Fundación Vida Azul: impulsando la conciencia ambiental por la preservación de los océanos en República Dominicana

conciencia ambiental

En un país rodeado de costas, la Fundación Vida Azul se ha convertido en un motor de transformación para los ecosistemas marinos. El impacto ambiental generado le hizo merecedora del reconocimiento internacional

Por: Flor Monestel

“Nadie puede hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo”. Es el lema que rige a la Fundación Vida Azul, una organización sin fines de lucro que desde 2007 se dedica a la conservación de ecosistemas costero-marinos mediante iniciativas relacionadas a educación, voluntariado y responsabilidad social en República Dominicana, promoviendo conciencia ambiental en la ciudadanía. 

¿Qué harías si un turista expone a tu país como un lugar de playas sucias, corales muertos y vida marina inexistente? Es la pregunta que plantea Óscar Oviedo, presidente de Vida Azul, al contar cómo nació la ONG. Justamente, ese fue el comentario que hizo una turista norteamericana en Internet quien, además de los adjetivos anteriores, mencionó que el último lugar para bucear era República Dominicana. El turismo es una de las principales actividades económicas, representando aproximadamente el 19% del Producto Interno Bruto (PIB), aportando alrededor de US$22.000 millones y con un impacto directo en más de 800.000 empleos.

Esta publicación, en lugar de crear molestia, generó un cambio de mentalidad y acción enfocado en la preservación de los océanos y en la recuperación de las zonas costero-marinas del país. Hoy, 18 años después de su fundación, Vida Azul ha impactado a más de 300 mil dominicanos mediante sus programas educativos dirigidos a la conservación del agua, el cuidado del medio ambiente y las buenas prácticas en el manejo de desechos sólidos; es la encargada de liderar el Día Internacional de la Limpieza de Costas, movilizando a más de 500.000 voluntarios desde 2007; y logrando recolectar más de 2 millones de libras de basura, gracias a las actividades de limpieza.

Actualmente, República Dominicana conserva un 30.8% del espacio terrestre y marino, siendo el primero de la región caribeña y el sexto de América Latina. Esta cifra refuerza el compromiso de la Fundación por inspirar a la sociedad en general para una mayor preservación de los océanos y cuidado de los ecosistemas.

“Estos años nos han enseñado que los ecosistemas costero-marinos tienen una realidad palpable y es su conservación. Por eso, a través de los pilares de educación, voluntariado y responsabilidad social, queremos transformar la visión de las personas y empresas sobre la importancia que tienen los mares en el equilibrio medioambiental. Nuestro llamado es al gobierno, autoridades nacionales, organizaciones, tomadores de decisión y sociedad en general, para unir voluntades y generar impactos positivos”, agrega Oviedo.   

Movimiento de protección oceánica nacional e internacional

A nivel local, la ONG tuvo sus inicios con 18 puntos costeros que sirvieron para construir conocimiento y educar a las comunidades sobre la relevancia de los océanos, llegando a incorporar hasta 2.500 colaboradores en los primeros años de operación; hoy, tiene presencia en 140 lugares y la respuesta de la gente crece todos los años con el interés de participar en las jornadas de limpieza. Por ejemplo, en 2014 la convocatoria alcanzó 35 mil personas. Respecto a la cantidad de voluntarios, el país solo es superado por Canadá, Estados Unidos y Filipinas.

En septiembre de este año, dieron marcha a la iniciativa Menos es más, que busca reducir el expendio de bolsas plásticas en los supermercados, impulsada principalmente por la educación ambiental que promueven en el país. “Alzamos nuestra voz diciendo que no limpiamos playas, limpiamos conciencias. Y lo decimos, porque hemos sido testigos del cambio que tiene la gente luego de participar en jornadas de limpieza; su accionar en temas de sostenibilidad se extiende a sus casas y comunidades”, añade Oviedo.

Esta inspiración ha hecho que algunos de los voluntarios inicien sus propios proyectos orientados al reciclaje. Uno de ellos es Cuadernos por un mañana, con la finalidad de reciclar cuadernos y darles un segundo uso, entregándolos a niños y niñas que los necesiten.

En 2022, comenzaron a trabajar con escuelas y colegios ubicados en las costas, mediante sus programas ambientales y la participación de los jóvenes en la recolección de basura, ya que no hay mejor forma de aprender que ser parte de la solución. 

Desde 2007, la Fundación está registrada como organización sin fines de lucro. Gracias a su estructura de trabajo, transparencia, gobernanza, finanzas y legalidad, obtiene un nivel de credibilidad, dentro y fuera del país. Esto le hizo merecedora de pertenecer a los aliados de Ocean Conservancy, ONG internacional enfocada en la preservación oceánica. En 2023, participaron de la campaña global #TeamSeas, promovida por los famosos YouTubers Mr.Beast (449M seguidores) y Mark Rober (71M seguidores). El objetivo era recoger 30 millones de kilos de basura de los océanos, con un resultado positivo de 33 millones. 

República Dominicana, a través de Ocean Conservancy, fue elegida para el inicio de la campaña, siendo Fundación Vida Azul la encargada de la coordinación local, convocando a 2.500 personas a playa Gringo, en Bajos de Haina (una de las más contaminadas por los desechos industriales, en el mundo), y Fuerte San Gil, en Santo Domingo. Se recogieron más de 70.000 kilos de basura durante cuatro días de trabajo y todo el material recogido se dispuso según correspondía.

Su labor ha sido reconocida con diversos premios, entre ellos: Premio Brugal Cree en su Gente, Hombre y Mujer del Año (periódico Diario Libre) y Premios Ford a la Conservación del Medio Ambiente.

¿Cómo ayudar?

La Fundación Vida Azul no recibe donaciones permanentes ni tiene personal dedicado al 100%, por lo que realizan actividades para recaudar fondos; sin embargo, creen que el cambio es posible gracias a la solidaridad y el compromiso de las personas y empresas que comparten la visión de la preservación de los océanos, así como la conciencia ambiental. 

Para mayor información puede visitar el sitio web https://www.vidaazul.org/,  las redes sociales Instagram y Facebook, o escribir al correo info@vidaazul.org.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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