Lo que nació como un cine comunitario se transformó en un proyecto social en Maré que hoy garantiza ciudadanía, ingresos y apoyo a cientos de personas en la región, a orillas de la Bahía de Guanabara, en la Zona Norte de Río de Janeiro
Ubicado en la Zona Norte de Río de Janeiro, el Complexo da Maré es uno de los mayores conjuntos de favelas de la ciudad, reuniendo 16 comunidades y una población estimada de cerca de 140 mil habitantes, según el Censo Maré, de Redes da Maré.
Situado a orillas de la Avenida Brasil y de la Línea Roja, el territorio ocupa una posición estratégica, pero históricamente convive con profundas desigualdades sociales.
Indicadores como ingresos, acceso a servicios públicos y nivel educativo sitúan a la región por debajo del promedio de la ciudad, reflejando un escenario de vulnerabilidad, pero también de intensa movilización comunitaria.
A pesar de los desafíos, Maré es reconocida por la fuerte actuación de organizaciones locales y redes de solidaridad que promueven la cultura, la educación y los derechos. Fue en este contexto, y dentro del propio territorio, que la Columna de Neuza entrevistó a Fabiana Ferrinha, responsable de un proyecto social en Maré que viene transformando la realidad de los habitantes de la región.
Residente del Morro do Timbau, en el Complexo da Maré, Fabiana tiene 49 años, es trabajadora social y fundadora de la Força Assistencial do Rio Organizado (F.A.R.O Maré), creada en 2007. La conversación revela el potencial de las iniciativas que nacen dentro de las favelas.
Columna de Neuza: ¿Cómo surgió la idea de crear la F.A.R.O?
Fabiana: Todo comenzó con arte y cultura, a partir de la proyección de películas en la comunidad. La iniciativa surgió con una ONG que operaba en Maré, de la cual yo formaba parte, pero cuando cerró sus actividades, sentí que eso no podía terminar.
Como era la única del grupo que vivía en el territorio, llamé a algunos amigos y continuamos, realizando funciones itinerantes una vez al mes. Con el tiempo, el proyecto fue creciendo, a medida que comprendíamos mejor las necesidades de las personas a nuestro alrededor.
Era una forma de llevar ocio y cultura, y de alejar un poco a los niños de la calle. Cada uno ayudaba como podía, y el proyecto fue avanzando así, con el deseo de que todo saliera bien.
Columna de Neuza: ¿Cuándo empezó a cambiar el rumbo del proyecto?
Fabiana: Fue cuando los padres comenzaron a acercarse. Venían con sus hijos y empezaron a traer otras cuestiones, como niños sin documentos, sin ropa, sin calzado y otras carencias.
Fuimos entendiendo que ya no era posible trabajar solo con cultura. Fue entonces cuando creamos el bazar solidario, tanto para ayudar a estas familias como para generar ingresos que permitieran sostener el proyecto.
Columna de Neuza: ¿Cómo trabajan el tema de la educación?
Fabiana: Empezamos a notar que muchos adultos no sabían leer ni escribir. Hicimos una alianza con el Rotary Club y llevamos la alfabetización al proyecto.
Los padres comenzaron a participar, y fue en ese proceso que surgió otra realidad aún más difícil: muchos adultos tampoco tenían documentación básica.
Columna de Neuza: ¿Fue ahí cuando surgió el rescate de la ciudadanía?
Fabiana: Exactamente. Empezamos a encontrar personas sin acta de nacimiento, sin identificación, sin siquiera saber dónde habían sido registradas. A partir de eso, iniciamos un trabajo de orientación y acompañamiento.
En 2018, estructuramos mejor este servicio, con exención de tasas, agendamiento y orientación jurídica, especialmente para acceder a la Defensoría Pública. Durante la pandemia, esto marcó una gran diferencia, porque muchas personas no podían acceder a beneficios por falta de documentos.
Columna de Neuza: ¿Quiénes son los beneficiarios de la F.A.R.O?
Fabiana: Al inicio, cuando funcionábamos dentro de una iglesia, atendíamos solo a quienes la frecuentaban. Después de salir, el público creció y se diversificó mucho. Hoy atendemos a niños, jóvenes, adultos y personas mayores.
