Asociación Milagros de Amor: una red contra el maltrato animal en El Salvador

Durante 14 años, la asociación se ha convertido en un refugio de amor, justicia y segundas oportunidades para cientos de perros y gatos víctimas del maltrato animal, sobrepasando las dificultades en su financiación

Por Gabriela Méndez

En 2011, en las calles del boulevard Los Próceres en San Salvador, capital de El Salvador, una perrita parapléjica, desnutrida y cubierta de heridas fue rescatada tras pasar más de un año viviendo en la calle. Su nombre era Milly. Lo que parecía un caso aislado se convirtió en el origen de una de las organizaciones de rescate animal más activas del país: Asociación Milagros de Amor. 

Desde entonces, el rescate de animales abandonados dejó de ser un acto individual y se transformó en la semilla de un movimiento impulsado por compasión, resiliencia y la firme creencia de que cada vida merece ser cuidada.

Donde comenzaron 5 Milagritos, hoy más de 500 perros y gatos han sido atendidos, muchos de ellos con enfermedades crónicas, discapacidades o secuelas emocionales. Actualmente, el refugio alberga  cerca de 160 animales, incluyendo ancianos, parapléjicos, VIH positivos o leucemia felina. Cada uno recibe atención veterinaria, alimentación balanceada, medicamentos, compañía y, sobre todo, un entorno seguro gracias a los cuidados de su veterinaria Dra. Marcela Urias, quién además es la fundadora principal y la presidenta de la Asociación.

“Aquí no solo rescatamos animales, también restauramos su dignidad. Cada historia que acogemos es una vida que se rehace desde el dolor, con cuidados, respeto y mucho amor. Nuestra labor va más allá de un refugio, somos una familia que transforma el abandono en esperanza. Lo hacemos con responsabilidad, sin recursos fijos, pero con la convicción de que ningún ser vivo merece sufrir. Sabemos que no todos llegarán a un hogar, pero todos conocerán el cariño antes de partir”, expresó Dinorah Morales, una de las fundadoras y actualmente Vicepresidenta de la Asociación.

La realidad detrás de cada ladrido

La historia de Milagros de Amor es también la historia del abandono animal en El Salvador: perros quemados con ácido, gatos arrojados desde vehículos en marcha, camadas enteras dejadas a su suerte, animales amarrados durante años sin techo ni alimento, muchos de ellos mutilados o con enfermedades sin tratar.

La Asociación no solo actúa como refugio; también cumple una función educativa y transformadora. A través de sus redes sociales y actividades comunitarias, promueven una cultura de responsabilidad y empatía. “Nos duele ver cómo el maltrato animal es normalizado en muchos espacios. Por eso trabajamos también en campañas educativas, para que la próxima generación actúe desde la conciencia y no desde la crueldad”, expresó Morales.

El funcionamiento del refugio implica una carga económica significativa; el presupuesto mensual ronda los USD 3.500, destinados al pago de alquiler, alimentación, tratamientos médicos, esterilizaciones, insumos de limpieza y personal de apoyo. Para sostener su operación, la Asociación ha implementado distintos mecanismos de recaudación de fondos. 

Uno de los más importantes es el programa de apadrinamiento mensual,desde USD 5 hasta USD 60 que es lo que se invierte en cada Milagritos en ese periódo. El refugio se sostiene gracias a la solidaridad de personas que creen en su causa.

Milagros de Amor impulsa diversas acciones para fortalecer su impacto, como rifas solidarias, ferias de adopción, jornadas de castración a bajo costo y el fomento del voluntariado, tanto en el refugio como en eventos, campañas educativas y en la gestión de redes sociales. Estas actividades no solo permiten recaudar fondos, sino que también sensibilizan a la sociedad sobre la protección y el bienestar animal. A través de sus plataformas digitales, promueven de forma constante una cultura de respeto hacia los animales. La organización está firmemente comprometida con frenar la sobrepoblación de perros y gatos callejeros, especialmente en comunidades rurales donde esta problemática es más crítica.

El trabajo del albergue no sería posible sin el respaldo de personas voluntarias y aliados comprometidos que creen en su causa. Diversas organizaciones han sido fundamentales para fortalecer el impacto del refugio. Gracias a estas alianzas, la ONG de El Salvador, ha logrado ampliar sus campañas de adopción, jornadas de esterilización y atención médica especializada, creando así una red de apoyo que transforma vidas.

Una oportunidad para sanar

La adopción de perros y gatos no es un trámite, sino un compromiso de por vida. El equipo de la asociación se encarga de realizar un proceso riguroso y personalizado, evaluando cuidadosamente a cada adoptante para asegurar que los animales lleguen a hogares responsables, conscientes y empáticos. No se trata solo de entregar un animal, sino de crear vínculos que sanan. Muchas veces, quienes adoptan también atraviesan momentos difíciles, y encuentran en los animales una fuente de consuelo, compañía y transformación mutua. Las adopciones no solo cambian la vida del rescatado, sino también la de quien abre su corazón.

El legado de Milly

Milly vivió 11 años más desde su rescate. Aprendió a desplazarse con ayuda, a confiar nuevamente, y a convertirse en símbolo de lucha y ternura. Su mirada dulce aún permanece en los pasillos del refugio, en cada cobija compartida, en cada cicatriz que se cierra. Muchos la recuerdan como “la primera milagrita”. Su partida no fue el final, sino el comienzo de una red de amor que crece cada día. Hoy, Milly vive en cada historia rescatada. En cada ladrido que resuena en el refugio. 

¿Cómo ayudar?

Para mayor información puedes contactarte al teléfono +503 7709-9760, al correo electrónico adoptame.ma@gmail.com o visitar el sitio web: http://www.milagritossv.org

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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