Por una Inteligencia Artificial antirracista: conozca el trabajo de Aqualtune Lab

El uso de la IA en Brasil afecta principalmente a la población negra; la organización ofrece formación en línea sobre el tema en todo el país

Para alertar a la población sobre la relación entre tecnología y racismo, el colectivo jurídico Aqualtune Lab viene promoviendo en todo Brasil formación online sobre los efectos del uso de la Inteligencia Artificial en la vida de la población negra. Desde el reconocimiento facial hasta los filtros utilizados en las redes sociales, pasando por las armas autónomas, todo se hace mediante algoritmos que simulan el razonamiento humano a partir de patrones aprendidos. 

Por eso es importante estar alerta: los algoritmos pueden reproducir comportamientos prejuiciosos, influyendo en decisiones que perjudican especialmente a la población negra. Los cursos de formación están dirigidos a organizaciones del tercer sector, con información tanto del ámbito del Derecho como de las tecnologías de la información. Por ejemplo, Aqualtune Lab forma parte de la Coalición Negra por los Derechos y de la Coalición por los Derechos en la Red. 

“Cuando hablamos de tecnología, la mayoría de la gente no pone objeciones, piensa que la tecnología es buena en sí misma. Pero lo que marcará la pauta del uso de la tecnología son las relaciones sociales. Es una agenda que transmite una neutralidad que no existe y que afecta principalmente a la población negra más vulnerable”, afirma la abogada y codirectora Clarissa França. 

La tecnología no es neutral

Las formaciones del Aqualtune Lab muestran que el racismo es un fenómeno social que se actualiza a través de las nuevas tecnologías y que puede ser muy sutil. En las redes sociales, por ejemplo, los filtros que alteran las imágenes en el entorno virtual tienen consecuencias en el mundo real. 

“Los filtros blanquean a las personas, no existe un filtro blanqueador. Esto refuerza la idea de que embellecer a una persona significa parecer más joven y con rasgos más finos, actualizando conceptos que ya íbamos camino de superar. Es una forma de mantener la jerarquía entre las personas, de lo que es bueno y lo que es malo, lo que es bello y lo que es feo”, dice Clarissa.

Además de los cursos de formación, la organización también elabora el llamado Documento Negro, un análisis de la Inteligencia Artificial y el racismo que pretende orientar la construcción de leyes que regulen la tecnología. Entre las recomendaciones están la prohibición del reconocimiento facial por parte de la seguridad pública, la exclusión de las armas autónomas y la cautela en el uso de la IA para definir el acceso a los servicios de salud. 

“Nuestra policía es una de las más mortíferas del mundo. Y la mayoría de las veces, el racismo victimiza a la población negra. Por eso estamos en contra del reconocimiento facial y de la liberación de armas autónomas. Utilizar la IA para definir quién tendrá acceso a una cama de hospital, a un medicamento, etc., también supone grandes riesgos para esta población”, advierte.

Laboratorio Aqualtune

Clarissa França es abogada especializada en derecho sanitario. Su activismo tiene su origen en el movimiento estudiantil negro. Nacida en Sergipe, ingresó en la primera promoción con cuotas raciales de Brasil, en la Facultad de Derecho de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ). “La UERJ no estaba preparada para recibirnos, así que creamos un colectivo de estudiantes negros llamado Denegrir. Eso fue en 2003. Me licencié y volví a Aracaju. Desde entonces, siempre he estado activa en el movimiento de mujeres negras”.

Cuenta que poco después de la publicación de la Ley General de Protección de Datos Personales (LGPD), en 2018, se dio cuenta de que la discusión sobre el tema se limitaba a una pequeña parte de la población y no incluía a la población negra. “Pensé: ¿por qué no estamos discutiendo esto? Así que me reuní con algunas personas y empezamos a hablar. Creamos un grupo llamado Protección de Datos y Racismo y acabamos conociendo a gente como Tarcízio Silva y Bianca Kremer, expertos en el debate.” 

