Oceanósfera: educación y comunicación ambiental en la niñez para la conservación marina en Chile

La fundación ha realizado 260 talleres y actividades educativas dirigidas a escolares, jóvenes, familias y guardaparques, promoviendo la protección de los océanos desde edades tempranas

By Sandra Barrueto

Créditos Fotos:  Pablo Lloncón y Daniel Saa

“De niña me encantaba visitar la playa y la caleta. Sentía una curiosidad tremenda y quería aprender sobre las criaturas marinas que observaba, pero no encontré libros acerca de la vida marina de Chile. A los 7 años, mi tía Pip me regaló mi primer libro de animales marinos, Fish of the World, se convirtió en mi libro favorito y me motivó a seguir aprendiendo. Recién graduada del colegio participé en un curso intensivo de ecología marina en la Universidad de Stanford y me certifiqué como buza científica. Estudié biología marina en la Universidad Austral de Chile porque sabía que en mi país había mucho por conocer, descubrir y compartir”, cuenta Carolina Zagal, presidenta de Fundación Oceanósfera.

Esta inquietud hizo que Carolina, en 2019,  creara Oceanósfera en el sur de Chile, Valdivia, Región de Los Ríos. Con el objetivo de contribuir hacia el desarrollo de personas conscientes acerca de la importancia de la protección de los océanos y sus desafíos asociados a la conservación marina, con habilidades y actitudes para conocer y cuidar el mar.

La fundación ha realizado 260 talleres y actividades educativas dirigidas a escolares, jóvenes, familias y guardaparques. Ha desarrollado 24 materiales que incluyen libros, guías de campo, afiches, y cuadernillos que han propiciado 185 mil descargas gratuitas a través de su sitio web desde 72 países en seis años. Además, ha distribuido 57 mil recursos educativos impresos en las 16 regiones de Chile.

“En Oceanósfera trabajamos en educación y comunicación ambiental para la conservación marina, especialmente en la niñez, mediante tres áreas prioritarias: actividades educativas marinas, recursos educativos marinos, y la comunicación y la colaboración con otras organizaciones. A través de acciones experienciales, que fomentan el contacto con la naturaleza, aportamos al cuidado y protección del océano y su biodiversidad”, comenta.

El proyecto más reciente de la fundación es “Tiburones a la Vista”, un libro que combina ciencia, arte y educación para dar a conocer los peces cartilaginosos de Chile. Este texto educativo presenta las 99 especies de tiburones, rayas y quimeras del país, distribuyéndose a la comunidad para dar a conocer la importancia de este patrimonio natural amenazado.

“Como bióloga marina y profesora he evidenciado el desconocimiento que existe acerca de nuestra vida marina y el limitado alcance de la información científica a las comunidades. Estoy determinada a que la niñez y estudiantes de hoy puedan aprender acerca del mar de Chile y desarrollar habilidades y actitudes amigables con el medio ambiente. Que conozcan el patrimonio natural marino, su importancia, sus amenazas y realicen acciones para cuidarlo”.

Preservación de los ecosistemas marinos

La protección de las costas y el océano es indispensable para la existencia y sobrevivencia de todos los seres vivos. A pesar de su importancia, existe un alto nivel de desconocimiento acerca del mar de Chile, su diversidad, su valor ecológico y los problemas que enfrenta.

“Fomentar la educación ambiental marina, la cultura oceánica, la comunicación ambiental y la colaboración es vital para garantizar un futuro sostenible en el país. Con más de 80.000 km de costa, incluyendo islas y fiordos, Chile tiene una oportunidad única para posicionarse como líder en conservación marina”, explica Carolina.

El país posee un valioso patrimonio natural marino con ecosistemas que albergan una gran biodiversidad: más de 7.200 especies de invertebrados marinos, 1.500 especies de vertebrados marinos y unas 900 especies de macroalgas.

“Esta riqueza marina incluye especies endémicas como el pulpo, el tipi tipi, el pure y la langosta de Rapa Nui, el caracol trumulco, la merluza chilena, siete especies de tiburones y rayas, el delfín chileno, el lobo fino de Juan Fernández y el cochayuyo, entre otras. Y aún quedan muchas por descubrir, especialmente, en aguas profundas”.

Cómo apoyar

Para más información sobre las especies marinas amenazadas y protegidas de Chile, guías y libros para conocer su biodiversidad y fortalecer la protección de los océanos, descargar gratis en su página web:www.oceanosfera.cl.

También puedes seguir a la fundación en Instagram: @oceanosfera

Para apoyar económicamente y permitir que continúen con su trabajo, ingresa en: www.oceanosfera.cl/apoyanos

Compartilhe esse artigo
Facebook
LinkedIn
X
WhatsApp
Telegram
Threads
Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
Sigue a Lupa do Bem en Instagram, Facebook y LinkedIn.
La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

Read the article »