Asociación en Alagoas acoge a personas con cáncer y ofrece apoyo durante el tratamiento

apoio a pessoas com câncer

Conocida como Casa Rosa, la institución de Maceió ofrece atención multidisciplinaria, acciones de prevención e iniciativas centradas en la calidad de vida de los pacientes

Fundada en 2012 en Maceió, Alagoas, la Asociación de Personas con Cáncer (APECAN), conocida como Casa Rosa, ofrece acogida, orientación y atención multidisciplinaria a personas con cáncer. La institución también promueve acciones de prevención y diagnóstico precoz, además de iniciativas destinadas a mejorar la calidad de vida y la autonomía de las personas que reciben tratamiento oncológico.

Ubicada en el barrio de Jaraguá, en la capital del estado de Alagoas, la organización surgió de la necesidad de ampliar el apoyo a las personas diagnosticadas con la enfermedad, especialmente a aquellas que enfrentan dificultades sociales, económicas y emocionales.

Según el Instituto Nacional del Cáncer de Brasil (INCA), se estima que Brasil registrará aproximadamente 781.000 nuevos casos de cáncer al año entre 2026 y 2028. En Alagoas, la estimación para 2026 es de 7.930 nuevos casos, de los cuales 2.530 corresponderían a Maceió. Las cifras incluyen los casos de cáncer de piel no melanoma.

Este escenario refuerza la importancia de la prevención, el diagnóstico precoz y el acceso a los servicios de salud, así como de brindar apoyo a las personas que enfrentan los desafíos del tratamiento.

Al frente de Casa Rosa está Giullyane Matos, fisioterapeuta oncológica y gestora hospitalaria. La institución ofrece acogida y acompañamiento a personas con cáncer, especialmente a aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad social.

Para conocer mejor la trayectoria de la institución, los servicios que ofrece y los desafíos que enfrenta, la Columna de Neuza conversó con Giullyane Matos. ¡Conoce la entrevista!

Columna de Neuza: ¿Qué significa para ti estar al frente de Casa Rosa?

Giullyane Matos: Estar al frente de la asociación es mucho más que desempeñar una función. Es una misión, un propósito y una enorme responsabilidad, porque todos los días recibimos a personas que llegan hasta nosotros en uno de los momentos más difíciles de sus vidas, después de recibir un diagnóstico de cáncer.

Columna de Neuza: ¿Cómo surgió la Asociación de Personas con Cáncer?

Giullyane Matos: La institución fue fundada en 2012 por la psicóloga Tereza Nelma da Silva Porto Viana, después de escuchar los testimonios de mujeres que se habían sometido a una mastectomía y enfrentaban interrupciones en sus tratamientos y la falta de un espacio de acogida y apoyo. La propuesta era ofrecer una atención más humanizada e integral, donde las personas pudieran encontrar asistencia, información y apoyo durante el tratamiento.

Columna de Neuza: ¿Qué representa hoy Casa Rosa para las personas atendidas?

Giullyane Matos: A lo largo de los años, hemos crecido y conocido mejor las necesidades de los pacientes y sus familiares. Hoy, Casa Rosa es un espacio que, además de recibir a las personas, les brinda cuidado, orientación y esperanza. Nuestro propósito es que nadie tenga que enfrentar esta enfermedad en soledad. Es un lugar al que las personas llegan sabiendo que encontrarán a alguien dispuesto a escuchar, orientar y ayudar.

Columna de Neuza: ¿Quiénes pueden recibir atención en la institución?

Giullyane Matos: Atendemos a pacientes oncológicos, especialmente a quienes enfrentan dificultades sociales, económicas y emocionales, así como barreras para acceder a los servicios de salud. Nuestro trabajo está dirigido a personas de diferentes edades y condiciones sociales. También atendemos a quienes acuden espontáneamente para realizarse exámenes preventivos y consultas médicas.

Columna de Neuza: ¿Cuáles son las principales necesidades de esta población?

Giullyane Matos: Son muchas. Existe una gran carencia de información, orientación, atención sanitaria, apoyo psicológico y social, fisioterapia, nutrición e incluso artículos básicos para afrontar este momento difícil. A veces, lo que más necesita una persona es encontrar a alguien que le diga: «No estás sola. Vamos a recorrer este camino contigo».

También es importante recordar que la mayoría de las personas que atendemos se encuentran en situaciones de vulnerabilidad social. Por eso, cuando recibimos donaciones de canastas de alimentos, las distribuimos entre ellas.

Columna de Neuza: ¿Cómo funciona el acompañamiento durante el tratamiento?

Giullyane Matos: Buscamos ofrecer una atención multidisciplinaria, con profesionales de fisioterapia oncológica, enfermería, nutrición, trabajo social, psicología y otras áreas relacionadas con el cuidado y la promoción de la salud. También derivamos a los pacientes a otros servicios de la red de atención cuando identificamos necesidades adicionales. Nuestro objetivo es cuidar a la persona de manera integral, no solo atender la enfermedad.