“Eso fue en 2020. Era una época de pandemia, con muchos problemas políticos, varios retrocesos, muchas cosas debilitándose por la lógica de internet y el uso de los datos. Y en aquella época, igual que hoy, había cuestiones pragmáticas. La población negra tenía que sobrevivir, trabajar, comer… Pero cada vez más, todas estas cuestiones relacionadas con los derechos fundamentales se abordan a través de la tecnología. Fue entonces cuando creamos Aqualtune Lab”, recuerda.

Protección de datos y acceso a Internet

Para Clarissa, la falta de información sobre el uso de la tecnología, la forma en que se utilizan los datos generados y la falta de acceso universal a Internet en Brasil son algunos de los problemas asociados a la tecnología que hay que resolver. Necesitamos regular, por ejemplo, el derecho del público a ser informado sobre el uso de imágenes y datos. 

Un caso bien conocido es cuando damos nuestro CPF para obtener un descuento en la farmacia y estos datos se venden sin consentimiento a empresas que hacen publicidad dirigida. O cuando caminamos por una calle vigilada por cámaras sin saber que existen. O cuando estas cámaras prometen garantizar la seguridad, pero en realidad filman los hábitos de consumo de la gente, que luego se venden. 

“La economía actual se basa en los datos y estamos poniendo todos nuestros datos en plataformas de empresas extranjeras. No tenemos ningún control sobre lo que se hace con estos datos y probablemente se utilizarán para crear nuevos productos y vendérnoslos a nosotros mismos”, advierte. 

Inteligencia artificial y racismo

Según el abogado, la vigilancia ostentosa por parte de la IA en nombre de la seguridad se ha vuelto cada vez más común, pero sin resultados efectivos. “Los índices de violencia son mucho más consecuencia de la desigualdad y las condiciones de vida que de las tecnologías represivas. Así que la promesa de seguridad es una falacia. De hecho, sólo viola el derecho a la intimidad y la libertad de las personas”.

Clarissa señala que los errores de reconocimiento facial, por ejemplo, se dan más a menudo con personas de raza negra. Esto se debe a que la tecnología tiene un alto índice de error, ya que se desarrolló a partir de una base de datos de poblaciones más uniformes. “Brasil no desarrolló esta tecnología, importamos una tecnología hecha en Alemania”. 

Recuerda un caso que tuvo lugar en un estadio de fútbol de Sergipe, donde vive. “Detuvieron a un chico negro en medio del partido utilizando el reconocimiento facial, que luego resultó ser defectuoso. Fue esposado en medio del partido, escoltado a la salida por agentes de policía, pero no había cometido ningún delito. Es más, en ningún momento se informó a los aficionados de que estaban siendo vigilados”, afirma el codirector de Aqualtune. 

¿Quieres apoyar esta causa?

Aqualtune Lab tiene su sede en Río de Janeiro, pero la organización funciona como una red, con personas implicadas en todo Brasil. Para donar o ser voluntario, visite el sitio web y siga las redes sociales en Instagram, Linkedin y Facebook. 

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Educação comunitária

O Parque é Nosso transforma un antiguo espacio policial en un lugar de educación y convivencia en la Penha

