Dolor que se transformó en lucha: un proyecto que ayuda a familias de personas desaparecidas

Mães da Sé es la referencia en la busqueda de personas en desaparición en Brasil 


¿Sabías que una persona desaparece cada tres minutos en Brasil? En total, hay más de 200.000 personas desaparecidas al año. De acuerdo con el Senado Federal, no existe la obligación de esperar 24 horas para registrar la desaparición de una persona, al contrario: cuanto más rápida sea la ocurrencia, antes comenzarán las búsquedas y, en consecuencia, mayores serán las posibilidades de encontrar a la persona, con o sin vida. Sin embargo, las autoridades competentes a menudo no ven la desaparición de una persona como un caso que deba investigarse con urgencia.

Ivanise Esperidião da Silva, fundadora y presidenta de la Associação Mães da Sé, cuya hija de 13 años desapareció en diciembre de 1995, dice que los delegados, en general, saben que las madres o familiares que van en busca de registrar la desaparición de un familiar son los laicos en relación con las leyes. Dice que cuando llegó a la comisaría para registrar la desaparición de su hija, lo que escuchó fue: “tiene que estar con un novio, anda a tu casa y espera”. Y así Ivanise espera hasta hoy.

En ese momento, la desaparición de personas era un fenómeno que nadie conocía, ni los medios hablaban de ello. Este problema sólo salió a la luz en 1995 a través de la telenovela Explode Coração, de Globo. Escrita por la escritora Glória Perez, la trama buscó enfatizar la desaparición de personas en Brasil y contó con la participación de Ivanise y otras madres, con el grupo “Mães da Cinelândia”. Después de las grabaciones, Ivanise regresó a São Paulo con grandes expectativas de conocer a su hija, pero eso no sucedió.

Al día siguiente, dos importantes periódicos de São Paulo se acercaron a ella para contar su experiencia en la telenovela. “Expliqué y aproveché ese momento para desahogarme, conté mi viaje solitario en esta megalópolis que es São Paulo, buscando a mi hija y nadie se dio cuenta del hecho. Hablé de la ausencia de políticas públicas, de la omisión del Estado y, en el último párrafo de mi entrevista, dije que si alguien estaba pasando por lo mismo que yo y quería contactarme, que me contactara. A la mañana siguiente mi teléfono empezó a sonar. Eran familiares a los que les habían desaparecido sus seres queridos”, cuenta Ivanise.

El nacimiento de la organización

Ivanise concertó una cita con las personas que se pusieron en contacto con ella. El lugar escogido fueron las escaleras de la Praça as Sé, donde, en los años 90, tuvieron lugar grandes actos y manifestaciones. Era el 31 de marzo de 1996 y fue en ese encuentro que nació el Movimiento de Madres y Familiares de Desaparecidos, más tarde llamado Mães da Sé. A partir de ese día, Ivanise convirtió el dolor en una lucha. Hoy la asociación es una referencia en la búsqueda de personas desaparecidas en Brasil.

El dolor de la incertidumbre

En Brasil existen más de 11.000 registros de personas desaparecidas, pero no existe un sistema unificado para el registro de personas desaparecidas, como es el caso de los autos robados. “Para el momento de la entrevista se habían localizado más de cinco mil personas. Este resultado solo fue posible porque alguien reconoció el rostro de la persona desaparecida en cuestión en una publicación, pero todavía hay más de seis mil madres que buscan a sus hijos”, informa Ivanise.

Ella termina diciendo que tener un hijo desaparecido es peor que la muerte 

“Cuando se entierra se acaba un ciclo, llega el dolor del luto y la añoranza, pero con el paso del tiempo se va superando. Pero cuando desaparece, la espera es eterna, la persona vive en el dolor de la incertidumbre. La vida se convierte en un signo de interrogación.” afirma.

La desaparición de personas es un problema invisible a los ojos de la sociedad y las autoridades, principalmente porque no se considera un delito, sino un hecho atípico. La organización necesita que la sociedad sea sus ojos, depende de esta mirada humanizada para que puedan tener éxito en las búsquedas.

El proyecto  Mães da Sé necesita de tu ayuda

Cuando una persona pierde a un ser querido, también hay una pérdida financiera. En medio de esto, padres, madres y familiares han perdido sus trabajos debido a las frecuentes ausencias al trabajo, y muchas de estas personas no pueden pagar el transporte y otros gastos.

Los encuentros promovidos por el proyecto tienen lugar quincenalmente los domingos, en las escalinatas de la Praça da Sé, en el barrio Sé, en el centro de São Paulo. Si usted es el dueño de una empresa, ¿qué le parece asociarse con Mães da Sé y poner fotos de personas desaparecidas en el empaque de su producto?

Podes seguir a Mães da Sé en Instagram y entrar al sitio de la organización para mas información. También es muy importante compartir y difundir los posteos y las fotos con el fin de ayudar a encontrar personas desaparecidas. 

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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