Territorios sostenibles: transformación social a través del buen vivir

La OTSS es una asociación entre la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) y el Foro de Comunidades Tradicionales de Angra dos Reis, Paraty y Ubatuba (FCT). La organización contribuye al sostenimiento de las culturas y tradiciones, de forma integrada, con los pueblos caiçara, indígena y quilombola de esta región.

El observatorio se define como un espacio tecno-político para la generación de conocimiento crítico -que parte del diálogo entre el conocimiento tradicional y el científico- para el desarrollo de estrategias que promueven la sostenibilidad, la salud y los derechos para el bienestar de las comunidades tradicionales en cada uno de sus territorios.

Las actividades de la agencia se centran en las áreas de justicia socio ambiental, fortalecimiento y cualificación del Foro de Comunidades Tradicionales, defensa del territorio, cartografía social, saneamiento ecológico, educación diferenciada, incubadora de tecnologías sociales y agroecología, así como turismo comunitario.

Fiocruz desempeña una parte esencial para hacer posible este trabajo, al potenciar esta integración de conocimientos con el objetivo de contribuir a la promoción de la salud y la calidad de vida de la población brasileña, la reducción de las desigualdades sociales y la dinámica nacional de la innovación, elementos que garantiza el presidente de la fundación, Nísia Trindade Lima.

“El Programa Territorios Sostenibles y Saludables de Bocaina es particularmente importante en un momento en que Fiocruz está cumpliendo 120 años. Refuerza el papel de la generación de conocimiento en el diálogo con los movimientos sociales en torno a proyectos de desarrollo sostenible y la posibilidad de que estas soluciones e innovaciones, construidas conjuntamente, puedan integrarse al sistema sanitario y a las políticas sociales. Esto es lo que nos inspira la experiencia de Bocaina”, comenta el presidente.

La organización, de gran importancia para el observatorio, es el Foro de Comunidades Tradicionales (FCT), encargado de articular a los pueblos y comunidades tradicionales de la región de Bocaina. El FCT es un movimiento social que integra a comunidades indígenas, caiçaras y quilombolas de Angra dos Reis, Paraty y Ubatuba para la lucha conjunta en defensa de sus derechos y de territorios tradicionales.

Fundado en 2007, actúa en las áreas de agroecología, saneamiento ecológico, educación diferenciada, pesca artesanal, turismo comunitario, cartografía social y justicia socioambiental a partir del liderazgo y protagonismo de las propias comunidades.

Vagner do Nascimento, Coordinador General de la OTSS y Coordinador del Foro de Comunidades Tradicionales, habla de la importancia de trabajar en las diferencias a favor del desarrollo del territorio y de las comunidades tradicionales. 

“Somos parte del movimiento social, de las comunidades tradicionales, que tienen sus principios y formas de organizarse, identificarse y luchar por sus derechos. Y Fiocruz es una institución pública que trabaja enfocada en la salud y la investigación científica. Así que tenemos diferencias, y nuestro desafío es trabajar sobre estas diferencias y avanzar en lo que nos une, que es la búsqueda de soluciones tecnológicas para el desarrollo sostenible que permitan a las comunidades tradicionales permanecer en sus territorios”, informa.

La construcción conjunta en la práctica

La actuación de la organización se construye de forma colectiva. Como se ha dicho, la coordinación general la realizan tanto Fiocruz como FCT. En el colegiado coordinador, los asientos también son ocupados por indígenas, caiçaras y quilombolas.

Además, a lo largo del tiempo, las acciones y proyectos del observatorio han contado con la comunidad de otras maneras, a través de la suma de esfuerzos de otras entidades, participantes: CONAQ, Coordinación Nacional de Articulación de las Comunidades Negras Rurales Quilombolas; Coordinación Nacional de las Comunidades Tradicionales Caiçaras; Comisión Guaraní Yvyrupa; UFRJ; UFF y Ministerio Público Federal; entre otras instituciones educativas nacionales e internacionales, y también entidades públicas en el ámbito del derecho.

Ivanildes Pereira, líder de la aldea Guarani Mbya Río Bonito, investigador de la OTSS y miembro del FCT, considera que el trabajo del observatorio es importante para desarrollar el conocimiento entre las comunidades y también con las universidades. “Así podemos tener más fuerza en la lucha por el conocimiento y más reconocimiento, porque el trabajo involucra a la comunidad, quienes van a desarrollar el trabajo en el futuro serán los propios jóvenes de las comunidades y la gente que viene de afuera tiene una mirada diferente sobre las tradiciones de los pueblos y nuestra cultura”, concluye.

En el video institucional, recientemente producido por dicha institución, es posible, además de ver un poco más de la actuación, conocer varios informes de profesionales y actores importantes de las comunidades tradicionales sobre el observatorio.

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

Para más información, sigue y ponte en contacto con el colectivo en Instagram.
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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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