Creado en 2015, el colectivo actúa en el Complexo da Penha con educación, deporte, cultura y acciones de fortalecimiento comunitario para niños, jóvenes, mujeres y personas mayores.
En el Morro da Caixa d’Água, en el Complexo da Penha, Zona Norte de Río de Janeiro, un espacio que en el pasado fue asociado al miedo y a la violencia, hoy recibe a niños para refuerzo escolar, jóvenes para actividades deportivas y mujeres y personas mayores para prácticas de cuidado y convivencia.
Ahí es donde funciona la sede de O Parque é Nosso, colectivo creado en 2015 que, durante diez años, desarrolló sus actividades de forma itinerante por el territorio. Hace aproximadamente un año, el proyecto consiguió una sede y pasó a ocupar un inmueble que antes albergó un Destacamento de Policiamento Ostensivo (DPO), una pequeña unidad policial responsable del patrullaje de la región.
Según los directores del colectivo, Rene Júnio y Suellen Martins, el lugar carga recuerdos dolorosos para los residentes, quienes relatan episodios de violencia en el período en que el espacio funcionaba como unidad policial. La propuesta ahora es resignificar ese pasado y transformar el espacio en un punto de educación comunitaria, cultura, deporte, medio ambiente e integración entre los residentes locales.
Esta transformación ocurre en un territorio marcado también por la violencia armada. El 28 de octubre de 2025, los complejos de la Penha y del Alemão fueron escenario de la Operación Contenção, considerada la acción policial más letal de la historia del estado de Río de Janeiro.
Para quienes viven en el lugar, sin embargo, la historia no termina cuando una operación acaba. Permanecen los niños, las familias, las escuelas, los trabajadores y los proyectos sociales, que siguen abriendo sus puertas y construyendo posibilidades en medio de las dificultades.
En una conversación con los responsables, la Coluna da Neuza conoció más sobre el trabajo desarrollado, los resultados alcanzados a lo largo de los años y los desafíos para mantener y ampliar las actividades.
Coluna da Neuza: Suellen, ¿quién es atendido actualmente por O Parque é Nosso y qué actividades se ofrecen?
Suellen: Atendemos a niños y jóvenes de 5 a 16 años y mujeres de hasta 70 años. Buscamos fortalecer el vínculo con el territorio y ampliar horizontes de formación y ciudadanía por medio de capoeira, fútbol, juegos lúdico afectivos, danza, ejercicio funcional y yoga para mujeres, refuerzo escolar, apoyo psicológico y club de lectura. También realizamos encuentros, charlas, paseos culturales, de ocio y ambientales.
Uno de nuestros objetivos es evitar que los niños normalicen el comercio ilegal de drogas. Queremos que se desarrollen, reconozcan sus talentos y puedan tomar buenas decisiones, y que los resultados se puedan percibir entre los participantes. Algunos niños que pasaron por las actividades deportivas desarrollaron habilidades en el fútbol y hoy juegan en otros clubes. Otros mejoraron el desempeño escolar, mientras que las mujeres relataron beneficios para la salud por medio de las actividades físicas.
Coluna da Neuza: Rene, ¿cuál es hoy la principal demanda del colectivo?
Rene: Nuestra mayor demanda este año está en el área educativa. Tenemos niños de 13 y 14 años con mucha dificultad para leer y escribir y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad, principalmente después de la última operación que sucedió aquí, que tuvo un impacto muy fuerte sobre los jóvenes y sus familias.
Queremos que esos adolescentes sigan soñando y pensando en el futuro. Hoy atendemos a 20 niños directamente en el refuerzo escolar y queremos llegar a 100, pero necesitamos recursos para contratar profesores, ofrecer apoyo económico y garantizar alimentación. Un niño aprende mejor cuando tiene alimentación adecuada y condiciones para concentrarse en los estudios.
Nuestra lucha es evitar que jóvenes, sin perspectivas y con dificultades de aprendizaje, terminen tomando decisiones equivocadas.
Coluna da Neuza: Aun con la conquista de una sede, ¿qué dificultades enfrenta todavía el colectivo para mantener las actividades?
Rene: Todavía enfrentamos dificultades financieras. Necesitamos recursos para materiales escolares, deportivos y de limpieza, mantenimiento del espacio, regularización documental y apoyo a los profesionales y voluntarios.
Coluna da Neuza: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la iniciativa?
Rene: Una de nuestras mayores necesidades es mantener a los voluntarios que actúan en los talleres. Nos gustaría poder ofrecer al menos un apoyo económico. También necesitamos mejorar la estructura del espacio para que los niños tengan más comodidad durante las actividades.