Columna de Neuza: ¿Cuál es el objetivo del programa Casa Rosa Itinerante?

Giullyane Matos: La iniciativa nació para acercar la información, la prevención y el apoyo a la población. Sabemos que muchas personas no pueden llegar hasta una institución de salud. Entonces, si ellas no pueden venir hasta aquí, nosotros vamos hasta ellas. Realizamos actividades educativas, ofrecemos orientación sobre prevención y diagnóstico precoz, llevamos a cabo pruebas citopatológicas y derivaciones para mamografías, además de compartir información con distintas comunidades.

Las actividades se organizan de acuerdo con las necesidades identificadas.

Columna de Neuza: ¿Qué resultados positivos han observado gracias a esta iniciativa?

Giullyane Matos: El resultado más importante es comprobar que podemos identificar necesidades y acercar a las personas a los servicios de salud. Recibir información en el momento adecuado puede contribuir a un diagnóstico precoz y a un mejor pronóstico.

Columna de Neuza: ¿Cómo surgió el proyecto Ela Pode?

Giullyane Matos: El proyecto se llevó a cabo en colaboración con el Ministerio de las Mujeres, con el objetivo de fortalecer la autoestima y la autonomía de las mujeres que reciben tratamiento. Este proceso afecta profundamente la autoestima y la identidad. No es solo el cuerpo el que cambia. Muchas mujeres dejan de reconocerse, pierden la confianza en sí mismas y atraviesan momentos difíciles.

Columna de Neuza: ¿Qué actividades se desarrollaron en el marco de este proyecto?

Giullyane Matos: A través de actividades y capacitaciones, buscamos fomentar la autonomía, el autocuidado y nuevas oportunidades para que estas mujeres volvieran a sentirse seguras, productivas y dueñas de sus propias historias.

Columna de Neuza: ¿Cómo funcionan las visitas domiciliarias?

Giullyane Matos: Las visitas son una forma de llevar la atención a las personas que no pueden acudir a la institución. Cuando identificamos a un paciente con dificultades de movilidad o que necesita un acompañamiento más cercano, intentamos realizar una visita para conocer la realidad de su familia y evaluar sus necesidades.

Al estar en el lugar donde vive la persona, podemos identificar situaciones que muchas veces no se manifiestan durante una consulta ambulatoria. Sin embargo, es importante aclarar que no realizamos tratamientos a domicilio.

Columna de Neuza: ¿Cuál es hoy el mayor desafío para mantener Casa Rosa en funcionamiento?

Giullyane Matos: Sin duda, uno de los mayores desafíos es la sostenibilidad financiera. Mantener una institución como la nuestra requiere recursos para pagar a los profesionales, adquirir materiales, medicamentos e insumos, mantener las instalaciones, cubrir los gastos de transporte y afrontar otros gastos cotidianos.

No podemos ni queremos detenernos, porque sabemos cuánto necesitan las personas estos servicios. Por eso, necesitamos fortalecer las alianzas con empresas, organismos públicos, voluntarios y la sociedad en general.

Columna de Neuza: ¿Cómo pueden las personas y las empresas apoyar el trabajo de la institución?

Giullyane Matos: Hay varias formas de ayudar. Las contribuciones económicas son importantes, pero no son la única opción. Las empresas pueden establecer alianzas y donar materiales, equipos o servicios. Las personas pueden hacer donaciones, participar en campañas, difundir nuestro trabajo y ayudar a movilizar a otras personas. El voluntariado también es fundamental.

A veces, lo que parece pequeño para quien lo ofrece representa mucho para quien está atravesando un momento difícil. Siempre digo que nadie necesita hacerlo todo, pero todos pueden hacer algo.

La importancia de mantener el apoyo a las personas con cáncer

A lo largo de su trayectoria, Casa Rosa ha brindado miles de atenciones, reuniendo servicios de salud, asistencia social e iniciativas orientadas a las necesidades de las personas con cáncer y sus familiares.

Para Giullyane, cada persona acogida refuerza la importancia de dar continuidad al trabajo. Ella considera que la unión de la sociedad es fundamental para garantizar atención y dignidad a quienes enfrentan la enfermedad.

Su deseo es que cada persona atendida encuentre en Casa Rosa el valor y el ánimo necesarios para seguir adelante.

Sigue el trabajo de Casa Rosa, dale «me gusta» y comparte esta iniciativa a través del Instagram de la institución.

Para obtener más información, visita su sitio web.

¿Quieres ser voluntario? Encuentra más información aquí.

La Columna de Neuza forma parte de Lupa do Bem, el proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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