El proyecto Mulheres Inspiradoras refuerza la educación contra el sexismo

La lectura de obras escritas por mujeres transforma alumnos, escuelas y territorios 

Basado en la lectura de obras escritas por mujeres a lo largo del año escolar, el Proyecto “Mulheres Inspiradoras” (Mujeres Inspiradoras) comenzó en una escuela pública de Ceilândia, en las afueras de la Capital Federal de Brasil, en 2014. En los nueve años que lleva funcionando, se ha expandido a otras escuelas de Brasilia, ha recibido varios premios nacionales e internacionales y se ha convertido en una política pública local. Hoy, también está en escuelas de Mato Grosso do Sul, y Mozambique, en África. 

“La cultura patriarcal le dice a las mujeres que sólo deben ser sexualmente deseables para ser validadas y señala la maternidad y el matrimonio como únicas vías de desarrollo y realización. Yo quería plantearle a las niñas otras posibilidades de identidad, otros lugares que ocupar”, destaca la maestra de primaria Gina Vieira, creadora del Proyecto Mulheres Inspiradoras. 

Su experiencia de más de 20 años en las aulas, unida a su deseo de transformar el sistema educativo, también motivaron el proyecto. “Quería una escuela más atractiva, liberadora, humana y emancipadora, una escuela diferente en la que los alumnos quisieran estar”, recuerda. Entre los 15 galardones recibidos por el proyecto figuran el Premio Internacional de Derechos Humanos, el Premio Iberoamericano, el Premio Profesores de Brasil y el Premio Construir la Igualdad de Género. 

El reconocimiento a este hermoso trabajo demostró la importancia de debatir cuestiones de género en la escuela, y la necesidad de trabajar la educación desde una perspectiva étnica y feminista. “Desde la infancia, las niñas tienen sus afectos colonizados en la creencia de que sólo pueden soñar con posiciones subordinadas. Incluso hoy, la cultura lleva a las niñas a soñar con un príncipe azul que las salve”, explica la profesora Gina. 

Vieira cuenta que algunos profesores y alumnos se resistieron inicialmente a la idea porque no creían que el género fuera un tema para debatir en la escuela. “Debido a todas las cuestiones estructurales e históricas de la educación, el profesor suele subestimar la inteligencia del alumno y la alienación de los jóvenes la produce la propia escuela”, afirma. Por eso el Proyecto Mulheres Inspiradoras se centró especialmente en el aprendizaje. 

“En Brasil existe la idea de que educar es sólo enseñar contenidos y estos contenidos se presentan separados de la propia experiencia vital, desde la perspectiva de una educación instructiva. Además, tenemos una currícula que sólo presenta a los hombres como protagonistas de la historia, hay un predominio de la representación masculina en los libros de texto y en el material didáctico”, manifiesta la profesora.

De Malala a Cristiane Sobral 

El proyecto comenzó en cinco clases de noveno curso del CEF 12 de Ceilândia. En esta etapa inicial, los chicos y chicas leyeron obras escritas por mujeres jóvenes como Ana Frank y Malala, mujeres negras como Carolina Maria de Jesus y Cristiane Sobral, estudiaron biografías de grandes mujeres en diferentes contextos históricos y económicos como Cora Coralina, Rosa Parks, Nise da Silveira y Maria da Penha. Después conocieron a mujeres de la zona y las entrevistaron como personas que habían inspirado sus vidas.

“La escuela nos enseña a venerar a Pedro Álvares de Cabral, a Cristóbal Colón, pero no nos enseña a venerar nuestra propia historia, la historia local de la comunidad. Por eso, en la última fase del proyecto, se animó a los alumnos a que eligieran a una mujer inspiradora de sus vidas, la entrevistaran, aprendieran más sobre su biografía y escribieran sobre ella”, relata la docente.

El proyecto dio lugar a la publicación de un libro. A través de un proceso de inmersión en los estudios de género, la lectura y la escritura de autor, los estudiantes produjeron un texto que cuenta la historia de vida de estas mujeres. Tanto el inicio del proyecto en 2014 como la publicación del libro en 2016 fueron esfuerzos colaborativos. 

Durante la fase inicial del proyecto, las mamás y los papás aportaron una cantidad simbólica para comprar 30 ejemplares de cada libro que se leería en clase. Las lecturas se hicieron por turnos. Después, el libro se hizo con el apoyo de personas afines a la causa, sindicatos y la propia profesora y sus compañeros de proyecto.

En 2017 el proyecto se convirtió en un programa gubernamental con financiación del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). El proyecto piloto se implementó en 15 escuelas primarias y secundarias. La profesora Gina Vieira se convirtió en la coordinadora del programa, que también comenzó a capacitar a los docentes para que pudieran repensar su práctica pedagógica. 

