Izcande: oportunidades socioeconómicas desde la “Isla Bonita”

A través de proyectos agropecuarios como la producción de huevos y las hortalizas orgánicas, Izcande garantiza la seguridad alimentaria en la comunidad y exporta sus productos a zonas cercanas, ofreciendo frescura, calidad, precio justo y prácticas sostenibles.

Por Flor Monestel

Al amanecer, una lancha traslada a las personas hasta el atracadero “La Penca” que se encuentra a 15 minutos de distancia; dependiendo del nivel del agua pueden llegar a la orilla, de lo contrario, deben caminar entre el lodo marino, limpiarse los pies al llegar a tierra y continuar su camino. Al atardecer, todas las embarcaciones aguardan por el cambio de la marea para emprender el viaje de regreso a la Isla.

Isla Venado (conocida como “Isla Bonita”) es un pequeño territorio ubicado en el Golfo de Nicoya (Puntarenas), en el Océano Pacífico costarricense. Alrededor de 1.300 personas la habitan y cerca del 90% vive de la pesca artesanal a pequeña escala. Su denominador común: todos los habitantes dependen de las mareas para salir o entrar a ella. 

En Costa Rica, la situación que viven las mujeres de zonas costeras, principalmente de las islas, es desafiante; muchas de ellas están sumergidas en condiciones vulnerables e incluso en pobreza extrema, debido a una realidad que carece de oportunidades sociales y económicas. Desde la falta de un muelle, hasta la infraestructura para un mejor desarrollo turístico y rural, son algunas de las necesidades que terminan por impactar negativamente el crecimiento económico de las 400 familias que viven en el lugar.

Este panorama lo describe Mariana Barrios, líder comunal y presidenta de la Asociación de Mujeres de Isla Venado (Izcande); sin embargo, agrega que “somos privilegiados de estar aquí; a pesar de los momentos difíciles que vivimos y que dependemos a diario de las mareas, toda la comunidad es muy unida y siempre salimos adelante entre todos. Gracias a la pandemia nos dimos cuenta cuán solidarios podemos ser, nunca dejamos de producir ni de pescar para lograr el sustento de cada familia. Estamos conscientes que las condiciones socioeconómicas no son las mejores, pero con lo que tenemos hemos podido tener una vida digna. Por eso, quien se va de la “Isla Bonita” siempre regresa. Nuestras raíces son estas”.

Frente a estos retos socioeconómicos, nace Izcande en 2015. Conformada por 15 mujeres asociadas y alrededor de 50 voluntarias, entre los 15 y 88 años, estas emprendedoras crearon su centro de producción y comercialización de huevos de gallina, pollos de engorde y hortalizas orgánicas, entendiendo que no podían depender de la pesca artesanal. Hoy en día, garantizan la seguridad alimentaria de toda la comunidad.

Izcande empezó con 30 gallinas y hoy en día cuentan con 500; además, han alcanzado un total de 700m² cultivados con sus proyectos de hortalizas. “Para las familias es difícil vivir de una sola actividad productiva, por lo que la Asociación se convirtió en una oportunidad para generar trabajo, ingreso económico y sustento, para las mujeres y sus hogares. Con estas nuevas opciones productivas, también contribuimos con la sostenibilidad de los recursos marinos y el cambio climático”, comenta Mariana. 

El trabajo se divide entre todas las asociadas, incluyendo los fines de semana. Para la producción de huevos, el trabajo inicia a las 5:30 a.m., con la revisión de los gallineros, limpieza de los bebederos y comederos, cambio de agua y alimento, recolección y el almacenamiento respectivo. Los huevos se clasifican en pequeños, medianos, grandes y frágiles, cada tamaño tiene un precio diferente, con el objetivo de que las personas puedan acceder al producto a un precio que pueden pagar. Posteriormente, se revisan los pedidos y las fechas de entrega, se procede a certificar la calidad y se empacan las órdenes para ser entregadas. 

Con los pollos de engorde se realiza el mismo proceso de revisión, limpieza y alimentación, con la variante de que el pollo se debe vender vivo a quien hace la compra, solo a personas adultas mayores o con discapacidad se entrega ya listo. Izcande cuenta con el Certificado Veterinario de Operaciones (CVO) del Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA), y el permiso Pequeño y Mediano Productor Agropecuario (PYMPA) del Ministerio de Ganadería y Agricultura (MAG), los cuales le permiten realizar esta actividad.

El trabajo de las hortalizas requiere del esfuerzo de todas las mujeres, al ser minucioso y detallado. Se deben preparar los almácigos con el abono para la tierra y las semillas que se estarán cosechando; una vez listos, se vigila el proceso de germinación para su respectiva siembra, mientras en paralelo se prepara el terreno para el cultivo y se instala la tubería de riego.

Todos los productos que se comercializan son frescos, de calidad, a precio justo y elaborados con prácticas sostenibles. A nivel local, trabajan con el Consejo Nacional de la Producción (CNP) para el abastecimiento de las dos escuelas, el colegio y el Centro de Educación, Nutrición y de Atención Integral Infantil (CEN-CINAI). 

Dentro de las actividades sostenibles que promueve la organización se encuentran la reutilización de los desechos sólidos y no se quema basura; la producción de compostaje y abonos con los desechos de las aves; el uso de agua de pozo y agua llovida; se realiza la siembra de árboles y se protegen los humedales de la Isla. Los hogares de las mujeres que son parte de la Asociación utilizan la cocina solar o de leña y hacen un uso racional de la electricidad y el agua. 

Cooperación para el desarrollo rural

La Asociación no puede otorgar un salario fijo debido a compromisos económicos adquiridos y que esperan finalizar en 2025; sin embargo, pagan alrededor de US$3 la hora por el trabajo realizado. Fue por medio de donaciones del Estado y cooperación internacional que lograron iniciar con el proyecto de Izcande; también, tienen 2 bolsas de 50 mil litros para captación de agua llovida y cuentan con una pequeña oficina y cocina. 

En 2020, recibieron una panga y un motor fuera de borda, por parte del Instituto de Desarrollo Rural (INDER) y la Estrategia Motor Rural, contribuyendo a mejorar la comercialización de sus productos hacia Lepanto, Isla Caballo, Isla Chira y en Isla Venado. 

Como parte del empoderamiento colectivo, las asociadas de Izcande han recibido diversas capacitaciones entre las que destacan la gestión productiva, prácticas para asistencia de cultivos, técnicas para la producción agropecuaria, agricultura orgánica, avicultura, manejo adecuado de desechos sólidos, manipulación de alimentos y fortalecimiento organizacional y gerencial. 

Recientemente, se han involucrado en iniciativas relacionadas al turismo rural. A parte de Izcande, en Isla Venado se desarrolla un proyecto de agricultura orgánica, ostrícola y un restaurante flotante. Esto ha hecho que más personas quieran visitar y conocer los procesos que realizan en cada actividad, impulsando así charlas y visitas guiadas.

Izcande significa “gotas de lluvia” en el dialecto indígena costarricense; por su deseo de cultivar y prosperar la tierra con el esfuerzo de mujer de la Asociación es que se hace honor al nombre.

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Si está interesado en adquirir los productos de Izcande, puede contactarnos a través de Facebook, por correo electrónico en asodemuiz15@hotmail.com, o llamando a los números +506 8810-5667 / +506 8640-9197.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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