Ya tenemos entrenamientos funcionales para la tercera edad y yoga para las mujeres, además de rondas de conversación que ayudan a fortalecer esos grupos. Contar con más profesionales permitiría ampliar ese trabajo y atender mejor las necesidades de la comunidad.
Otra prioridad es ampliar la atención con psicólogos y profesionales que desarrollen actividades con las personas mayores. Después de la última incursión policial, percibimos cómo este episodio afectó a los niños, madres, padres y abuelos. Esas familias necesitan cuidado.
Coluna da Neuza: ¿Cuántas personas son atendidas actualmente?
Rene: Hoy atendemos a 197 personas, pero, a lo largo de la existencia del colectivo, ya alcanzamos cerca de 890 familias de tres comunidades del Complexo da Penha: los morros da Caixa d’Água, Sereno y da Paz. El impacto de una iniciativa social no siempre aparece de inmediato; muchas veces solo se vuelve visible mucho tiempo después.
Coluna da Neuza: ¿Qué resultado positivo has percibido en los beneficiarios a lo largo del tiempo?
Rene: Vemos niños que llegaron aquí con 5 o 6 años y hoy están en la universidad o siguiendo nuevos caminos. Algunos de esos jóvenes, incluso, volvieron como voluntarios; percibimos cambios en los hábitos y en la forma como niños, jóvenes, mujeres y personas mayores pasan a ver el futuro.
Creo que el mayor impacto es justamente ese, hacer que las personas vuelvan a soñar y a tener nuevas perspectivas de vida. La percepción también aparece entre las familias atendidas.
Coluna da Neuza: ¿Qué representó la conquista de la sede propia para el colectivo O Parque é Nosso?
Suellen: Nuestra mayor victoria es tener el espacio. Estar en una sede propia, sin pagar alquiler, es una conquista muy importante para nosotros, pero también queremos aumentar nuestros ingresos para ayudar a costear los gastos y lograr atender a más personas dentro de la favela. La cuestión financiera termina involucrando todas las áreas del proyecto.
Necesitamos recursos para el funcionamiento del trabajo, compra de materiales de limpieza, escolares y deportivos, para la regularización de los documentos como el CNPJ, que todavía no tenemos. Nuestro gran desafío es mantener la atención frente a la gran cantidad de personas que nos buscan.
Un espacio para construir otras historias
Donde un día hubo miedo, hoy los niños entran cargando pelotas, juguetes, libros y cuadernos. Las mujeres se encuentran para cuidar su cuerpo e intercambiar ideas entre sí; las personas mayores recuperan movimientos y retoman la convivencia; y jóvenes que llegaron pequeños vuelven adultos para ayudar a otros que están comenzando.
En un territorio constantemente recordado por las noticias de violencia, iniciativas como O Parque é Nosso ayudan a mostrar una parte del Complexo da Penha que no siempre llega al noticiero. Es la historia construida diariamente por quienes permanecen en el territorio, cuidan, educan, comparten conocimiento y crean caminos para que niños y jóvenes puedan imaginar otras posibilidades para el futuro.
Arthur, de 11 años, alumno de 6º grado, practica fútbol y capoeira en el proyecto y cuenta que las actividades tuvieron impacto en su rutina. “Estar aquí me ayuda a tener otras actividades y a no quedarme solo en el celular. También conocí más amigos y pasé a ocupar mejor mi tiempo. Desde que entré al proyecto, me volví más ágil, más despierto y aprendí a tener más disciplina.”
Ítalo Miguel, también de 11 años y alumno de 6º grado, participa en el proyecto hace cuatro años y dice que las clases de refuerzo escolar lo ayudaron en la escuela. “Hago capoeira, fútbol, refuerzo escolar y poesía. Percibo que me volví más ágil y disciplinado. También mejoré mis reflejos, y el refuerzo me ha ayudado bastante en la escuela, principalmente en la escritura.”
Para Bruna, de 24 años, madre de una de las niñas que participan en las actividades de fútbol, el proyecto también tiene un papel importante en la rutina de las familias. “El proyecto es muy importante porque ocupa el tiempo de los niños después de la escuela y evita que se queden sin actividad. También ayuda a alejarlos de situaciones e influencias negativas que forman parte de la realidad del lugar donde vivimos.”

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La Coluna da Neuza forma parte de Lupa do Bem, proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de la agencia de comunicación Sherlock Communications.

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