“Para cambiar al alumno primero hay que formar al profesor”, explica la docente, quien cuenta que se enfrentó a algunas incomodidades al poner en marcha el proyecto. “Era importante que los profesores se dieran cuenta de que nuestra educación es autoritaria, que no está formando a la próxima generación para que piense de forma crítica, para que cambie la realidad patriarcal y esclavista que constituye nuestro país”, afirma la profesora.

El libro Mulheres Inspiradoras

Utilizando una metodología de sensibilización, los estudiantes que participaron en el proyecto aprendieron a entrevistar a mujeres con sus historias de vida. “Descubrieron que sus madres, abuelas y bisabuelas eran mucho más inspiradoras de lo que habían imaginado. Mujeres que enviudaron con muchos hijos que tuvieron que criar solas, mujeres que trabajaron como rompe cocos en otro estado, dejaron a sus familias y se mudaron a Brasilia por su cuenta y ahora tienen sus propios negocios; muchas historias se revelaron en estas entrevistas”, señala la profesora Vieira.

“Cuando leí las entrevistas realizadas por los estudiantes, me sentí privilegiada por haber tenido contacto con estas historias. Las entrevistas mostraban lo importante que eran estas mujeres para la zona, y eso había que difundirlo”, explica. Este material se transformó en textos de autor y luego se recopiló en el libro “Mulheres Inspiradoras”. 

El libro se presentó en 2016 en el Sindicato de Profesores de Brasilia. Se imprimieron mil ejemplares y la edición se agotó rápidamente. “Tenemos que contar la historia de las mujeres extraordinarias que están en el mundo académico, en la universidad y, del mismo modo, las mujeres que están en la base de la pirámide social, como las mujeres negras, que son la columna vertebral de este país”, cuenta Gina Vieira, que venera a las mujeres que la rodean. 

Su madre, empleada doméstica, siempre la animó a estudiar y a no depender de los hombres. Su maestra Creuza, cuando aún era una niña y aprendía a leer y escribir, le enseñó que las mujeres negras también podían ser maestras. Su abuela, su suegra… La maestra explica que se inspiró en estas mujeres para proponer el proyecto. También documentó sus historias de vida junto a sus alumnas en el libro Mulheres Inspiradoras.

Educación contra el sexismo

Durante la ampliación del proyecto, a Gina, que ya contaba con el apoyo de su supervisora, la profesora Vitória-Régia, se le unieron otras profesoras: Ana Cláudia Souza Dias, Bruna Lucena, Cristiane Portela y Valéria Vieira. Bruna Lucena, especializada en Literatura, propuso una nueva vía literaria en esta fase del proyecto, para debatir sobre la diáspora de las mujeres negras. Como resultado, incluyó nuevas escritoras en la colección, especialmente mujeres negras, indígenas, periféricas y africanas.

En 2021, una ordenanza del Distrito Federal institucionalizó el proyecto como programa del gobierno local, llegando a 50 escuelas públicas. Un año después, en 2022, sin embargo, la Secretaría de Educación, declaradamente ultraconservadora, puso fin al programa. “Para los ultraconservadores, la agenda de derechos humanos es irrelevante. Lo vimos durante el gobierno federal anterior, que vació todas esas agendas dentro de la Secretaría de Educación, y priorizó proyectos como la escuela sin partido, la educación en casa y la escuela cívico-militar”, recuerda la profesora.

A pesar de ello, la idea ya se había extendido y había demostrado que la escuela es un campo de entrenamiento para la igualdad de género. Destaca que tras el proyecto se produjeron cambios importantes. El diputado Ricardo Vale propuso el Proyecto de Ley nº 1.158/2016, que obliga a trabajar para combatir el sexismo en las escuelas del Distrito Federal. También se modificó la Ley de Directrices y Bases, que obliga a todas las escuelas públicas y de gestión pública del país a realizar un trabajo dirigido a promover la igualdad de género, la sensibilización sobre las masculinidades tóxicas y la importancia del empoderamiento femenino.

Durante la ampliación del proyecto se realizaron investigaciones sobre la pedagogía utilizada y su eficacia. El proceso de implementación del programa piloto fue acompañado por tres estudiantes de maestría y dos de doctorado del Programa de Posgrado en Lingüística de la Universidad de Brasilia, vinculado al Grupo de Investigación en Educación Crítica y Autoría Creativa (GECRIA). Los investigadores generaron datos, informes y un reporte de evaluación. 

Dos de estas tesis fueron defendidas en 2022, señalando que el proyecto efectivamente promovió una educación emancipadora capaz de involucrar a los estudiantes y que es posible enseñar contenidos y formar un ciudadano con pensamiento crítico al mismo tiempo.

