. El modelo de restaurante escuela, inclusive, fue replicado en México. Hoy, el Refettório de Río de Janeiro cumple diez años de funcionamiento.

El Refettório Gastromotiva funciona como restaurante escuela y generador de impacto social. Durante el día, abre para el almuerzo con clientes que pagan. Por la noche, el espacio se transforma y recibe a personas en situación de vulnerabilidad socioeconómica para la cena.

Columna de Neuza: ¿Cómo funciona el almuerzo?

Cláudia: Servimos de once y treinta a quince horas. El cliente recibe una bandeja con entrada, plato principal, postre y jugo. La comida es preparada por chefs invitados y por alumnos formados aquí, muchos de ellos hoy empleados del Refettório. Las personas que almuerzan aquí saben que están pagando por la comida, por la experiencia gastronómica y apoyando una iniciativa social.

Columna de Neuza: ¿Cómo funciona la cena social?

Cláudia: La cena comienza a partir de las diecisiete horas. Atendemos hasta setenta y dos personas, en mesas colectivas. Las comidas son completas, servidas en la mesa, con el mismo cuidado y calidad ofrecidos a los clientes del almuerzo. Aquí, todas las personas son tratadas como clientes, con dignidad, acogida y respeto.

Este ambiente de cuidado también se refleja en las actividades culturales. Igor Hertz-Lazier, músico profesional y cliente, suele reunir a amigos para tocar choro durante la Cena Solidaria. “Ver la reacción del público es emocionante, las personas siempre quieren volver. Estoy pensando en crear el proyecto Choro-Motiva”, afirma, con alegría.

Columna de Neuza: ¿De dónde provienen los alimentos utilizados?

Cláudia: Trabajamos con el aprovechamiento integral de los alimentos. Recibimos donaciones de bancos de alimentos, mercados y organizaciones aliadas. Contamos con el apoyo de empresas como Coca-Cola y Ambev, además de iniciativas individuales que financian cursos de formación.

El combate al desperdicio es uno de los pilares del proyecto. Un ejemplo es la creación de menús completos a partir de un único ingrediente, como el tomate, utilizado desde la entrada hasta el postre. La idea es mostrar que es posible transformar lo que sobra en alimento de calidad. Aquí hacemos “comida que transforma”.

También ofrecemos trayectorias formativas en áreas como ayudante de cocina, chef cocinero, emprendedurismo, haga y venda, fotografía de alimentos y emprendedurismo social. Las formaciones varían entre veinte y sesenta horas, además de talleres y capacitaciones específicas para exalumnos y nuevos participantes.

Columna de Neuza: ¿El espacio es propio?

Cláudia: No. La estructura fue construida en cincuenta y cuatro días y el terreno fue cedido por la municipalidad por diez años. Estamos en proceso de renovación para garantizar la continuidad del proyecto, ya que el plazo finaliza en marzo de este año.

Columna de Neuza: ¿Cuáles son las fuentes de ingresos de la iniciativa?

Cláudia: Además de lo recaudado por los almuerzos, alquilamos el espacio para reuniones y eventos corporativos, lo que ayuda a sostener el funcionamiento y la cantidad de personas atendidas.

Restaurante social: acompañamiento e inspiración

Para David Hertz, cofundador de Gastromotiva, el Refettório se convirtió en un laboratorio de innovación social. “Hoy veo esta iniciativa como una impulsora de la gastronomía social en Brasil y en el mundo. Trabajamos cuestiones como la injusticia climática, la desigualdad social, la salud mental, el combate al desperdicio y el hambre”, afirma, con entusiasmo.

Pero el impacto también es personal. Silvio Pedro Machado, de cincuenta y siete años, voluntario y exbeneficiario, resume: “El Refettório me dio el amparo que necesitaba como ser humano. Estar aquí cambió mi espíritu”.

Por su parte, Luciana Fonseca, voluntaria, señala que encontró en el proyecto inspiración y aprendizaje: “Además de ayudar a quienes lo necesitan, aprendemos a reutilizar alimentos y a compartir conocimiento”.

Por último, la clienta Flávia Ligel, profesional del sector de seguros, cuenta que almuerza en el Refettório siempre que puede. “Simpatizo mucho con la propuesta. Para mí es un honor participar, aunque sea indirectamente, de un proyecto tan noble. Siempre lo difundo e invito a personas a venir conmigo”.

En el Refettório Gastromotiva, la comida es apenas el comienzo. Lo que se sirve allí, todos los días, es transformación social.

¿Le gustó el proyecto? Sepa cómo ayudar

Siguiendo al Refettório Gastromotiva en Instagram y compartiendo esta idea.
Para realizar una donación, acceda aquí. Si desea actuar como voluntario, obtenga más información aquí. Otras informaciones están disponibles en el sitio de la institución.

Dirección del Refettório

Rua da Lapa, 108 – Centro de Río de Janeiro

Horarios de funcionamiento

• Público que paga: de lunes a viernes, de once y treinta a quince horas
• Atención a personas en situación de vulnerabilidad: a partir de las diecisiete horas

¡Apoyá al Refettório, y buen provecho!

La Columna de Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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