Una colección de 70.000 piezas y una fuente de investigación: conozca el Instituto Histórico Duque de Caxias

En el mes en que se conmemora el Día del Soldado y el nacimiento del Mariscal Luís Alves de Lima e Silva, Duque de Caxias, patrón del Ejército brasileño, visite el Instituto Histórico Duque de Caxias, en Río de Janeiro

El Día del Soldado se celebra el 25 de agosto. La fecha se eligió en honor del cumpleaños del Duque de Caxias, Luis Alves de Lima e Silva, que se convirtió en patrón del ejército brasileño.

El día se considera festivo cuando cae en día laborable. En honor a la fecha, la Columna de Neuza presenta el Instituto Histórico, que se encuentra en Duque de Caxias, en la Baixada Fluminense, en la Región Metropolitana de Río de Janeiro. Alberga la mayor parte de los recuerdos de la ciudad.

¿Cómo surgió el Instituto Histórico?

Según la profesora Tania Amaro, con un posdoctorado en Historia por la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (UFRRJ), doctora en Humanidades, Culturas y Artes y máster en Letras y Ciencias Humanas por Unigranrio, el Instituto Histórico del Ayuntamiento de Duque de Caxias surgió, entre otras cosas, de la necesidad que sentía la antigua Biblioteca José do Patrocínio de atender a sus lectores, más interesados en conocer el pasado de la ciudad.

Explica que la idea de la formación surgió a principios de los años 70, por iniciativa del concejal Elias Lazaroni y de la profesora Dalva Lazaroni, y la entidad, órgano adscrito al Ayuntamiento de Duque de Caxias, se inauguró el 31 de enero de 1973, cuando pasó a llamarse Instituto Histórico Vereador Thomé Siqueira Barreto.

Papel de la institución

La institución se encarga de custodiar un fondo documental -fotografías, documentos y objetos- que procede de donaciones realizadas por diversas personas y organizaciones y que constituye una referencia significativa para la historia del municipio de Duque de Caxias y de la Baixada Fluminense, así como una fuente de estudio obligada para muchos investigadores.

El acervo de la institución se compone de cerca de 70.000 piezas documentales, entre reproducciones fotográficas y fílmicas, documentos textuales, libros, publicaciones periódicas, periódicos y recortes, planos de subdivisión, cuadros, marcos, carteles, así como objetos de uso personal e indumentaria. Algunos de ellos están expuestos permanentemente al público.

“Consideramos importante la finalidad de este proyecto, que es preservar, estabilizando el desgaste natural y evitando los daños que el tiempo y, sobre todo, el hombre puedan causar a la documentación, con actividades preventivas, proporcionando así una mayor longevidad a la colección y la seguridad de transmitir la información a las generaciones futuras”, dice Tânia Amaro, directora del instituto.

La idea es que, a medida que se desarrolle este trabajo, nos demos cuenta de la magnitud, el alcance real y la importancia de esta importante documentación para la memoria de la ciudad y de la Baixada Fluminense.

Además de albergar una colección tan importante, el Instituto Histórico mantiene un espacio físico para exposiciones dirigidas al público en general y una sala para proyecciones de audio y vídeo, donde se acoge a estudiantes e investigadores de todos los niveles educativos. También organiza proyectos culturales en colaboración con otras instituciones con el apoyo de la Asociación de Amigos del Instituto Histórico (ASAMIH).

Con el apoyo académico de la ASAMIH, la institución publica desde 2002 la revista Pilares da História, un instrumento de divulgación de la historia y la cultura de la región.

Producir conocimiento para la sociedad

La diversificación de actividades de la organización también se centra en dar a conocer a la sociedad la historia de la legislatura y de la ciudad, lo que se justifica por la urgente necesidad de fomentar la concienciación de la ciudadanía y la conservación de los bienes culturales, contribuyendo a la aplicación de políticas de protección y valorización del patrimonio.

Esto se refleja en la búsqueda de la construcción de la ciudadanía en una región que se reproduce y busca activamente sus propias soluciones, además de colaborar en la educación de las generaciones futuras.

Visite el Instituto Histórico Duque de Caxias

Dirección: Viaduto Paulo Lins, 41 – Jardim Vinte e Cinco de Agosto, Duque de Caxias, Río de Janeiro.

Para saber más, haga clic aquí.

Para solicitar el uso del espacio para actividades culturales o artísticas, escriba a institutohistoricocmdc@gmail.com.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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