Conferencias internacionales

Nacida en Ceilândia, en la periferia del Distrito Federal, Gina Vieira se licenció en Letras, Lengua y Literatura Portuguesa, se especializó en Educación y Alfabetización a Distancia e hizo un máster en Lingüística. “Siempre había enseñado en Ceilândia y ver cómo los alumnos le daban la espalda a la escuela fue muy duro, porque para mí ser profesora era más que un trabajo, tenía un compromiso social”, cuenta la docente, quien recuerda que por ese motivo cayó en una depresión y tuvo que replantearse su práctica docente. 

En ese momento se dio cuenta de lo autoritaria que era la escuela y empezó a trabajar con la enseñanza basada en proyectos. Esta pedagogía defiende que los contenidos deben enseñarse a partir de la práctica social de los alumnos. Antes de Mulheres Inspiradoras, Gina ya había estado desarrollando una serie de proyectos basados en esta pedagogía. El proyecto es fruto de este desarrollo, explica. Desde entonces, la profesora ha sido solicitada para hablar sobre el proyecto en todo Brasil y en otros países. 

Vieira ha dado más de 600 charlas sobre el proyecto a públicos muy diversos: profesores del Distrito Federal, por invitación de la Universidad de Harvard, de otras universidades norteamericanas, de la Universidad de París, de la Universidad de Brasilia, de varias universidades brasileñas, ha dado charlas a jóvenes en catequesis, a Yabás, a fieles de una iglesia evangélica.

Según la profesora, el éxito del proyecto radica en su enfoque innovador. “El proyecto empieza en la escuela y se desborda porque aborda una cuestión que es estructural, el silenciamiento y la subordinación de la mujer en la cultura. Además de hacer llegar a los alumnos esta reflexión sobre el recorte de las mujeres en los materiales didácticos, también innova la práctica pedagógica, porque transforma el aula que trata a los alumnos como meros espectadores. Los alumnos se convierten en sujetos del aprendizaje. Empiezan a ser agentes del proyecto pedagógico, participando en círculos de lectura, debates, escritura de autor, elaboración de diarios, documentales, investigaciones de campo, construcción de obras de teatro. Todo esto ha demostrado que otra escuela es posible”, afirma.

Debemos esperar

“El gran logro de este proyecto fue haber colocado a la docencia como un lugar de poder”, señala la profesora Gina. Se jubiló en 2022, tras más de 30 años como profesora de centros públicos de primaria y secundaria. Para el futuro, el plan es transformar el proyecto en un instituto que apoye a otras escuelas en la implementación de proyectos dirigidos a la equidad étnico-racial. 

“La narrativa clásica del profesorado siempre se asocia con dolor, sufrimiento y como algo menor. Cuando propuse el proyecto, había un discurso cristalizado de desesperanza y falta de posibilidades en la escuela. No era un discurso individual, era colectivo. Entiendo que los profesores estén agotados por la estructura del sistema educativo, que está diseñado para no funcionar, pero yo no quería llegar a ese lugar de desesperanza”, recuerda. 

Para la Sra. Gina, ser profesora significa ser un agente de cambio. “La forma en que me visto, la forma en que medio en los conflictos, la forma en que utilizo las palabras en el aula, todo eso educa. Los profesores tienen que ser una fuente de inspiración”, explica.

Para finalizar Vieira cuenta cuál es su autora favorita. “Una mujer que me inspira mucho es Conceição Evaristo. Ella fue a un lugar que nos está vedado, el lugar de la escritura. Y construyó una categoría que yo reconozco mucho, que es la escritura como supervivencia. La escritura me ha salvado en muchos momentos. Recuerdo cuando era muy joven, sufrí violencia y racismo y no tenía espacio para hablar de ello. Fue la escritura lo que me salvó. Conceição Evaristo nos inspira a darnos cuenta de que todos podemos escribir, que escribir es anunciar nuestra existencia, recordar que existimos”, concluye la profesora Gina, tras una larga y emotiva charla. 

Las lecturas del proyecto

Diario de Ana Frank – Ana Frank

Yo soy Malala – Malala Yousafzai

Cuarto de despejo – Carolina María de Jesús

No lavaré más los platos – Cristiane Sobral

Sólo por hoy me dejaré el pelo – Cristiane Sobral  

Espejos, puntos de vista, dialéctica de la percepción – Cristiane Sobral 

La mujer descalza – Scholastique Mukasonga

Ponciá Vicêncio – Conceição Evaristo

El diario de Bitita – Carolina Maria de Jesus

Mitad cara, mitad máscara – Eliane Potiguara

Me llamo Parvana – Deborah Ellis

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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