Columna de Neuza: ¿Dónde trabajan?
Fabiana: Principalmente en Maré, pero también hemos llevado acciones a Benfica, Morro do Alemão y otras comunidades de la Zona Norte, siempre en alianza con asociaciones de vecinos y ONG locales. Vamos donde haya demanda y colaboración.
Columna de Neuza: ¿Tienes idea del impacto de este trabajo?
Fabiana: En promedio, beneficiamos a unas 250 personas por mes. Pero desde la pandemia, ya hemos realizado más de cinco mil atenciones, principalmente en documentación y orientación.
Columna de Neuza: ¿Qué otras actividades desarrollan?
Fabiana: Hoy la ONG reúne varias áreas: educación, salud, cultura y generación de ingresos. Tenemos alfabetización de adultos, talleres de artesanía, acciones itinerantes y charlas sobre tuberculosis, VIH/SIDA y violencia contra la mujer.
También contamos con el bazar solidario, que ayuda tanto en la donación como en la generación de recursos. Además, talleres como el de crochet surgieron debido al tiempo libre de madres y personas mayores.
Muchas personas llegaron aquí desmotivadas, incluso con depresión, y hoy están produciendo, vendiendo y sintiéndose útiles nuevamente.
Columna de Neuza: ¿Cómo funciona el bazar?
Fabiana: En 2023 creamos el bazar fijo, y eso cambió muchas cosas. Las personas comenzaron a donar más en lugar de tirar, y hoy también recibimos clientes de otros municipios.
Clasificamos las prendas, las organizamos y las vendemos a precios accesibles, incluso para quienes quieren revender. También tenemos un bazar en línea.
Todos los ingresos se reinvierten en las actividades de la ONG, y destinamos una pequeña ayuda para el transporte de las personas que trabajan con nosotros.
Columna de Neuza: ¿Cuáles son los mayores desafíos hoy?
Fabiana: El mayor desafío sigue siendo mantener el proyecto. Dependemos mucho del apoyo colectivo, necesitamos movilizar constantemente a las personas. Y también está el tema de la visibilidad. Mucha gente conoce la F.A.R.O, pero no sigue de cerca nuestro trabajo. Antes, el reto era demostrar que existíamos; hoy, aún necesitamos mostrar la fuerza de lo que hacemos.
Columna de Neuza: ¿Han tenido algún logro durante el tiempo de existencia de la ONG?
Fabiana: Uno de los mayores logros ahora es el nuevo espacio del proyecto, que ya está en construcción. Será un lugar más accesible y permitirá ampliar todo lo que hacemos.
Pero para mí, las mayores victorias son las historias de las personas: gente que logró casarse, que volvió a estudiar, que salió de la depresión, que reconstruyó su vida.
Eso no tiene precio.
Columna de Neuza: ¿Las comunidades beneficiadas participan activamente?
Fabiana: Sí. Siempre trabajamos en alianza y apoyamos acciones sociales en otros territorios. Llevamos ropa, calzado, juguetes, libros e incluso plantas. Muchos de estos artículos provienen de nuestro propio acervo, lo que ayuda a mantener el ciclo funcionando.
Columna de Neuza: ¿Cómo funciona el trabajo de prevención de la tuberculosis?
Fabiana: La capacitación que recibimos en el Foro de Tuberculosis fue muy importante. Hoy llevamos información a las comunidades y estamos ampliando esto a espacios públicos como plazas. La idea es llegar a más personas, porque todavía existe mucho prejuicio y desinformación sobre el tema.
¿Te gustó el proyecto? Descubre cómo ayudar
Más que una ONG, la F.A.R.O es un punto de apoyo construido dentro de la propia comunidad. Su trayectoria demuestra que, cuando la escucha se convierte en acción, pequeñas iniciativas pueden transformar muchas vidas.
Para más información, sigue a la ONG F.A.R.O Maré en Instagram e Facebook.
La Columna de Neuza forma parte de Lupa do Bem, un proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.





