“Nuestro patio no puede convertirse en una mercancía”: Jóvenes de Paraty se movilizan por el medio ambiente

A sus 22 años, Samyr lidera el colectivo AMA, formado por jóvenes que promueven la educación ambiental y bloquean proyectos que amenazan la biodiversidad y las comunidades tradicionales de Paraty

Paraty es conocida por su patrimonio histórico y cultural, pero también enfrenta desafíos ambientales que afectan tanto a residentes como a visitantes. Ante este panorama, un grupo de jóvenes decidió movilizarse para actuar.

Una de las figuras principales de este movimiento es Samyr, de 22 años, fundador del colectivo AMA (Activistas por el Medio Ambiente). “Regresamos de una conferencia en 2018 con la certeza de que necesitábamos crear un espacio para que los jóvenes de Paraty se unieran en defensa de la naturaleza”, recuerda.

Samyr en el centro, junto a otros miembros del colectivo (Créditos: Divulgación)

El colectivo AMA nació en una escuela, a partir de la experiencia de Samyr y su colega Rafaella Bispo durante una inmersión ambiental en Ilha Grande. El impacto de esta experiencia fue transformador. “Nunca habíamos incluido nada sobre medio ambiente en la currícula escolar. Fue una llamada de atención y pensamos: tenemos que traer esto a nuestra ciudad”, señala.

Hoy, la iniciativa reúne a 50 jóvenes activos y mantiene una red de más de 300 estudiantes que participan en actividades específicas. Los proyectos ya completados incluyen huertos escolares, programas de capacitación, talleres de reciclaje y conferencias. “Cuando entramos en una escuela, nuestro objetivo no es dar charlas, sino poner a los jóvenes en el centro de atención. Participan, interactúan y proponen soluciones”, explica Samyr.

Sin embargo, la educación ambiental es sólo una parte del trabajo. El grupo también actúa como frente de monitoreo, denunciando la deforestación, los incendios y las situaciones de negligencia por parte de las autoridades públicas.

“Los estudiantes acuden a nosotros para denunciar problemas que las autoridades no resuelven. Hay falta de supervisión y, a menudo, la comunidad no es escuchada”.

Esta firme postura ya ha llevado al colectivo a importantes victorias. Una de ellas fue la movilización contra la construcción de un resort de lujo en Paraty Mirim, un área protegida de importancia cultural para las comunidades indígenas y quilombolas.

“El proyecto se autorizó sin consultar a los residentes. Nos quejamos, contactamos con el Ministerio Público y logramos bloquear el permiso. Es una lucha continua, pero demostramos que los jóvenes tienen voz”.

Joven dando un discurso en Paraty (Créditos: Divulgación)

Otro episodio notable fueron las subastas de tierras en la isla de Araújo, que amenazaron con desalojar a las comunidades tradicionales. AMA organizó manifestaciones, produjo un documental y logró visibilizar el caso. “De repente, apareció un portugués diciendo que era dueño de la isla y que las familias tenían 90 días para irse. No podíamos permitir que eso sucediera. Movilizamos a todos y logramos detener el proceso”, recuerda Samyr.

Las acciones del colectivo también tienen lugar en importantes eventos culturales de la ciudad, como el Flip (Festival Literario Internacional de Paraty). En ediciones recientes, los jóvenes trabajaron para reducir el uso de plástico y fomentar la recogida selectiva de residuos. A pesar del reconocimiento estatal y nacional, la relación con el gobierno municipal sigue marcada por el conflicto.

“Mucha gente llega a Paraty pensando que es una ciudad perfecta, sin problemas ambientales. Aprovechamos estos eventos para mostrar la realidad, visibilizar las dificultades y también impulsar soluciones. Lamentablemente, las administraciones municipales no aprecian el poder de este colectivo. A menudo tenemos que luchar cara a cara para exigir lo que es un derecho de la población, como el saneamiento básico. Hoy en día, Paraty recibe miles de turistas, pero aún vierte aguas residuales a los ríos y al mar”, critica.

Inspirado por Chico Mendes, Samyr ve la lucha ambiental como un compromiso a largo plazo. “Por difícil que sea enfrentarse al gobierno y a los intereses económicos, no podemos rendirnos. Nuestra labor es garantizar que Paraty siga siendo este patrimonio natural y cultural”, argumenta.

Para él, el mensaje que debe hacerse eco es claro: la juventud debe asumir un papel protagónico en la defensa del territorio. “Lo que les dejo es esto: ¿qué futuro quieren para su patio? Nuestro patio no puede convertirse en una mercancía. Necesitamos cuidarlo para que las futuras generaciones puedan escuchar el canto de los pájaros y vivir en armonía con la naturaleza”, concluye.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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